|
«Todo
por que rías», la última vuelta
de tuerca al humor de Les Luthiers
JULIO BRAVO
MADRID. El programa de mano que se
reparte en el nuevo espectáculo de Les Luthiers
simula dos brazos que concluyen con las palmas abiertas,
en posición de aplauso. Todo un detalle por
parte de este peculiar quinteto humorístico;
así el público podrá utilizarlas
para no terminar con las manos propias llenas de ampollas.
Y es que hay pocas sorpresas en los espectáculos
de Les Luthiers: las carcajadas y la ovación
final son el final feliz de cada una de sus representaciones.
Ellos mismos lo reconocían ayer, durante la
presentación de la gira de su último
trabajo, titulado «Todo por que rías».
Se les preguntó qué había de
nuevo en este espectáculo, y comenzó
la rueda de ocurrencias. «No tiene nada nuevo,
es lo mismo de siempre», apunta uno; «en
realidad, son los mismos chistes», tercia otro;
«bueno, todo está cambiado», interrumpe
un tercero; «¿Por qué tiene que
ser diferente?», pregunta el cuarto; «es
divertido», resume el quinto.
Fuera del escenario, Les Luthiers
provocan la misma hilaridad que sobre él. Su
cerebro es un constante bullir y su ingenio extraordinario.
Torean las preguntas con habilidad, con ese sentido
del humor inteligente y natural que ha hecho de ellos
un fenómeno de dimensiones casi sociológicas.
Faltan todavía seis meses para que se presenten
en Madrid y las entradas para sus dos semanas de actuaciones
están ya a punto de agotarse. Marcos Mundstock,
la «voz» del grupo, explica con sencillez
meridiana el secreto de su éxito y por qué
mantienen la frescura después de treinta años.
«Lo hacemos con cariño, con dedicación.
Y, claro, tenemos talento, somos inteligentes...»
Carlos López Puccio, melena cana y bigote abundante,
añade: «Nuestros espectáculos
los puede ver toda la familia, son un paseo delicioso».
«Es como el zoológico», asegura
Jorge Maronna, el rostro más serio del quinteto.
Para Carlos Núñez Cortés, poblada
barba oscura, «hay muchos estilos de música»;
«lo que no hay son chicas, y yo lo siento»,
reflexiona, a modo de conclusión, Daniel Rabinovich,
el más travieso del grupo, al menos en apariencia.
Radio-tertulia
y serenata
Acaban de retomar una gira por España
que empezó hace unos meses en Bilbao. Sus compromisos
les llevaron a Buenos Aires, y durante el mes de mayo
pasearán por Santander (9, 10 y 11), Vitoria
(13), Logroño (14), Pamplona (15 y 16), San
Sebastián (18 y 19) y Gijón (21y 22).
El espectáculo, «Todo por que rías»,
se presenta en España, aunque se estrenó
hace cuatro años ya en Buenos Aires, en el
teatro Coliseo (donde ya se ha presentado una antología
titulada «Las obras de ayer. El refrito»).
Rabinovich explicó que «el espectáculo
se basa en dos columnas vertebrales: una radio-tertulia
que aparece varias veces a lo largo de la función
y una serenata a una niña, que también
se va intercalando».
Instrumentos
informales
Hay también, como es habitual
en Les Luthiers, espacio para la música, interpretada
con sus «Instrumentos informales». Tienen,
según el especialista, Carlos Núñez,
treinta y cinco. «No están patentados
-anuncia López Puccio-. Cualquiera puede copiarlos...
Pero son totalmente inútiles». «Son,
además -aclara Munstock- una regresión.
El arte de los luthiers ha tardado siglos en perfeccionar
los instrumentos, y nosotros hemos tardado muy poco
en estropearlos. Estamos en un camino hacia la imperfección».
En «Todo por que rías», explica
Núñez, hay un cuarteto con instrumentos
realizados a partir de artefactos del cuarto de baño:
Nomeolbidet, Calephone da casa, lira de asiento o
lirodoro y desafinaducha. La principal novedad es
que, por vez primera en su trayectoria, Les Luthiers
bailan. «Hay un rap que interpretan unos viejecitos;
los dos que lo hacen bailan muy bien», afirma
Rabinovich. «Gracias», responde amable
López Puccio.
La música es, claro, del compositor
Johann Sebastian Mastropiero, un músico que
ha desarrollado toda su prolífica carrera pegado
a Les Luthiers. «Cuando comenzamos, ya incluimos
una de nuestras piezas musicales, y creamos a Johann
Sebastian Mastropiero, que es muy ecléctico
y nos ha servido de mucho», explican. Núñez
añade: «Nos ha sobrepasado. Incluso existe
una página web dedicada a él en la que
se habla de su biografía, de su obra, de sus
mujeres y, de pasada, de Les Luthiers».
Mastropiero es uno de los motivos
recurrentes en la obra de Les Luthiers. Pero hay otros,
que no tienen una explicación especial, como
la costumbre de que las mujeres citadas en sus espectáculos
se llamen María o García (a Cristina
Garcia, precisamente, se dedica la serenata de «Todo
por que rías») o la inclusión
en sus «gags» de frecuentes referencias
a Noruega. «Bueno, es un país exótico
-explica Munstock-que a los argentinos nos pilla muy
lejos. No creemos que en Noruega sepan de nosotros».
«Una vez -recuerda Núñez- vino
el embajador de Noruega al teatro, y estábamos
un poco preocupados. Pero él estaba verdaderamente
fascinado y nos alivió mucho». «No
debía de ser el embajador -dice Maronna-. Sería
un actor».
Fuente:
ABC.es
Mayo
2003
|