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Broadway,
el espectáculo no continúa
ALFONSO ARMADA
| La huelga, que afecta a 325 músicos
y es la primera en el sector en treinta años,
marca el fracaso de un mes de negociaciones con
los propietarios de salas de espectáculos
en Broadway. Quieren reducir el número
de músicos presentes en las salas y sustituirlos
por orquestaciones «enlatadas» |
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Por primera vez en treinta años
a causa de una disputa laboral, las marquesinas más
luminosas de Broadway apagaron la noche del viernes
sus bombillas por una huelga de los músicos
respaldada por actores y tramoyistas. Salvo «Cabaret»,
que tiene un régimen contractual propio, desde
«El rey león» a «Los productores»,
los 18 espectáculos musicales de Broadway quedaron
en silencio a causa del desacuerdo entre músicos
y productores sobre el número de instrumentistas
con que un musical de la meca del género debe
tener en el foso.
Tan sólo las piezas de teatro
dramático y off Broadway levantarán
el telón este fin de semana después
de que la Liga de Teatros Americanos decidiera la
tarde del viernes levantarse de la mesa en la que
negociaban con el sindicato Local 802, que defiende
los intereses de los 325 músicos actualmente
contratados en los 18 espectáculos en cartel
y los tres en período de ensayos, como «Nine»,
que supondrá el debut en un escenario de Broadway
del actor español Antonio Banderas.
Los músicos acusan a los productores
de pretender progresivamente acabar con la música
en vivo recurriendo a grabaciones digitales capaces
de adaptarse, mediante programas de ordenador, al
tempo de los cantantes, mientras que los productores
pretenden romper lo que consideran un arcaico sistema
que establece entre 3 el mínimo y 26 el máximo
(para los grandes teatros) el número de músicos
con que debe contar cualquier musical que pretenda
estrenarse en Broadway.
Aunque algunos productores intentaron
que las funciones se hicieran a toda costa, precisamente
sirviéndose de grabaciones digitalizadas de
la parte musical, el sindicato de tramoyistas primero
y el de actores después respaldaron a los músicos
y decidieron «hacer honor a la línea
del piquete» y no traspasarla en solidaridad
con sus compañeros. El actor Harvey Fierstein,
protagonista de «Hairspray», uno de los
musicales más celebrados de la temporada, mostró
su apoyo a los huelguistas acercándose a los
músicos que se manifestaban a la puerta de
su teatro y declaró al «New York Times»
que no había sustitución posible para
la música en vivo: «Somos profesionales,
somos artistas. La máquina es una cosa muerta».
La huelga no podía llegar en
peor momento para la baqueteada economía de
Nueva York, sumida en un déficit abrumador.
Responsable de generar 4.500 millones al año
y dar trabajo a 6.000 personas, Broadway es uno de
los grandes atractivos turísticos de una ciudad
que no ha conseguido todavía volver al nivel
de visitantes extranjeros que tenía antes del
11 de septiembre (todos los teatros de Broadway y
off Broadway echaron el cierre el 11 y el 12 de septiembre
de 2001). El durísimo invierno, unido a la
mala situación económica y a las perspectivas
sombrías de una guerra contra Irak, ha hecho
que el cierre de los teatros musicales sea contemplado
por la liga de productores como un golpe que de prolongarse
puede tener efectos devastadores sobre un sector que
habitualmente considera el mes de marzo el comienzo
de la estación más lucrativa: doce espectáculos
tenían previsto levantar el telón entre
estos días y la entrega de los premios Tony
(los Oscar de Broadway), a comienzos de junio.
«Para Broadway echar el cierre
en este momento, en nuestra ciudad, a causa de un
arcaico requisito contractual, es trágico e
innecesario», aseguró Jeb Berstein, presidente
de la Liga Americana de Teatros y Productores, tras
romper las negociaciones. Bill Moriarty, presidente
de la sección local de la Federación
Americana de Músicos, dijo que aunque los productores
habían puesto el listón en 15 intérpretes
y ellos no querían bajar de los 24 para los
musicales de mayor envergadura, estaban dispuestos
a «seguir hablando».
Fuente:
ABC.es
Marzo
2003
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