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DANZAR, UN
ACTO DE REBELDÍA
Paquita Armas Fonseca | La Habana
Entrevista con
Rosario Cárdenas: «El Festival Internacional
de Danza se desarrolla en Sevilla cada dos años.
se plantea como propuesta estética el reconocimiento
de la diversidad cultural y la combinación
de tradición y vanguardia. Si algo lo ha distinguido
es el espacio que ha dado a la Danza Contemporánea
y en sus últimas ediciones ha sido dedicado
a algún país de Iberoamérica,
en esta ocasión a Cuba».
El 25 de julio
último con la firma de Rosalía
Gómez, el Diario de Sevilla publicó:
«…debe haber sido duro en verdad,
no solamente por la mayor o menor dificultad
de los movimientos, sino por la enorme cantidad
de escenas y de ideas diferentes que conforman
un espectáculo barroco y excesivo como
pocos». Ese mismo día en el ABC
Marta Carrasco afirmó: «…la
coreógrafa ha conseguido poner en escena
esta difícil y conceptual obra de Dador,
llena de simbolismos, de gestos y signos de
la poesía ‘lezamiana’».
Ambas periodistas se referían a la puesta
de la conocida coreógrafa cubana Rosario
Cárdenas.
Bailarina y profesora desde
1971 y coreógrafa desde 1980 de la Compañía
Nacional de Danza Contemporánea de Cuba,
con la que interpretó unas cincuenta
obras presentadas en Alemania, Italia, Grecia,
México, España, antigua Yugoslavia,
Rusia, Polonia, Hungría, Jamaica, Guyana,
Bélgica, Angola y Nigeria entre otros
países, Rosario ha participado en talleres
y cursos con Eugenio Barba del Odin Theater;
Yuriko Kikuchi de la Compañía
Martha Graham; Nancy Topf sobre bases ideokinéticas
para la educación del movimiento, Shelley
Center sobre conocimiento y dominio de la Técnica
Alexander; David Zambrano sobre su Técnica
«volando bajo» quienes son maestros
insertados en el Movement Research de Nueva
York y con el dramaturgo español, Sanchis
Sinesterra, entre otros reconocidos especialistas.
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Ejerció durante varios años
la Jefatura del Departamento de Danza Contemporánea
de la Facultad de Arte Danzario del Instituto Superior
de Arte de Cuba. Y organizó en Cuba, junto
a Dance Theater Workshop de New York, el I y II Taller
Internacional para Profesionales de la Danza en los
que participó una gran cantidad de bailarines
cubanos en clases impartidas por los maestros americanos.
Ha impartido talleres también
en los estudios de Sydney Dance Company para profesionales
y estudiantes de la danza y ha sido maestra invitada
de la Compañía Bangarra Dance Theatre
y Dynamite Dance Studios de Australia, así
como en Valladolid, España durante la celebración
del Festival Internacional de Danza en 1998.
Pero que sea la propia Rosario la
que desentrañe su vínculo con la danza:
¿Por qué te
hiciste bailarina y escogiste la danza contemporánea?
Ser bailarina fue un camino elegido
por intensa vocación, en el cual tuve la suerte
de contar con mi madre quien me ayudó a encausar
mi desarrollo.
Yo tenía pasión por
el Ballet y recibía clases desde pequeña,
también tuve la posibilidad de incursionar
en un taller experimental de Danza Moderna que se
hizo en Matanzas donde vivía en esa época.
A los 12 años se me presentó la opción
de hacer las pruebas para estudiar Danza o Ballet
en la Escuela Nacional de Arte. En general, había
muy poca información pero algo dentro de mí
inclinaba a todo mi ser hacia esta manifestación
que sentía diferente por su creatividad existencial,
su posibilidad de denuncia interna, donde la rebeldía
tenía y tiene un espacio de expresión.
Claro, a esa edad una no es del todo consciente del
porqué de una decisión y no creo haber
tenido del todo ese razonamiento, por lo que pienso,
que más que una elección por conciencia
fue una elección por intuición, que
hoy agradezco. Para mí la danza moderna y contemporánea
surge como un acto de rebeldía con lo que me
identifico esencialmente por la libertad de expresión
que ello implica en todo sentido.
En 1990 creaste tu propia
compañía Danza combinatoria. ¿Por
qué ese nombre?
