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Brutalidad ibérica
Bigas Luna cierra el 30 de septiembre la Bienal
de Valencia con las Comedias Bárbaras
Itzíar DE FRANCISCO
Sexo, exceso y muerte. El cineasta
Bigas Luna hace propio el universo valleinclanesco
en esta macroproducción de las Comedias
Bárbaras que reunirá en La nave
de Sagunto a Juan Luis Galiardo, el escultor Miquel
Navarro y el modisto Francisc Montesinos.
Dos artistas unidos por el mismo espíritu
vanguardista y unas obsesiones similares que desembocan
en un “brutalismo ibérico”.
Tres cuartos de siglo separan a Valle-Inclán
de Bigas Luna y, sin embargo, ambos comparten
la misma voluntad de estilización artística
recogida en dos trilogías muy distintas,
las Comedias Bárbaras del autor gallego,
y la Trilogía Ibérica de Bigas Luna
formada por Jamón, jamón, Huevos
de oro y La teta y la luna. Ahora, estos dos universos
en los que confluyen pasiones, ambientes sórdidos
y tragedias aparecen conjugados en un ambicioso
proyecto –ha costado 2.404.048 euros)–
que clausurará el próximo 30 de
septiembre la Bienal de Valencia. |
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Lobos en escena
Un espacio escénico de 8.000 metros cuadrados,
90 actores, enormes campanas, caballos, perros lobo,
montones de huesos y varios minutos de película
rodados en las brumosas tierras gallegas son algunos
de los números de este montaje. Pablo Ley ha
sido el encargado de adaptar Cara de Plata, Águila
de blasón y Romance de lobos, reduciendo su
duración escénica de siete horas a dos
escasas.
Valle-Inclán escribió el ciclo de las
Comedias bárbaras entre 1907 y 1922. Las tres
piezas se desarrollan en el ambiente rural gallego
que el escritor ya había trazado en obras como
Flor de Santidad, pero que aquí aparece arrastrando
toda su miseria. Por él se mueven personajes
brutales y extraños articulados por un lenguaje
fuerte y casi agrio, aunque sin perder su musicalidad.
Las Comedias bárbaras recogen el pensamiento
político y social de su autor, quien reconoció
que “en las Comedias hay mucho de lo que yo
hubiese querido hacer”. En ellas fragmentó
su ideario entre personajes como Cara de Plata, su
alter ego literario a través del cual cumple
su deseo de alzar una partida y echarse al monte,
o don Juan Manuel de Montenegro, un “hidalgo
mujeriego y despótico, hospitalario y violento”,
tras el que se escondían los valores sociales
de Valle. Ese mundo valleinclanesco va a hacer su
aparición en este ambicioso montaje que como
asegura Juan Luis Galiardo, uno de sus protagonistas,
“puede enfurecer a los puristas”, pero
que tiene la valía de romper las fronteras
artificiales que separan teatro de escultura, cine
o pintura. El espíritu multidisciplinar de
Luna ha calado en esta propuesta escénica,
donde se conjuga el trabajo escultórico de
Miquel Navarro con el diseño de vestuario de
Francis Montesinos y la música –en directo
y grabada– de Miguel Marín. El cineasta
ha rodado en Galicia varios cortometrajes que serán
determinantes para situar al espectador en ese ambiente
rural celtíbero.
Galiardo, macho ibérico
Sexo, exceso y muerte. Sin olvidar el humor. Esta
relectura de las Comedias es, en palabras de su director,
una apología de la destrucción del macho
ibérico. Grotesca y negra, la obra cuenta con
Juan Luis Galiardo en el papel del caballero Don Manuel.
“Este personaje encarna al macho ibérico
multiplicado por mil. Vive a través de la fuerza
de su pene”, dice Galiardo, que asegura que
esta producción “busca los rasgos bárbaros
de la sociedad”. ¿Y cómo se consigue
reducir la trilogía a un tercio de su duración
sin perder su esencia? Galiardo cree que la respuesta
es “siendo fiel al espíritu del autor
–asegura–. Él no escribió
las Comedias para que fueran representadas, sino como
un acto de rebeldía”. No es la primera
vez que se representan las tres obras juntas. Calixto
Bieito y José Carlos Plaza (1991) se han enfrentado
al reto que suponen las siete horas de representación
de este mundo complejo y oscuro. En Francia, Jorge
Lavelli subió las Comedias al escenario del
Théatre Nacional de la Colline en 1991.
Fuente:
El Cultural
Octubre - 2003
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