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XI Festival de Teatro
de La Habana
AL BORDE DE LA ESCENA
Tania Cordero | La Habana
En la Fundación Ludwig de Cuba, críticos,
autores teatrales y otros teatristas debatieron sobre
las disyuntivas del teatro actual. Mucho se debatió
sobre las relaciones autor-director y acerca de la
importancia de contar historias que interesen al hombre
de hoy, sin perderse en búsquedas demasiado
abstractas.
Porque se sabe de lo efímero de la naturaleza
teatral, la publicación de los textos y la
huella de la crítica se convierten en asideros
para la comunicación con el futuro. Esta vez,
teniendo como sede el agradable entorno de la Fundación
Ludwig de Cuba, críticos, autores teatrales
y otros teatristas debatieron sobre las disyuntivas
del teatro actual.
La conferencia de Ian Herbert, presidente de la Asociación
Internacional de Críticos Teatrales, incentivó
el debate acerca de las funciones del crítico.
El reconocido intelectual inglés se refirió
sobre todo al lugar de las reflexiones en la prensa
diaria y esbozó un decálogo de posiciones
y actitudes que debe asumir la crítica. Los
teatrólogos cubanos explicaron a los visitantes
las singularidades que existen en este terreno en
nuestro país, pues aquí no suele ser
drástica la diferencia entre la crítica
académica y el abordaje informativo del arte
de las tablas.
El encuentro sirvió para dar a conocer el
Premio de Teatrología Rine Leal, convocado
por la revista Tablas. Graziella Pogolotti, prestigiosa
ensayista, vicepresidenta de la UNEAC, presidió
el jurado que distinguió a Amado del Pino por
su libro Sueños del mago. Estudios de dramaturgia
cubana contemporánea. Los especialistas destacaron,
además, el alto nivel de los concursantes.
Otras de las sesiones teóricas estuvieron
destinadas al intercambio acerca de la dramaturgia
nacional y sus vínculos con la escena. Abelardo
Estorino, todo un clásico dentro de nuestra
literatura dramática (Premio Nacional de Teatro
y de Literatura), compartió un enjundioso texto
en el que grafica cómo fue necesitando expresarse
también como director. Mientras tanto, José
Milián, otro importante autor cubano, lanzó
ideas para que el diálogo entre texto y puesta
en escena recupere la vitalidad de otros tiempos como
las décadas del sesenta o del ochenta.
Mucho se debatió sobre las relaciones autor-director
y acerca de la importancia de contar historias que
interesen al hombre de hoy, sin perderse en búsquedas
demasiado abstractas. Aunque el teatro del siglo XXI
ha sido una mezcla de signos y tendencias, los conceptos
y las palabras siguen evidenciando su importancia.
Los días del Festival sirvieron también
para la presentación de los números
más recientes de las revistas Tablas y Conjunto
y para dar a conocer algunos títulos como Teatro
Cubano Actual, antología a partir de las obras
finalistas y premiada del concurso Virgilio Piñera
2002, y Cronología del teatro habanero 1936-1960,
del destacado investigador José Antonio González.
Octubre
- 2003
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