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CUBA DETRÁS
DEL TELON
Falsa alarma: hacia la paranoia colectiva
por Matías Montes Huidobro
Es imposible desarrollar un ciclo de conferencias
sobre el teatro cubano de la República sin
hacer referencia a las obras paralelas de Carlos Felipe
y Virgilio Piñera, ya que ambos dramaturgos
son las figuras estelares de las décadas finales
de los cuarenta y los cincuenta. Felipe introduce
la modernidad en el teatro cubano con Esta noche en
el bosque (1939), que no se ha representado nunca,
y El Chino (1947), una obra maestra de la teatralidad
que nacionaliza el teatro dentro del teatro en Cuba;
sin contar Réquiem por Yarini (1960), que es
una pieza fundamental fronteriza entre la República
y la Revolución. Desde El Chino a nuestros
días los dramaturgos cubanos han estado haciendo
teatro dentro del teatro de mil formas y maneras,
casi como característica permanente de la escena
nacional, como si fuera un reflejo de nuestro carácter
detrás del telón, porque para hacer
teatro dentro del “teatro histórico nacional”,
no hay quien nos ponga un pie por delante. Pero ciertamente,
el teatro de Felipe en general, particularmente más
allá de El Chino y Réquiem por Yarini,
tiene fallas más serias (debidas en parte por
los obstáculos que se le presentaron para que
sus obras se llevaran a escena) de las que pueden
encontrarse en Piñera, que tiene una obra más
completa y redondeada y que, además, ha tenido
mejor suerte, porque, a la larga, las pateaduras de
la historia siempre favorecen. Tiene a su favor textos
más compactos que facilitan la puesta en escena,
como el caso de Falsa alarma, que cierra el Ciclo
de Conferencias que ofrece el Centro Cultural Español
(800 Douglas Rd., esquina a la calle 8, suite 170,
Coral Gables, teléfono 305-448-9677) durante
el mes de noviembre, específicamente el día
26, miércoles, a las seis y media de la tarde,
cuya dramatización escénica estará
a cargo de Sandra García, Ramón González
Cueva y Dexter Capiro.
Puede decirse que en 1949, cuando Piñera
publica Falsa alarma en la revista Orígenes,
se incia en Cuba el teatro de la crueldad y el absurdo.
No será hasta 1957, sin embargo, con las primeras
obras de Gloria Parrado, que la situación se
defina, aunque síntomas del absurdo y la crueldad
ya habían hecho acto de presencia. Hay también
un cambio en la actitud lúdica, que de un tono
ligero adquiere matices más crueles. Se va
formando una mentalidad inquisitorial y el teatro
cubano evoluciona hacia nuevas fronteras. Por ese
motivo, el teatro de la crueldad y el absurdo, que
tiene su praxis inicial en Falsa alarma, va adquirir
sus momentos culminantes en la primera mitad de los
sesenta, en perfecta correlación con el acontecer
histórico nacional.
Los elementos de distorsión y exageración
caracterizan el absurdo, con Falsa alarma como arquetipo.
Dentro de ellos, el humor negro y el sentido lúdico.
La palabra es utilizada como vehículo de la
tortura, con carácter refinado y psicológico.
Particularmente en el caso de Falsa alarma el humor
es delirante y los personajes son sometidos a una
tortura lúdica, hasta llegar a la agonía
existencialista dentro de una aparente cotidianeidad:
representa, en esencia, la nacionalización
del absurdo. Sus diálogos están concebidos
como un "círculo vicioso" que volviendo
al punto de partida forman un "eterno retorno"
sin principio ni fin.
El lenguaje deja de ser un medio de comunicación
de la conducta humana a la manera tradicional, introduciendo
en nuestra escena una distorsión de la comunicación
verbal en oposición a la conducta racional.
El modo de comunicación que tenía el
discurso escénico en los personajes de José
Antonio Ramos, que respondía a un contrapunto
lógico de la comunicación humana, queda
atrás para convertirse en el reflejo de una
conducta irracional. Nuestro lenguaje teatral va a
evolucionar de la lógica del realismo del período
anterior a los años cuarenta hasta llegar a
la irracionalidad. En el teatro de Ramos la dramaticidad
emergía del contrapunto racional de puntos
de vistas opuestos, un "hablando la gente se
entiende" en que se alternaban debidamente planteamientos
conflictivos. Pero a partir de Falsa alarma el diálogo
tiene una base irracional que produce el desconcierto
entre los personajes y el público que los escucha.
Representa una nueva forma de comunicarse mediante
la negación de la comunicación. Se convierte
en una forma de dominio de unos locos de atar.
Este uso del lenguaje está asociado a la
concepción circular del tiempo escénico,
metáfora escénica del callejón
histórico en que nos encontramos a fines de
1958, del cual suponemos que vamos a poder salir creyéndonos
que se trata de una "falsa alarma", cuando
estamos ya dentro de la pesadilla de la noria. La
palabra, como ocurre en La lección de Ionesco,
funciona como un cuchillo que utilizan El Juez y La
Viuda para apuñalear a El Asesino. De ahí
que El Asesino sea la víctima de una paranoia
verbal que produce la alienación, primero,
y su propia esquizofrenia después.
Toda la obra tiene un contexto real muy cubano.
Este absurdismo refleja un estado de demencia nacional
donde el lenguaje acabará acuchillándonos
como parte de una paranoia colectiva que anticipa
al castrismo, en la misma medida que el expresionismo
alemán es parte intrínseca del proceso
histórico germánico. Ninguna obra más
indicada que Falsa alarma para cerrar un ciclo de
conferencias sobre el teatro cubano de la República,
ya que anticipa la distorsión mental, la incomunicabilidad
léxica y sicológica, la alteración
de las relaciones racionales, que “une”
a todos los cubanos.
Cuba detrás del telón. Ciclo de conferencias
sobre la dinámica de la dramaturgia cubana
en la República (1902-1958), por Matías
Montes Huidobro.
- “Experimentación y subconsciente”.
Lectura dramatizada: Drama en un acto de Flora Díaz
Parrado. Noviembre 19, miércoles, a las 6
y 30.
- “El principio de la crueldad”. Lectura
dramatizada: Falsa alarma de Virgilio Piñera.
Dramatización a cargo de Sandra García,
Ramón González Cueva y Dexter Capiro.
Noviembre 26. miércoles, a las 6 y 30.
Sede: Centro Cultural Español. 800 Douglas
Rd.. Ste. 170, (esquina a la calle 8), Coral Gables,
FL 33134. Tel: (305) 448-9677. Entrada gratis
Noviembre
- 2003
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