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Mujeres en
el barro
En Parque Chacabuco,
quince mujeres, de pesos diversos, se enfrentan
en un ring: ¿metáfora sobre los
excesos de la competencia?
Bajo luces rojas quince mujeres
corren alrededor de un ring. Saltan, elongan,
dan golpes a la bolsa. Precalientan. En la antesala
con el público un travesti al borde de
las lágrimas invoca a los grandes: empieza
con Ringo Bonavena, sigue con Ubi Sacco, Rocky
Balboa y termina con Rodrigo "la Hiena"
Barrios. A cada nombre pide aplausos porque,
aclara, son la inspiración de las quince
morbosas sedientas de gloria que ofrecerán
el espectáculo. |

SIMULACRO ELLAS CITAN A BARTHES: NADIE LE PIDE
AL CATCH MAS VERDAD QUE AL TEATRO. |
Es tarde, pasada la medianoche del
sábado en Parque Chacabuco y debajo de la autopista
25 de Mayo está el Centro Cultural Adán
Buenos Aires con otra función de Catch, obra
de José María Muscari. Hace frío,
pero las mujeres en el escenario no lo sienten, siguen
corriendo, se las ve transpirar cada vez más
y, por efecto de las luces, brillan por partes: codos,
muslos. Intermitencias de mujeres en el escenario;
todavía la puerta no ha sido abierta del todo.
¡Mira!, ahí está Valeria dice
la madre de una de las chicas.
En ese momento de espera no se sabe
quién es actor y quién público.
Un hombre va abriendo paso como puede y entra al baño
de mujeres para atender su celular, al rato sale apurado
porque empieza la función y los primeros que
logren entrar irán directo a las gradas ubicadas
a los costados del ring, en el escenario.
Las chicas hablan de dietas, de entrenamientos
y de crecimiento muscular; de aminoácidos,
de polvos proteicos, del peso ideal. Porque en el
ring chocarán todos los pesos: mosca, pluma,
liviano, medio pesado y pesado; para todos los gustos.
En la tensión, las chicas envaselinadas se
toman en serio el juego de chocar. Entonces las tres
entrenadoras ordenan a sus púgiles y también
se las disputan, porque habrá quien tenga,
como en los clubes de fútbol, a las más
prometedoras y esos cuerpos cotizarán a posteriori.
Junto a las entrenadoras evaluarán a las chicas
un jurado especial y las legisladoras. Todas mujeres
que desean ser hombres, ocupar su lugar, competir
ya que el único hombre en realidad es una diva
de pelo largo más cerca del glamour que del
ring. Pero el poder lo ejerce la luchadora veterana
( una especie de Pedemonti en femenino), que arenga
a sus muchachas en un desvarío idiomático
mezcla de inglés y español. Es ella
quien castiga y decide a las cuatro que irán
desnudas a luchar en el barro como culminación
de una ceremonia bizarra en la que participa también
desnuda, pero a un costado del cuadrilátero.
En el enchastre y con música a todo trapo chocan
y patinan los cuerpos.
Catch es la exageración del
roce y aunque haya una idea a priori de lo que se
verá en Adán Buenos Aires, detrás
se esconde una premisa de las Mitologías de
Barthes que recorre la obra, y su programa: es que
nadie le pide al catch más verdad que al teatro.
Y en eso está la experimentación
de Muscari, que anota las distintas reacciones del
público. En el cierre, una de las chicas aclara
que la obra cambia permentemente cada sábado
y que la cuestión se alimenta del boca a boca
entre quienes pasaron la noche extraña debajo
de la autopista.
Fuente:
Clarin.com
Septiembre - 2003
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