|
Actuar con compromiso
Miguel Frías
Mañana se inicia otra edición
del ciclo de obras semimontadas, a total beneficio
de la Casa del Teatro.
El rito se cumple puntual, aunque
nunca es el mismo. Mañana, en el Teatro
Regina (Santa Fe 1235), volverá Teatrísimo,
esta vez con muchos estrenos nacionales. Aunque
la quinta edición del ciclo mantendrá
la tradición: obras semimontadas, artistas
de primer nivel y una buena causa, recaudar
fondos para la Casa del Teatro. "En el
2002, en medio de la crisis, tuvimos la mejor
convocatoria —dice Lydia Lamaison, vicepresidenta
de la institución, en la sede de la Casa
del Teatro—. En momentos de angustia,
la gente prefiere estar en un lugar de comunicación,
como el teatro. Este año agregamos funciones
los martes".
Los ojos celestes de Lamaison encandilan. Pero
no tanto como su vitalidad. A los 89 años,
las obligaciones la tienen de un lado al otro.
Puntual, como Alicia Berdaxagar, se inquieta
por la demora del resto. "Me vine a los
pedos de Canal 7 y ni siquiera almorcé",
explica en la sala de presidencia, mientras
devora galletitas de chocolate. "El teatro
convencional da más libertad y la posibilidad
de desplazarte —admite, al volver a Teatrísimo
2003—. Pero en el semimontado, con el
libreto en la mano, podés transmitir
las mismas emociones: la interpretación
es la misma".
|

FIGURAS LYDIA LAMAISON, CHINA ZORRILLA, ANTONIO
GRIMAU, ALICIA BERDAXAGAR Y ALICIA ZANCA, SON
APENAS ALGUNOS DE LOS MUCHOS ACTORES IMPORTANTES
QUE PARICIPAN DEL CICLO EN APOYO DE LA CASA
DEL TEATRO. (Foto: Pepe Mateos) |
En Teatrísimo el público se convierte
una suerte de espía de la cocina de las obras.
Los espectadores se encuentran con puestas precocidas,
planteadas en líneas generales, con pocos elementos
de vestuario y escenografía, y actores que
interpretan el texto libreto en mano, en una suerte
de ensayo abierto. Muchas puestas de ediciones anteriores
se convirtieron, luego, en obras montadas, como Finlandia,
El romance del Romeo y la Julieta o Vino de ciruela.
Este año, el único espectáculo
que no es semimontado es el de apertura, dirigido
por Susana Rinaldi.
"Cada director elige su elenco; muchos actores
se ofrecen para estar en más de una obra. Y
no es venir y leer; hay mucho ensayo. El otro día
Santiago Doria nos tuvo 5 horas", aclara Berdaxagar.
Tras haber sorteado piquetes céntricos, llega
Alicia Zanca. Lamaison la recibe con un pedido: "A
ver nena cuando hacés una obra en la que haya
dos viejas chotas, así trabajamos con Alicia".
También entra China Zorrilla, hablando, con
su habitual encanto. ¿Equipo completo? No,
para Lamaison: "Esperemos a Grimau —propone—.
O esto va a parecer una convención feminista".
Las actrices conversan, superponiéndose; por
momentos, parecen una multitud parlante. Es dificil
imponerles un tema. Hasta que un jadeante Grimau,
pelilargo y con campera de cuero, entra a las corridas,
disculpándose y advirtiendo que tiene pocos
minutos, ya que debe grabar escenas de exteriores
para la novela. El diálogo comienza. Grimau
participa y a la vez relee el guión de Soy
gitano.
"Lo maravilloso de este evento es la solidaridad.
Muchos de los que participan tienen muchísimas
ocupaciones —dice Zanca—. Rita Cortese
está haciendo de todo, pero, cuando la llamé,
me dijo: Cómo voy a decir que no. Lo mismo
con Jorge Suárez. Es raro. A veces llamás
a actores que van a cobrar y te dicen que no pueden
o que quieren leer la obra. Acá nada, ni un
solo reparo".
—Se arman elencos absolutamente inusuales,
que difícilmente un productor puede reunir.
Eso es un buen atractivo para el público—
dice Grimau.
—Pero convengamos que el público sabe
el objetivo benéfico. La Casa del Teatro es
muy querida— agrega Berdaxagar.
¿Limita hacer teatro semimontado?
Zorrilla: Hace mucho tiempo hice teatro leído
y entendí hasta qué punto importa un
texto. No he "visto" sombreros de plumas
más grandes y lujosas ni espadas tan deslumbrantes
como las que me hizo ver Alfredo Alcón cuando
leyó Cyrano de Bergerac.
En una edición de Teatrísimo, Selva
Alemán dijo que temía que fuera un bochorno
y que el público terminó más
involucrado afectivamente que en una puesta convencional
Grimau: Hice esa obra con ella. Estábamos
tremendamente asustados con esta "rareza"
del teatro semimontado. Pero logramos emocionarnos
y emocionar al público. Todos entramos en una
fuerte convención teatral.
Zorrilla: Yo me emocioné mucho viendo una
pieza de Roberto Arlt en una puesta para ciegos. Ahí
te manejás con un solo sentido: pero, aun en
la oscuridad, percibís con el oído todos
los otros. Hasta podés imaginar una sonrisa
por el tono de voz. En este ciclo de Teatrísimo,
más allá de los grados de ambientación,
podés trabajar tranquilamente con el poder
de la palabra.
Grimau debe irse y aún faltan las fotos. El
fotógrafo instaló su equipo en el Teatro
Regina, lindante con la Casa del Teatro. Todos corren
hacia allá. Las actrices suben y luego el ascensor
se traba. Grimau, que olvidó el estuche de
sus anteojos en la otra sala, se queda tirando de
la manija y susurrando: "Dios mío, qué
más me va a pasar". Pero la situación
es remontada. Y hay tiempo para las fotos, para más
anécdotas y para una Lamaison combativa.
"En la Casa del Teatro viven unas 40 personas
y el Estado nos da un subsidio de 6.500 pesos mensuales
que no nos alcanza —asegura—. Hemos golpeado
muchas puertas en vano. Y ni hablemos de los empresarios
millonarios: les escribí pilas de cartas que
ni siquiera contestaron. Los actores, en cambio, vienen,
trabajan y hasta dejan en Actores el cachet simbólico
de 100 pesos que les corresponde".
Fuente:
Clarin.com
Octubre - 2003
|