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SUEÑO DE VIDA
Marilyn Garbey | La Habana

Recibimos la visita de la directora colombiana del Teatro Itinerante del Sol, Beatriz Camargo quien además de presentar su espectáculo Muysua, conduce el taller Biodrama y cuerpo. La teatrista accedió a dialogar sobre algunas particularidades de su trabajo.

Recibimos la visita de la directora colombiana del Teatro Itinerante del Sol, Beatriz Camargo quien además de presentar su espectáculo Muysua, conduce el taller Biodrama y cuerpo. La teatrista accedió a dialogar sobre algunas particularidades de su trabajo.

Beatriz, muchas gracias por compartir con nosotros un poco de su tiempo, y bienvenida a Cuba. Quisiéramos comenzar por el momento en que termina lo que podría llamarse una primera etapa de Beatriz, con la Candelaria, y comienza la experiencia de fundar Teatro Itinerante del Sol.

Yo estuve en la Candelaria seis años, del 76 al 82. En el 82 salí para fundar el Teatro Itinerante del Sol, con un gran amor, un hombre muy hermoso con quien salimos a Europa, Indonesia, participamos en varios Festivales e hicimos unas giras muy grandes, donde descubrimos que las grandes ciudades, que la sociedad de consumo no eran nuestro camino, entonces retornamos a nuestros ancestros y allí fundamos La maloca, casa ceremonial, que en lengua chibcha se llama cuca, casa donde se aprende, donde siempre estamos en proceso de aprendizaje. Después, él se desprendió de Teatro Itinerante del Sol y yo quedé con otros compañeros y a veces hacemos trabajos de doscientas personas, de 30, 20, siete, una, pero esa gente que pasa por el teatro siempre está ahí, se van y vuelven, es una gente con la que una siempre cuenta.

¿Por qué el nombre de Biodrama para su taller?

Se da en los rituales de los pueblos indígenas que viven en Colombia, pero eso no es teatro. En el contexto de las artes escénicas, somos pioneros en estas búsquedas, donde el arte eolístico se conjuga con las artes escénicas, el arte plástico, la música, el canto, la máscara, la danza. Todas las artes conjugadas en un solo tejido estético, donde también nos consideramos como naturaleza. En Colombia hay una carrera hacia el teatro comercial tremenda. No queremos estar dentro de esa corriente, por eso viene el nombre de biodrama, bio de vida, drama de sueño, biodrama es sueño de vida.

Yo creo que profundísimamente Colombia es un país donde el Tánatos impera de una manera avasalladora. Ese tipo de búsquedas hacia la organicidad de nuestro propio cuerpo, de la escena con la naturaleza, de la escena con el otro, tiende a que nos miremos, a que nos comprendamos, a que nos entendamos, en el sentido de la comprensión más profunda, como hermanos. Conformamos un todo que es el universo, donde podemos convivir de manera amorosa. La muerte es inevitable, la muerte seguirá existiendo porque es parte de la vida, de la evolución. La muerte funda su reino de forma caótica. Lo otro es una incomprensión total.

¿Cómo valora usted el movimiento teatral en Colombia, sus perspectivas y deficiencias?

El último Festival Nacional de Teatro fue en el 95. Hemos estado ligados siempre a los antiguos festivales que organizaba la Corporación Colombiana de Teatro, pero esto ha dejado de suceder debido a la avalancha del teatro comercial. Los grupos que antes estábamos muy ligados dentro del llamado movimiento teatral colombiano nos desunimos y cada quien empezó a abrirse caminos a codazos, a patadas para poder ser reconocidos. En este momento estamos llegando a una nueva conciencia de lo que debe ser el movimiento teatral colombiano. Está surgiendo la necesidad de estar juntos otra vez, de volvernos a mirar, a hermanar, a indagarnos a través de los encuentros. En Boyacá, donde vivimos, estamos piloteando un proceso interesante. Hacemos, cada dos años, un encuentro de teatro, no es un festival, es de capacitación teatral. Mostramos lo que hacemos, invitamos a maestros como Santiago García, como Wilson Pico. Hemos hecho seis encuentros. Siento que es un ejemplo a nivel de Colombia. Invitamos a La Guajira y ellos están organizando un encuentro en La Guajira. Estos encuentros van siendo el caldo de cultivo para organizar el encuentro nacional. También hemos participado en festivales internacionales en Canadá, Perú, Ecuador, Alemania, Dinamarca.

¿Qué siente al estar al fin en la Isla, después de tantos intentos frustrados por una razón u otra, y de estar impartiendo un taller para los cubanos?

Estoy absolutamente feliz de estar en La Habana. Siento un amor profundísimo por Cuba, mi corazón está ligado a Cuba. Con los talleristas establezco una gran relación, reciben lo que les doy y recibo lo que me dan. Es un intercambio muy orgánico.

¿A qué zona de la creación, la investigación y la naturaleza pertenecen los referentes de trabajo de Teatro Itinerante del Sol?

Pertenecen a la experiencia de veinte años en esta búsqueda. Vamos buscando una actuación que nazca desde los hígados, desde adentro hacia fuera, o de la periferia hacia dentro. A través de las acciones físicas ir buscando las emociones como lo planteó Stanislavski. En los órganos nacen las emociones. En el riñón está el miedo o la clarividencia, en el hígado está la rabia o el entusiasmo, en el corazón está la alegría que puede ser desenfrenada o serena. Todo órgano transmite una emoción. Si empiezas ahí te ahorras un camino gigantesco.

Cuando estamos en montaje nos metemos muchísimo con la tierra. Ahora hay una epidemia de musgos que se le pegan a los árboles y los matan, así como a nosotros se nos pegan unas emociones y unos rencores, unos celos que nos matan y nos van secando. Tenemos una tarea continua de quitar los musgos, y sentimos que sanando a los árboles, ellos nos sanan a nosotros. Cada vez que hacemos esta experiencia la gente queda iluminada, revitalizada. También hacemos tarea de siembra de árboles. Donde vivíamos era un desierto y ahora es un bosque, gracias a esta labor continua con la tierra. Trabajo el entrenamiento que estoy haciendo aquí, y luego el montaje de la obra. Yo soy hija de La Candelaria, de Santiago García, por eso trabajo con la creación colectiva, con lo que propone el otro, que yo voy perfeccionando. Trabajo mucho con la música, con la máscara. Y eso es una característica de nuestra propuesta teatral, sentimos que la máscara es el impulso vital del teatro, es la célula que devela los sueños del teatro.

Octubre - 2003

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