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Teatro en España
EN LA SALA TRIÁNGULO UN CABARET LITERARIO:
“KAFKA KABARET”
Salvador Enríquez
Personalmente, la figura de Franz
Kafka siempre me sedujo; por otra parte, la
imagen del cabaret (la pasión contenida,
el misterio, lo sensual) es algo que algunos
llevamos insertado en la memoria histórica
de algunos sueños juveniles. Quizá
por esa conjunción de factores me sedujo
enormemente el espectáculo “Kafka
Kabaret”que en la sala Triángulo
(Zurita, 20 – Madrid) se viene representando
en estos días.
Se trata de una dramaturgia de Alfonso Pindado
(director de la sala) que interpretan Ángel
Rubio, Sandra Dominique, María Torres,
José Luis Checa, Ismael Martín
y Luis Montero; con música en directo
interpretada por Rodrigo Díaz, David
Meneses y Lis Nebreda.
El público accede a la sala pequeña
(Triángulo cuenta con dos espacios escénicos)
entre débiles luces y envuelto en una
neblina que lo sitúa fácilmente
en un cabaret de la ciudad de Praga en los primeros
años del siglo pasado. Algunos espacios
permanentes de la sala, por ejemplo el bar,
quedan integrados en la escenografía
y al ambiente es propicio para dejar volar la
imaginación a través del hilo
conducto del autor de “La Metamorfosis”.
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No se trata de llevar a la escena la vida del escritor,
sino que más bien plantea su figura como el
drama de un hombre que siente la presión del
padre dominador (se interpreta “Carta al padre”
de 1919), la persecución que sufre (no olvidemos
que Kafka era judío), los amores hacia una
jovencita (evocación de “Carta de Felice”)
y su muerte final tras la que queda una idea de resurrección
literaria.
Se agradece enormemente que tanto la música
como las canciones sean en directo; unas canciones,
por cierto, maravillosamente interpretadas por Sandra
Dominique, llena del glamour y sensualidad en lo que
debieron ser aquellos refugios cabareteros (en el
más poético sentido de la palabra) de
solitarios soñadores. María Torres pone
un eficaz contrapunto con su ternura y natural belleza
en la que cuenta no ya lo físico, sino el valor
interpretativo. Lástima que en los programas
de mano no se especifique qué actor interpreta
cada personaje y uno tenga que deducir que Ángel
Rubio “hace” el Kafka, un hombre tierno
y amargado, muy conseguido en la interpretación;
y que el padre, bebedor, violento y dominador, corra
a cargo de José Luis Checa. Ismael Martín
y Luis Montero, deducimos, hacen los dos personajes
que persiguen a Kafka, burlones, de aspecto fascistoide,
que sirven muy bien de enlace entre las diferentes
escenas. Un conjunto que consigue ofrecer un bello
espectáculo teatral y que el público
aplaude con gana.
Quizá una objeción: algunos fetichistas
echarán de menos que las medias de la cantante
no tengan la costura atrás; eran las que se
usaban en la época y las que, creo, encerraban
mayor sensualidad que las actuales, completamente
lisas. Por lo demás, un aplauso a este espectáculo
tan bien conseguido y que merece ser visto.
senriquez@worldonline.es
Desde Madrid (España) para
www.teatroenmiami.com
Octubre
- 2003
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