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Alrededor de Miller
Juan Echanove y Jorge Eines charlan sobre El precio
Itzíar DE FRANCISCO
El tándem formado por el actor Juan Echanove
y el director Jorge Eines vuelve a ponerse en marcha.
Después de Ivanov de Chejov y Alrededor de
Borges, regresan a la escena con El precio de Arthur
Miller, un hermoso texto sobre el valor y el precio
de las cosas que se estrena mañana en el Festival
Temporada Alta de Gerona. Les acompaña un reparto
de lujo: Ana Marzoa, Helio Pedregal y Juan José
Otegui.
Dramatis personae
Juan Echanove: Actor de 42 años. Ha rodado
una treintena de películas, entre las que destaca
Madregilda, y participado en casi veinte obras de
teatro. El cerdo y El verdugo han sido sus papeles
más aplaudidos.
Jorge Eines: Pedagogo y director de escena argentino,
de 54 años. Ha escrito varios libros sobre
interpretación y dirigido una docena de montajes
en España, además de crear y dirigir
la sala Ensayo 100 y su Escuela del actor.
Escena única
En una novísima sala de ensayos de Madrid.
Eines ultima el programa de mano cuando Echanove entra.
Están rodeados de muebles viejos y pilas de
libros: la escenografía vetusta de El precio.
Huele a puro. Un armario con puertas de espejo devuelve
la imagen de los dos personajes, que se han sentado
en una mesa donde se amontona una vajilla.
–Eines [reflexivo y en voz baja]: Juan, llevo
varios días preguntándome ¿por
qué trabajamos juntos? Tal vez la respuesta
es “porque no tenemos otro remedio”. Si
hacemos Chejov, Borges y ahora Miller, que no son
autores.com, debe de haber algo que hace que nos necesitemos.
–Echanove [mientras se enciende un cigarro]:
Sí. pero en concreto El precio nos perseguía
por separado a ambos y resonaba en nuestras vidas.
Desde que vi la obra cuando estudiaba en la RESAD,
donde nos conocimos, siempre quise hacerla. Pero entonces
me creía que era Peter Pan, un niño
que jamás iba a ser lo suficientemente mayor
como para poder hacer este texto. Y de pronto me encuentro
hoy con la edad necesaria para interpretarla. Me da
un vértigo acojonante porque el tiempo ha pasado.
Eso es lo más importante que me ha enseñado
este proyecto. Una tarde me dijiste en un coche...
[Flashback. Un año antes, los dos personajes
están en la carretera, camino de un teatro
donde representan Alrededor de Borges].
–Eines: ¿Por qué no haces El precio?
–Echanove: ¿El precio? Sí, me
gustaría hacerlo, pero yo no tengo la edad
para hacerlo.
[De nuevo en el presente]
–Echanove: Entonces me miraste y me dijiste
“sí, ya puedes hacer El precio. Ha pasado
el tiempo”. Me di cuenta en ese viaje por la
autovía que el viaje por la vida lo llevábamos
recorriendo mucho tiempo. Y que había que parar
para hacer El precio. La adaptación que existía,
venezolana, no nos servía, así que llamamos
a Bernardo Pérez, adaptador de El verdugo,
y os pusisteis a reescribirlo.
–Eines: Sí. A mí me interesaba
resaltar del texto esta idea de Walter Benjamin: “La
gente confunde el valor de las cosas con el precio
de las cosas”. Pero hay un sabio en la obra,
Solomon, que no lo confunde y yo quería que
ese punto de vista planeara finalmente. Y tú,
¿qué viaje hiciste?
–Echanove: amar y odiar. ¿Se puede sostener
durante dos horas en el escenario un comportamiento
que refleje a la vez el amor y el odio? Ese es uno
de los puntos de vista sobre el que he construido
el personaje. Esta función es compleja....
–Eines: Tu personaje es muy distinto a Solomon.
Él juega, no aspira al éxito, y a mí
ese hombre, qué quieres que te diga, me apasiona.
Lo amo.
–Echanove: ¡Confiesa! Te hubiera gustado
interpretarlo.
–Eines: ¡Sí, sí! totalmente
sí.
–Echanove: Menos mal que te lo prohibí.
Me negaría a ir al teatro.
