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DEXTER CAPIRO:
UN JOVEN EN PLENA MADUREZ ACTORAL.
Roberto Gacio Suárez.
La vida artística
de un joven actor teatral que ha llegado a la
tercera década de su existencia puede
resultar todavía una incógnita,
una interrogante difícil de responder.
Dexter Capiro (1971), actor
cubano que exhibe en estos momentos un curriculum
interpretativo impresionante no solo por la
cantidad de títulos en los que ha intervenido,
si no también por la calidad de los mismos,
no es ya una promesa del arte escénico
sino una realidad palpable que augura una madurez
envidiable en el arte escénico.
Desde niño se ha dedicado
a esta deslumbrante profesión, entonces
aparecía en programas de televisión
y recibía clases en un taller de actuación
para los más pequeños.
Realizó estudios hasta
graduarse en la Escuela Nacional de Arte y aseguran
sus profesores que siempre demostró un
talento descollante. |
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Reclamó poderosamente mi atención
como crítico cuando apareció “En
lo oculto”, autoría de Pedro Álvarez,
dirección de Eberto García. Allí
mostró su presencia artística de joven
temperamental, sus dotes para lo conversacional y
su libertad en los desplazamientos y gesticulación,
de ahí, la construcción de un personaje
aun cercano pero que permitía mostrar sus condiciones
para el oficio.
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Luego lo recuerdo
en “El Público” del grupo
de igual nombre bajo las riendas de Carlos Díaz,
el texto lorquiano tan desacralizador y audaz
hizo posible que interpretara una de las figuras
de Pámpanos y también uno de los
personajes –proyecciones del protagonista.
Desnudo no solo corporalmente, puso de relieve
la fuerte carga emocional que lo acompaña
en un espectáculo violento y descarnado.
Su voz poderosa reflejó los matices seductores
del mítico efebo inspirador de pasiones
prohibidas.
Más adelante lo encontré
en “Calígula” de Camus también
con El Público, como colectivo artístico.
Interpretó en esta |
ocasión uno de los Ministros,
hombre de casi cincuenta años verdadera caracterización,
un riesgo para cualquier joven actor, quien sufre el
ostracismo y la persecución del oprobioso tirano.
Capiro logró destacarse en
un elenco de virtuosos artistas, transfiguro su voz
y contuvo su gestualidad y movimientos con una sobriedad
digna de un veterano y característico comediante.
Con Jose Milian
y El Pequeño Teatro de La habana que
este dirige ha intervenido en Mahagony de Brecht,
“Las mariposas saltan al vacío”
del propio Milian y “Si vas a comer espera
por Virgilio”.
Ha vuelto a decollar con luz
propia en “Sibila mi amor” de Milian
al asumir un escritor bien maduro enamorado
de una jovencita y debatiéndose por el
amor de su antigua esposa. Otro trabajo de cambio
de edad, fisonomía, tempo y calidad en
el desplazamiento pero sobre todo de transformación
en el ritmo interior.
Con el dramaturgo y director
Abelardo Estorino, Premio Nacional de Literatura
y Teatro, Capiro dinamitó un montaje
anterior y dotó al desaprensivo y voluble
enamorado de “El Baile” de una dinámica
corporal, un carisma y de belleza plástica
en los movimientos y composiciones escénicas. |
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El Teatro de la Luna bajo la dirección
de Raúl Martín ha sido el grupo teatral
que permitió el definitivo crecimiento de Dexter
Capiro.
Los textos de Virgilio Piñera
(1912-1979) como “La Boda” encontró
en él, al comediante por excelencia, su Luis
era la contrapartida irónica, casi cínica,
divertida e inteligente que necesitaban los protagonistas.
Esta imagen de energía cómica brindaba
a la puesta el equilibrio y sostén necesarios
al sentido paródico de la misma.
Luego su Orestes de “Electra
Garrigó” descubrió las infinitas
posibilidades de este personaje, un joven algo tonto
que al fin descubre lo que todos saben .
