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Con
la representación de Emilia Galotti se inició
el Theatertreffen
PABLO ESPINOSA
Durante 17 días
se presentará en la capital alemana lo más
representativo del teatro germano Frank Castorf aparece
como plato fuerte de la muestra dramatúrgica,
que cumple 40 años
Berlin, 3 de mayo.
Con la puesta en escena de la obra Emilia Galotti,
de Gotthold Ephraim Lessing, a cargo de la compañía
Burgtheater Wien, fue inaugurado la noche del
viernes el festival Theatertreffen, que reúne
la actualidad del ejercicio de las artes escénicas
en lengua alemana y que llega a su aniversario
40 con la participación de las más
importantes agrupaciones.
Algunos de estos trabajos y
algunas de las compañías que se
presentarán en diversos escenarios berlineses
a lo largo de los próximos 17 días
viajarán a México en los próximos
meses como parte de las actividades de culturALE2003,
que organiza el Instituto Goethe de México
y que constituye la más amplia muestra
de la cultura alemana que se haya realizado
en nuestro país en las décadas
recientes.
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Lo más representativo del teatro
alemán actual, por lo pronto, se muestra en
la capital alemana. Destacan compañías
de Hamburgo, Zurich, Minich y Berlín. Entre
lo más importante aparecen dos montajes de
Frank Castorf, el más importante director de
teatro hoy por hoy en Alemania, al frente de su compañía
(con la que viajará en octubre, para participar
en el Festival Internacional Cervantino) Volksbuhne
am Rosa-Luxemburgo-Platz.
Lo más reciente de Frank Castorf
podrá verse, en tanto, aquí: su versión
delirante a un texto de Michail Bulgakow, Der Meister
und Margarita (El maestro y margarita), así
como un texto de Eugene O'Neil traducido al alemán
por el dramaturgo Michael Walter, Trauer muss Elektra
tragen (El luto le sienta a Elektra). Una continuación
de esta vertiente es lo que llevará Frank Castorf
a México: una adaptación de otro clásico
de la dramaturgia estadunidense, Tenesse Williams,
bajo el castorfiano título de Un tranvía
llamado América, todo esto con la institución
teatral Volksbuhne am Rosa-Luxemburgo-Platz de Berlín.
Otro de los gigantes de la gran tradición
escénica de Alemania, el Berliner Ensamble,
es a su vez uno de los pilares de la programación
conmemorativa del cuadragésimo aniversario
del Theatertreffen. La trascendencia, personalidad
y fama internacional del Berliner Ensamble lo liga
de manera inevitable con la obra de su fundador, Bertolt
Brecht, y tal repertorio implica su mayor divisa.
En México hemos disfrutado el gran teatro brechtiano
en distintas ocasiones, la más reciente de
ellas en el Festival Cervantino, con Arturo Ui, y
antes Mahagony. Tal asociación de ideas automática,
empero, es uno de los factores que debe enfrentar
el Berliner Ensamble frente a su público, que
ejecuta tal asociación casi como un atavismo
y difícilmente acepta que incursione en territorios
diferentes.
Es bajo la consigna de "No somos
el Museo Bertolt Brecht" que el nuevo director
del Berliner Ensamble se enfrenta al destino manifiesto
y propone proyectos tan audaces como el que se presentará
en estos días en la mismísima Bertolt-Brecht-Platz,
donde se ubica la sede de esta compañía,
con una versión, a todas luces revolucionaria,
de uno de los grandes clásicos del teatro alemán,
Leoncio y Lena, de George Buchner, bajo la dirección,
concepto y audacia de Bob Wilson, ese vetusto enfant
terrible del teatro moderno.
Destaca también en esta gran
fiesta del teatro alemán la presencia de textos
clásicos en abundancia, inclusive en versiones
diferentes y simultáneas, entre ellas Nora,
de Henrik Ibsen, que se mostrará aquí
en el concepto trazado en Hamburgo por el Thalia Theater,
bajo la dirección de Stephan Kimmig, y también
podrá juzgarse otra lectura de la misma obra,
Nora, pero con el agrupamiento cúpula Schaubuhne
am Lehniner Platz bajo la dirección de Thomas
Ostermeier.
Como en todo encuentro teatral que
se respete y en tratándose el Theatertreffen
de uno de los eventos capitales en el mundo, a las
puestas en escena suceden discusiones públicas
con algunos de las personalidades participantes, entre
ellas, por supuesto, en esta ocasión la gran
estrella Frank Castorf, y también talleres
en distintas modalidades y fiestas escénicas
de una originalidad rayana en lo real maravilloso,
como por ejemplo la que organiza el grupo hamburgués
Thalia Theater, con el germanocubanísimo título
de Thalia Vista Social Club.
El inicio de este maratón de
teatro de primer nivel se inició horas después
de la violencia que desataron algunos manifestantes
el Día Internacional del Trabajo frente a interminables
hileras de patrullas policiacas antimotines que llegaron
días antes desde distintos puntos de Alemania
precisamente para contenerlos, pues se trata de la
crónica de una violencia anunciada y que los
berlineses viven entre polémicas, asombros,
azoros e inclusive cierto aburrimiento, debido a que,
dicen inclusive los periódicos locales, se
trata prácticamente ya de un "ritual"
que cumplen algunos jóvenes extremistas cada
año.
La primera noche del Theatertreffen
ocurrió, por lo contrario, en absoluta calma
y tranquilidad para las buenas conciencias, aquellas
amantes del teatro clásico ejecutado con la
máxima ortodoxia y pulcritud, cosa la cual
cumplió con creces la compañía
vienesa Burgtheater con su versión a Emilia
Galotti, puesta en escena en un alemán depuradísimo,
con todo y cantadito, de una forma para la cual los
franceses tienen una fórmula internacional,
es decir, que la pusieron en escena comme il faut.
Habrá que esperar la versión
de Emilia Galotti, del hiperclásico Lessing,
que llevará a México en octubre la compañía
Deutsches Theater Berlín.
Mayo
2003
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