–Eines: Ya sé que sólo Juan José
Otegui puede ser Solomon.
–Echanove: Además eres muy mal actor.
De hecho, resulta que tú no eres actor, cojones.
–Eines: Soy mejor actor de lo que dices.
–Echanove: No.
–Eines: ¡Sí, sí!
–Echanove: En Borges pude trabajar contigo porque
eras director, no actor.Tú ves las cosas desde
fuera, como director, no desde dentro.
–Eines [resignado]: Es verdad.
–Echanove: Uno se lo juega todo cuando se levanta
el telón, y ahí no está el director.
El director juega en un momento en el que la tranquilidad
lo domina todo, mientras que el actor lo hace en la
no-tranquilidad.
–Eines: El trabajo del director es el arte de
la escucha no del habla...
–Echanove: Sí, aunque hay grandes actores
incapaces de llevar un proceso orgánico pero
que están sublimes con un buen director que
les dice qué hacer. ¿Por qué?
Cualquier afirmación categórica acerca
de la interpretación es un suicidio. Como soy
muy vehemente parece que no me voy a dejar dirigir,
pero yo si no me dirigen no sé trabajar.
–Eines: Trato de no tener estrategias para el
trabajo interpretativo. Por eso funcionamos bien.
–Echanove: Creo que lo que nos une a ti y a
mí es el humor.
–Eines: El sentido del humor es lo que más
se ve. Nos peleamos y nos queremos sabiendo que tiene
que ver con un código.
–Echanove: Somos una mierda de matrimonio que
se soporta.
–Eines: Eso es, y mi mujer está muy celosa.
Antes, cuando terminábamos Alrededor de Borges
tú llamabas por teléfono a tu pareja.
Ahora con El Precio te voy a pedir que me llames a
mí cuando no esté allí.
–Echanove: Nosotros trabajamos bien juntos porque
nuestro discurso no es sólo escénico.
Hemos buscado una amistad en la diferencia. Nos tenemos
cariño, no admiración. El respeto es
un lastre para trabajar.
–Eines: O sea, que no nos unen cosas de índole
teórica.
–Echanove: ¡Claro que no! Te conozco perfectamente,
coño. Por eso no me interesan tus libros porque
conozco las soluciones del crucigrama. Me has enseñado
muchas cosas como actor, aunque yo te tenía
que enseñar cuál es la realidad de un
escenario.
–Eines: Y por eso ahora os tengo una envidia
a los cuatro.... Pero a lo mejor dentro de seis años
volvemos a retomar este proyecto.
–Echanove: No sé. Yo tengo 42 años.
Me quedan entre 10 y 15 montajes, siendo optimista.
Me gustaría escogerlos. No volvería
a hacer El cerdo, ni El verdugo. Quiero descubrir
lo nuevo por venir. Estoy en un momento de mi vida
que... Ahora todo lo veo a través de Miller.
–Eines: ¿Estás en la crisis de
los cuarenta?
–Echanove: ¡Pues sí! Y he pasado
dos años..... como el mismísimo culo.
Y tengo ganas de que esto termine [resopla].
–Eines: ¿ Sabes qué? me gustaría
que la gente recibiera El precio desde lo emocional.
Creo que la obra tendrá un efecto reparador
en la sociedad, porque llevará al espectador
al lugar que él mismo ha elegido. Miller dice
que el teatro no cambia nada en la sociedad, pero
yo creo que cambia al individuo. Su papel es transgresor,
es un mecanismo diferenciador.
–Echanove: Sí, porque el espectador que
acude al teatro se sabe diferente, para bien o para
mal.
–Eines: ¡Ah! Me gustaría hacer
muy buen teatro y que la gente fuera a verlo. El problema
es que el nivel de densificación de la propuesta
televisiva es tan bajo que hay un contagio. La gente
apaga la televisión para ir al teatro a verlo
en directo. El arte actualmente está muy dañado.
–Echanove: Ese es “el precio” que
paga el teatro, la música.... Por encima de
todo hay un resultado práctico y comercial
que nada tiene que ver con la creación estética.
Y en la literatura, por ejemplo, o eres best-seller
o no eres nada. La sociedad está desvertebrada
y el teatro ha pagado su precio.
[Lento fundido en negro]
Fuente:
El Cultural
Octubre - 2003
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