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LA VITALIDAD
DEL TEATRO
William Castro
Redactor/LA PATRIA
Manizales
Sus trabajos son testimoniales pero
el espectador no sabe cuándo habla de un personaje
o de sí mismo. Aunque para observar sus obras
no se requiere de bagaje cultural amplio tampoco es
teatro popular. Vida.
Para referenciar a Eduardo Pavlovsky
hay que hablar de una de las personas más influyentes
en el teatro latinoamericano, aseguraron los críticos,
actores, directores y en general la gente que asiste
al Festival Internacional de Manizales.
En sus cuatro visitas, con ésta,
a la ciudad las temáticas de sus obras han
variado y obedece según el escritor y actor
de teatro y cine argentino, a la etapa que está
viviendo en cada uno de estos momentos. Indicó
además que la edad es un factor en el que no
se puede dejar de pensar porque es inevitable, pero
que siempre responde con vitalidad a todos sus retos
teatrales.
LA PATRIA dialogó con este emblemático
representante del teatro del continente quien deja
ver la forma de afrontar la vida.
Sus obras son testimoniales y testamentales.
¿La obra que trajo a Manizales tiene estas
características?
Mis obras han sido en mucho testimoniales, pienso
que un individuo que escribe ha trasegado por numerosas
circunstancias sociales e históricas y que
además tiene un inconsciente que es el de la
creación. Esto quiere decir que está
contaminado por cómo, dónde y con quién
se junta. Yo creo que esta obra es muy existencial,
la gente la ve con mucha simpatía porque no
distingue si hablo de una persona o de mí.
La obra trata de un boxeador a quien le pasan muchas
cosas que corresponde al social y político
argentino.
¿Influye su profesión
(siquiatría) en el teatro?
En mi caso ocurre al revés, soy un hombre de
teatro medio innato que ha estudiado siquiatría,
pero yo creo que la profesión ha sido beneficiada
por el teatro porque me ha dado una experiencia humana
que ha aportado mucho a la siquiatría, por
lo tanto está en deuda con el teatro.
¿Para entender sus obras se
requiere de un bagaje cultural amplio?
Mis obras no forman parte de lo que sería el
teatro popular, pero creo que es un teatro para el
cual no se necesita demasiado intelecto porque los
temas y la forma en que yo hago teatro son muy corporales,
alguien puede pensar eso porque yo soy un intelectual.
Mi teatro hace reflexionar, el que no es intelectual
lo siente de otra forma y de lo que estoy seguro es
que la gente en mis obras se involucra porque toca
las pasiones humanas.
¿Festivales como éste
lo siguen alimentando aún con la experiencia
que tiene?
Sí porque vine en los años 87, 88, 93
y ahora y siempre el contacto con el teatro latinoamericano
me resulta enriquecedor, o no estaría aquí.
¿Qué tipo de teatro
le gusta ver?
Un autor que influyó mucho en mi vida es el
inglés Samuel Beckett quien trata en forma
rigurosa la soledad, la desesperación y la
angustia humana en la forma más cruda pero
sin nombrarla.
¿En qué está
el teatro latinoamericano?
Sería muy ambicioso decir en qué está.
Me parece que en un momento se politizó porque
además el teatro es un cuestionador del sistema.
Hubo grandes utopías en Latinoamérica
que fueron acompañadas por el teatro. Por ejemplo
en Argentina es muy polimorfo hay gente que escribe
muy ligada a toda la época que vivió,
como los gobiernos militares pero también hay
jóvenes que no les interesa sino los temas
posmodernos. Hoy hacer teatro en nuestro continente
es un acto político, pero a nivel brutal del
subdesarrollo y de carencia de latinoamericanos, así
mismo hay menor cohesión que en los años
60, pero me parece que hay riqueza de repertorios
y temas, lo que es muy bueno.
¿Por qué en sus conversaciones
hace referencia a la edad?
Soy vital porque trabajo en teatro y en grupos terapeutas
en mi profesión, además camino cinco
kilómetros todos los días. No se puede
dejar de pensar en la muerte a cierta edad y evitar
pensar en cuánto me queda, pero yo respondo
vitalmente porque no quiero deprimirme. Viajo y visitó
festivales y actúo como si no tuviera 70 años.
Incluso esta obra exige mucho estado físico
y me cuido mucho porque uno debe cuidarse mucho para
vivir porque uno debe estar entrenado y fuerte para
poder soportar.
¿Cómo ve el Festival
de Manizales?
Siempre lo he visto como un Festival de prestigio
dentro de Ltinoamérica, además por la
selección debido a que no se selecciona masivamente
sino que tiene una ideología estética.
Entre lo que uno oye en Argentina es un Festival muy
reconocido.
"Anécdota desgraciada"
Aunque la califica como una anécdota desgraciada,
el que no le haya llegado su maleta de viaje a Manizales,
también considera que ha estado en situaciones
de más angustia.
Señaló el actor, escritor y director
argentino, Eduardo Pavlovsky, que cuando más
edad se tiene más necesarias se hacen ciertas
cosas.
Afirmó, con algo de burla,
que tenía el presentimiento de que su maleta
no llegaría.
"La pérdida de una valija parece una pavada
pero es importante, porque representa un poco las
cosas íntimas. Tenía la ropa para la
función de hoy (ayer) no voy a salir con un
largo gabán que tiene el personaje", aseguró
Pavlovsky.
Recalcó que siempre hay acontecimientos
inesperados, pero es más grande la alegría
de estar haciendo teatro. Ha estado en situaciones
más angustiantes y hay cosas del teatro que
los maravillan.
"Un vez no tenía voz para representar
un obra y la directora me dijo que la suspendiéramos
y yo le contesté con mis voz ronca, que no.
Hagámosla porque el personaje tiene voz y cuando
representé la obra hablé normal, porque
me concentraba en el personaje que tenía un
devenir de voz", acotó.
El teatro es algo mágico y misterioso. Ha vivido
momentos trágicos y ha encontrado en el teatro
una ruptura mágica.
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Septiembre
- 2003
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