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Una
dosis de optimismo
SANTIAGO FONDEVILA
LAS MARIPOSAS SON LIBRES
Autor: Leonard Gherse
Intérpretes: Amparo Soler Leal, Serafín
Zubiri, Lucía Jiménez
Dirección: Ramón Ballesteros
Estreno: Apolo (9/V/2003)
He aquí una de esas comedias
amables que nos reconcilian con el ser humano y que
reafirman la posibilidad de ser feliz, aunque sea
por unos momentos, en situaciones desfavorables. Una
comedia de sentimientos que triunfó tanto en
los escenarios como en el cine y que ahora se repone
en una versión que traslada la acción
de Manhattan al barrio madrileño de Chueca.
Un viaje que ha obligado al veterano Ramon Ballesteros
a reescribir los personajes aproximándolos
a los perfiles del siglo XXI y a los modos y modismos
que los caracterizan en la sociedad actual. La operación
nos depara un texto fluido, ameno, que expresa perfectamente
el fondo del asunto y que merced a los juegos de palabras
y otros gags verbales divierte y entretiene.
Buen capítulo
Diría que el acertado ritmo
impuesto por la dirección y la salerosa, juvenil,
interpretación confieren a la obra una textura
de serie televisiva. De un buen capítulo, para
que quede claro. La función se sostiene en
la magnífica naturalidad de Lucía Jiménez
(Raquel), en el papel de una joven de 22 años,
y en la sinceridad de Serafín Zubiri (Álex),
que encarna a ese ciego que ha decidido huir del proteccionismo
materno en un arrebato de autoestima. Dos personajes
bien perfilados pero un tanto esquemáticos,
superficiales. Amparo Soler Leal es Marta, la posesiva
madre de Álex, que sale de su burbuja de cristal
en un barrio rico de la capital para rescatar a su
hijo. En esto del teatro la veteranía es un
grado, y la actriz sabe cómo colocar sus ironías,
sus réplicas, para conseguir el efecto deseado
y componer así una madre entrañable.
Fuente:
La Vanguardia
Mayo 2003
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