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Derroche de buen humor en Cabaretera
Luis de la Paz
Diario Las Américas

En estas mismas páginas hemos leído en muchas ocasiones comentarios o pie de fotos que se refieren a las obras de Salvador Ugarte y Alfonso Cremata como “simpatiquísimas comedias”, y a esta dinámica pareja de actores como “los reyes de la risa”. Ambos calificativos vienen como anillo al dedo a Cabaretera, la puesta que en estos momentos tiene en cartelera el Patronato del Teatro “Las Máscaras”.

Tal vez por un mal hábito o algo más retorcido y difícil de entender, se desestima el significado del teatro vernáculo cubano que se hace en el exilio, y eso es un error. Como es de esperar hay niveles de calidad, pero algo hay que dejar claro de una manera definitiva, y es que el teatro popular no es un género menor. Es otro género y punto, y a partir de ese momento se podrán establecer niveles de discusión y criterios encontrados. Pienso que el más adecuado ejemplo del alcance de este tipo de teatro está en Cabaretera, que se presenta los fines de semana en el Teatro las Máscaras.

La obra en cuestión arranca con desbordado humor y termina a risotada limpia. Ese es el objetivo supremo del género, hacer desternillarse de la risa al público. Lo demás es la habilidad del autor del libreto para trascender la puesta y darle el paso más allá, imprimiéndole al humor, la dosis de reflexión que proyecte la obra a un sitial más próximo al arte. Eso lo logran Ugarte y Cremata.

Cabaretera, que cuenta con un elenco de diez actores, narra la noche del 31 de diciembre de 1958 en el Cucurulo, un bar prostíbulo de La Habana, visitado por políticos (Roberto Barrera) y proxenetas (Allen Díaz), mientras en la calle estallan bombas y en el Palacio Presidencial se celebra una fiesta de año nuevo que terminará en el exilio del dictador de turno, Fulgencio Batista, para dar paso a otro, aún más cruel y despiadado, Fidel Castro.

Prostitutas envejecidas (Dania Miró, Lucy García y Gina Tames), ávidas de clientes; otras que se abren paso gracias a la juventud y belleza (Frances Dufflar y Elizabeth García); cantinero homosexual (Salvador Ugarte); chulito con aspiraciones revolucionarias (Carlos Alberto), y un buscavida sin mucho éxito (Alfonso Cremata) trazan el panorama de un día que marcará sus vidas. Todos esos personajes conducen, junto a situaciones ridículas, algunas grotescas, y la inevitable compañía de sonoras palabrotas (que a pesar de su intensidad no resultan vulgares), al apogeo del humor, por el que expresamente acuden y pagan los espectadores.

Alfonso Cremata y Salvador Ugarte, como siempre, conforman el alma de la puesta. A veces su sola presencia, sin abrir la boca, arranca carcajadas. Son dos actores que dominan su trabajo a la perfección. Dania Miró, es una actriz de primera, cómica natural, como Lucy García y Gina Tames, que conforman un equipo bien compacto y experimentado. La nota discordante es esta pieza es el desequilibrio actoral, siendo los más jóvenes los afectados. No dominan aún el difícil arte de hacer reír, recayendo el peso de la acción en el resto del elenco, que, experimentados, hacen brotar la risa del espectador. A estos jóvenes, tal vez les quepa aquello de “con la belleza basta”, mientras van madurando y adiestrándose en su difícil labor.

Cremata y Ugarte, muestran en su obra, ahí va el lado trascendente de la pieza, la fragilidad y dependencia del hombre ante el poder. La vida, quizás no la mejor, ni la más deseada, pero sí la afrontada, de repente da un vuelco y los personajes se convierten en exiliados, en un país donde el idioma es distinto, y donde es necesario empezar de nuevo.

Cabaretera es el salto de una sociedad a otra, de un sistema político a un exilio, de una forma de vivir a otra realidad. A través de un texto sólido quizás un poco largo -más de dos horas de intenso trabajo actoral- se combina el humor y la reflexión, el arte popular, con el teatro serio.

Cabaretera se presenta los viernes y los sábados a las 9, y los domingos a las 5 y 8 de la noche en el teatro Las Máscara, 2833 NW 7th Street. Información y reservaciones al 305-642-0358.

Octubre - 2003

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