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Buenos
actores, comedia trivial
NORMA NIURKA
Especial/El Nuevo Herald
El nuevo Teatro
Studio, creado por Pedro Acevedo, inicia sus
actividades --por esta vez en el Teatro Abanico--
con Y ¿cómo quedo yo?, remedo
de Hay que educar a la bestia, de Jorge Benise,
estrenada hace 30 años en Buenos Aires.
Se trata de una comedia trivial
que amonesta el poder de los psicólogos
y deja entrever una liviana y sonsa crítica
social. El intento de una psicóloga de
convertir a un truhán en una persona
de bien, se ve obstaculizado por la prensa amarillista
que invade sus predios y los papeles se invierten:
los educadores terminan reeducados.
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A la media hora de empezada la obra
todavía no se había expuesto una idea,
no había ni siquiera una diversión que
justificara la salida en una bella tarde de domingo.
Y aunque la dirección de Patricio Kutuné
es precisa y coherente, esta primera impresión
le resta puntos.
Al final, de repente y sin aviso,
la obra sufre un giro total de estilo y ofrece una
conclusión arbitraria con pretensiones de sociodrama.
Pero lo interesante de este montaje
es el elenco de caras nuevas en la escena local, cuatro
intérpretes capacitados como Kutuné,
que, además de dirigir, actúa y canta
bien a capella; Heloísa Cardoso, quien tiene
dominio escénico en su papel de psicóloga;
Hugo Gil, quien interpreta con ingenuidad al buscavidas
medio salvaje y Pamela Jordán, una actriz orgánica,
de gran talento para la comedia, que despliega energía
en su papel desfachatado. Se supone que ésta
es una adaptación para Miami, pero, por suerte,
no encontré adaptación alguna en cuanto
a los regionalismos porteños, que son la única
frescura que tiene el texto; y el vocabulario lunfardo
que, al confrontarse en la pieza con el castellano,
resulta simpático. También vale el acento
argentino del elenco, que es buen signo de la diversidad
cultural de nuestra ciudad.
Bienvenida sea la nueva compañía
local y bienvenidos estos actores argentinos, pero
ojalá busquen y encuentren mejores opciones
de textos. En su país hay autores excelentes
y formidables comedias que nuestro público
disfrutaría.
Fuente:
El Nuevo Herald
Marzo
2003
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