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NACE UN TEATRISTA
Norma Niurka
Cuando Alejandro Hernández
Fumero se marcho a estudiar actuación en la
Universidad de Nueva York, hace dos años, no
estaba tan seguro del rumbo que tomaría su
vida. Siempre se había sentido inclinado a
actuar, pero en ocasiones tenía dudas acerca
de su futura vida como actor.
''El teatro y la espiritualidad era
algo que tenía por dentro al mismo tiempo,
el teatro para mí es una experiencia casi religiosa'',
dice, en perfecto español, este hijo de cubanos,
de 20 años, criado en Miami. ``En un mundo
donde hay paredes que no nos dejan comunicarnos con
la mente y el corazón abiertos, el teatro es
una oportunidad para que el espectador piense en su
propia vida''.
Hace dos semanas, con el nombre artístico
de Alejandro H. Fumero, demostró --ante un
público de 100 personas en el Coconut Grove
Playhouse-- que su elección era el escenario
y, no sólo como actor.
Sus experiencias vividas aquí
como miembro de una comunidad bilingüe le inspiraron
para escribir la obra teatral, Blood Clot, que presentó
en el teatro del Grove, interpretando además
el papel principal.
La pieza, en inglés, se desarrolla
en Miami entre jóvenes hispanos y no hispanos
que asisten a una escuela exclusiva. Cualquier semejanza
con la realidad no es pura coincidencia.
``Todo lo que pongo ahí fue
similar a mi vida y a mi grupo de amigos cuando estudiaba
high school aquí. Niños pudientes con
mentalidad de mafia. Siempre tuve cariño y
resentimiento por mis amigos. En la obra nos hacemos
daño, pero hay amor''.
Algunos de esos amigos estaban en
el CGP viendo sus vidas reflejadas en el escenario.
''No dijeron mucho, pero sé
que les afectó, me dieron las gracias con los
ojos'', afirma el autor.
Entre los invitados a su debut teatral
se encontraban sus padres, Mario Hernández-Fumero
y Aida Levitan, divorciados hace años, quienes
respaldan la carrera artística de Alejandro.
A Levitan, importante publicista de larga trayectoria
en Miami, le sorprendió el humor negro de la
pieza, la forma en que su hijo captó el lenguaje
de los adolescentes.
La respuesta positiva del público
ha estimulado fuertemente al muchacho.
''Sabía que todo el mundo iba
a venir a felicitarme al terminar la obra, siempre
me cuestiono esas cosas'', reflexiona el artista,
``pero en las caras de algunos, y en la forma de hablarme
vi que, indudablemente, se sentían impactados''.
Este es el primer trabajo de Dialectix
Group Theater Co., fundado por ocho actores y escritores
(entre ellos, Alejandro y compañeros de estudio
en el Atlantic Theater Studio, creado por David Mamet,
en la Tisch School of the Arts de NYU).
''Lo importante para mí es
tener un proyecto para mi grupo'', señala Alejandro.
``Voy a hacer carrera de actor en Nueva York; no espero
que me descubran en un restaurante, voy a hacer mis
proyectos''.
Para el nuevo artista la suerte está
echada.
Fuente:
El Nuevo Herald
Septiembre
- 2003
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