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Alberti y el cometa Halley
Javier VILLÁN
Ernesto Caballero abre el Centenario teatral del
poeta en Madrid
El 25 de septiembre se estrena en el Centro Cultural
de la Villa de Madrid He visto dos veces el cometa
Halley, espectáculo poético sobre la
figura y obra de Alberti. Ideado y dirigido por Ernesto
Caballero, cuenta con los actores Maruchi León,
Chete Lera y Lidia Otón, entre otros. El montaje
ha sido producido por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones
Culturales y tras Madrid iniciará una gira
por España.
Alberti vio dos veces al cometa Halley y Ernesto Caballero
ha aprovechado esa conjunción astral y poética
para entrar en la literatura y en la vida del poeta
y hacer de ella una obra de teatro. No sé si
el teatro de Alberti ha sido representado con la eficacia
y la perfección que se merece; pero lo incuestionable
es que este “abordaje” de Caballero sobre
figura tan compleja y poesía tan plural puede
ser un objeto, o un sujeto si se quiere, de primera
magnitud. Por convicción, fatalismo o justicia
poética, algunas cosas Rafael Alberti tenía
que hacerlas dos veces; era un tonto y lo que vio
en la vida le hizo dos tontos. Vio una vez al comete
Halley y tuvo que verlo otra sin que sepamos de verdad
si ello fue una metáfora de la longevidad,
del rapto lírico de un visionario o una revelación
pascaliana sobre el silencio de las esferas siderales.
Beligerante y fecundo
Ahora, de la mano de Ernesto Caballero puede que Rafael
Alberti vea el mítico cometa por tercera vez.
O que, acaso, lo veamos nosotros en una dimensión
iniciática y reveladora. Caballero es uno de
nuestros hombres de teatro más beligerantes
y fecundos. Lo que está haciendo con Rafael
Alberti ya lo hizo con Bertold Brecht y el resultado
fue lo bastante satisfactorio como para repetir aventura
con un poeta menos dialéctico que Brecht, menos
científico en el sentido marxista del término,
más partícipe y actor de los principales
hechos españoles y universales del siglo XX.
Ernesto Caballero es un dramaturgo, o sea, un hombre
de teatro amplio y totalizador, que va más
allá del significado estricto y tradicional
de la palabra: la autoría. Ernesto Caballero
es un dramaturgo en el sentido alemán, hombre
de teatro que reconvierte y manipula textos y hace
de la letra muerta de la Literatura gesto y lenguaje
escénico. Profundamente incardinado en su tiempo
y en la historia colectiva que le rodea y nutre, Caballero,
con textos propios o ajenos, con materiales específica
o potencialmente dramáticos, muestra siempre
su fuerza creadora.
Agudo y crítico
Cuando Caballero se proyecta sobre una escenario en
su totalidad de dramaturgo –autor, director,
adaptador, creador de un lenguaje en suma– nunca
deja indiferente. Puede ser la especulación
inmobiliaria (Tierra de por medio), la historia colonial
e imperial de España (Santiago de Cuba y cierra
España), la militarización del espíritu
(Retén) o las miserias cotidianas de una sociedad
enferma (Auto); puede ser lo que sea, aunque siempre
hay una mirada aguda y crítica sobre un paisaje
moral y social de ruínas y escombros, apuntalado
por precarias firmezas. Caballero siente una inmesa
piedad por el ser humano, pero escasa compasión
por las fuerzas ocultas o explícitas que lo
trastornan y maltratan. Ahora su mirada sobrevuela
el mundo albertiano y es de creer que, en esa dialéctica
de rumbos y derrotas, la deriva de un “marinero
en tierra” se nos muestre como una revelación;
el Alberti lírico, el político, el rojo,
el señorito andaluz, el exiliado. Caballero
suele acertar en estos desafíos y se ha hecho
imprescindible en la escena de este país. Sobre
todo para los autores españoles, pues Caballero,
como director, es quien más atención
y generosidad presta a sus colegas y contemporáneos.
Fuente:
El Cultural
Octubre - 2003
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