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Silvestre Ramos: Entre col
y col. . .
ERWIN PEREZ
Un talentoso actor puertorriqueño sube a escena
con una obra triunfal
Tres hermanos tienen a su padre en estado vegetativo
y, abrumados por sus propios conflictos cotidianos,
no quieren hacerse cargo del anciano enfermo, por
lo cual se enfrentan.
Ese es el nudo central de la obra La Lechuga, de
César Sierra, que la compañía
Venevision Internacional presentará desde hoy,
a las 8:30 p.m., en el Teatro 8, de La Pequeña
Habana, 2101 SW Calle Ocho.
''Es una pieza de humor negro porque hace reír
a partir de una situación dramática'',
asegura el puertorriqueño Silvestre Ramos,
quien interpreta a Víctor, el menor de los
hermanos.
La lechuga fue estrenada en Miami en agosto del año
pasado, en el Actor's Playhouse at the Miracle, y
debido a cuestiones administrativas sólo estuvo
en cartelera por un lapso de ocho semanas.
Los otros protagonistas de la obra --dirigida por
Marcos Casanova y producida por Miguel Ferro-- son
Gerardo Riverón, Marilyn Romero, Claudio Giúdice
y Diana Quijano. Los cuatro estuvieron en la anterior
puesta en escena. El único nuevo es Ramos,
quien reemplaza a Gellerman Baralt.
El actor nació en 1967 e inició su
carrera en San Juan. Realizó estudios académicos
y sobresalió en teatro, en obras como La jaula
de las locas.
A principios de los 90 comenzó un verdadero
peregrinaje continental. Primero viajó a Los
Angeles, donde vivió un lustro y se mantuvo
grabando comerciales de televisión y laborando
de mesero en un restaurante.
Luego aterrizó en Lima. ''Me fui para hacer
un programa de televisión que, finalmente,
nunca se concretó'', recuerda, encogiendo los
hombros. Igualmente en el país inca actuó
en telenovelas y animó programas.
''Los traslados que he hecho en mi vida no me han
provocado temor. He enfrentado los nuevos comienzos
con la mentalidad de que las cosas ocurren por mandato
del destino'', asevera.
Ramos --cuyo primer nombre es igual al de su padre,
nacido un 31 de diciembre, día de San Silvestre--
enfatiza en ese momento de la conversación
que ama a su Isla del Encanto.
Los dramáticos enredos políticos vividos
por Perú entre finales y principios del milenio
(o el destino) provocaron que el actor estableciera
su base de operaciones en esta ciudad en esa época.
Asomó en la telenovela Secreto de amor pero
dio un buen salto a fines del año pasado al
participar, interpretando al villano Julio Aldama,
en Gata salvaje, que fue un boom de audiencia en varios
países.
''Algunos decían que la temática de
Gata estaba muy vista ya pero es indiscutible que
la telenovela tuvo un éxito increíble'',
opina.
La credibilidad de Aldama --que muere asesinado--
llamó la atención de los realizadores
de La Lechuga, que tendrá funciones los jueves,
viernes y sábados, a las 8:30 p.m, y los domingos,
a las 6 p.m..
Ramos describe a Víctor como ``un hombre que
no estudió mucho y que está lleno de
problemas económicos, que debe mantener a su
esposa y a sus seis hijos, pero, sin embargo, conserva
buenos sentimientos''.
El actor tiene una presencia imponente, mide seis
pies (alrededor de un metro noventa centímetros),
es robusto, calvo y antes de las fotos que ilustran
esta entrevista se pone unos lentes de contacto verdes.
''Todavía no tengo esa fama que hace que la
gente se pare a pedirle autógrafos a uno pero
eso no me hace perder el sueño, no es mi meta
principal'', sostiene, apretando los labios.
``Lo que más quiero es establecerme en el
mercado latino para poder vivir tranquilamente de
mi trabajo en la televisión --como actor o
como animador-- y en el teatro''.
Fuente:
El Nuevo Herald
Octubre - 2003
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