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El antológico
monólogo de Orestes a través del
juego con figuras pequeñitas, replica
de los personajes familiares que lo rodean ha
quedado grabado en la memoria de cuantos lo
vieron y le ha brindado a Dexter multiples premios
al igual que su Luis de “La boda”
y el reconocimientos en ambos casos de la crítica
especializada.
“Los siervos” como
la anterior “Electra”, también
discurso textual piñeriano constituye
hasta ahora el resumen de los niveles de categoría
artística alcanzados por Capiro. Ese
Nicleto, actor-bailarin-cantante, diablillo
o nueva víctima propiciatoria del sacrificio
humano, Nuevo Mesias para la salvación
de la sociedad toda, de la humanidad, permitió
un despliegue colosal de fuerzas interiores
y exteriores, de |
dominio del espacio, de la intencionalidad
de los parlamentos, del virtuosismo actoral, de la inteligencia
interpretativa.
Por mucho tiempo el nombre del actor
estará relacionado fuertemente al recuerdo
de la puesta en escena, del espectáculo, de
su concreción escénica.
Otra creación de Piñera,
el cuento “El Album”, teatralizado y convertido
en monólogo fue centralizado por Dexter quien
resulto el aspecto fundamental de la escenificación
junto a la estenografía y vestuario. La transformación
en una anciana encerrada viviendo de la nostalgia
de un pasado feliz, delirante y humorística
a la vez permitió al actor emplear todos los
códigos de la comunicación artística.
Principalmente
se destacó la gestualidad y la intencionalidad
de sus parlamentos, la minimalización
de las pequeñas acciones y los silencios
entrecortados, llenos de pícaras transiciones.
El enloquecimiento de la dama lo trasladó
a una enajenación total que recuerda
los personajes de “Los Sobrevivientes”,
hermosa y aguda sátira fílmica
de Tomas Gutierrez Alea. (Titon)
“El Album” constituye
un peldaño esplendoroso en la escalera
de éxitos del artista cubano que lo colocó
como monologuista más allá del
teatro local en el plano internacional de Miami
y New York en el 2001. Y es bueno recordar que
Capiro ha actuado además en Brasil, Colombia,
Chile, Venezuela, Republica Dominicana, y Argentina
con éxito de crítica y público.
Según puedo afirmar a
partir de este apretado y sucinto recuento estamos
ante un artista muy dotado para la actuación,
dueño de registros insólitos en
la comedia, el drama, la tragedia, y ejemplo
de esto ultimo puedo mencionar el hijo de “Seis
personajes en busca de un |
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autor” de L. Pirandello bajo
la rúbrica de Teatro de la Luna. La creación
de su personaje partió de la incorporación
del teatro vivencial, el desgarramiento del alma, la
nota sumamente patética y trágica; la
violencia soterrada y luego trepidante, desbordada inundó
el escenario del Teatro Nacional, cuando El Hijo se
enfrento al Padre en escena también señalada
como antológica dentro de la representación.
Dexter Capiro resume en si los mejores
rasgos de la posible Escuela Cubana de Actuación
que incluye: el teatro psicológico stanislavskiano,
el distanciamiento brechtiano, lo paródico
y el choteo propio de nuestro teatro popular llamado
costumbrista-vernáculo. Pero también
el actor se destaca por el despliegue de sus recursos
corporales, danzarios y vocales, resume en él;
la más reciente tendencia post-modernista al
asumir un personaje, lo que podríamos llamar
la asunción de lo más moderno y actualizado
en el asombroso y mágico tránsito de
uno hacia ese otro misterioso ser que nos posee en
el acto artístico.
• Centro Cultural Latin Quarter
3 en uno, segunda parte. Trilogía de risas y
música: El album, con Dexter Capiro; Esto no
tiene nombre, con Vivian Ruiz y Ubaldo Henriquez; En
el calderón te espero, con Jorge Hernández.
Estreno marzo 15. Viernes y sábados: 8:30 p.m.
Domingos: 5 p.m. $20 y $25./ 1501 SW 8 St. (305) 649-9797.
TeatroenMiami.com
Marzo 2003
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