Yo quería más que un
nombre, un concepto. Un nombre que me permitiera un
abanico de posibilidades y que a su vez se insertara
orgánicamente como respaldo y sustento de lo
que iba a ser mi proyecto de investigación.
Ese nombre viene de las Matemáticas, específicamente
del Análisis Combinatorio que en sus fórmulas
incluye combinación, permutación y variación.
Para el lenguaje del movimiento, esta manera de hacer
me resultaba muy interesante en la composición,
permitiéndome además utilizar otros
lenguajes para los cuales yo quería ser libre
si los necesitaba en mis búsquedas. Hoy, después
de 13 años —con mi compañía
en permanente e intensa investigación—
este nombre de Danza Combinatoria ha pasado a ser
un estilo propio, una identidad de Escuela.
Tienes un sistema propio para
la enseñanza y la coreografía, ¿podrías
explicarlo?
Explicar un sistema es bien complejo,
siempre me queda la sensación de que no se
comprende, a menos que por parte de alguien haya un
interés específico en profundizar en
él. No obstante, de una manera sintética
y general, puedo decirte que está estructurado
en dos diagramas geométricos centrales que
al superponerse movilizan todo el contenido y redondean
el sistema. En el espacio interior del triángulo
se encuentran los elementos componentes del movimiento,
todo lo relacionado al cuerpo, desde un punto de vista
holístico, para desarrollar su formación
y lenguaje. Es por donde corre la técnica.
En los ángulos de ese triángulo se encuentran
el Análisis Combinatorio, Los conceptos apropiados
del Sistema Poético de Lezama Lima y el Movimiento
cotidiano. Se suman a los ángulos del cuadrado
las configuraciones socioculturales y el tratamiento
de las raíces afrocubanas con un punto abierto
de entrada a lo nuevo y enriquecedor. Por otra parte
está el Modelo espacial plasmado en círculos
concéntricos como ruedas en constante movimiento,
que comprende desde un espacio base, eleático,
difuso y otros hasta un espacio potencial incluyendo
el espacio gnóstico y el imago. En general
queda incluido mi punto de vista sobre el tratamiento
dramatúrgico y mucho más. Sobre esta
manera de crear y hacer he edificado mis métodos
para la enseñanza de la técnica contemporánea
de movimiento y la Composición coreográfica.
¿Cómo ha sido
recibido este método?
Ha tenido una exitosa acogida en el
I y II Congreso de la Nueva Danza Latinoamericana,
Venezuela; en el Sistema Nacional de Enseñanza
para Profesionales de la Danza en México, D.F.;
en el Instituto Nacional de Danza y en la Escuela
de la Compañía Danzahoy de Caracas;
en el Australian International Workshop Festival y
en el Festival Internacional de las Artes de Sydney,
Australia, eventos enfocados a representar cambios
importantes a nivel internacional en el lenguaje de
la danza contemporánea.
¿Por qué Dador?
El día que yo leí ese
primer fragmento en prosa del poemario de Dador de
José Lezama Lima quedé impactada por
su teatralidad y por la dimensión de su imagen
en movimiento. Veía que la imagen y el cuerpo
tenían que ser uno y a la vez cada uno destacarse
por sí mismo. Ahí se insertaba una historia
que había que concluir por lo que su narratividad
no podía quedar en un primer plano, sentí
que cada palabra de su texto me movilizaba la imaginación.
En fin, vi a Lezama desde todos los ángulos
ahí y hasta que no estuve preparada, mi corazón
no me lanzó.
Ya en octubre de 1990 yo había
estrenado «En fragmentos a su imán»
dedicada a José Lezama Lima y lógicamente
había iniciado el estudio de su obra en general.
En ese proceso interminable comencé a encontrar
en su lenguaje algunos conceptos que me servían
para enriquecer y desarrollar mis presupuestos artísticos,
los fui transfiriendo a la danza y quedaron integrados
definitivamente en mi sistema coreográfico.
El estudio de Paradiso; de Oppiano
Licario; de sus ensayos; de su Poesía, de investigaciones
sobre su obra; de sus cartas; de su diario entre otras
cosas, fueron vitales para emprender esta osadía
de hacer Dador en danza. Esta fantasía coreográfica
comenzó en germen a principios de 1991 y siempre
se mantuvo viva en mí. Durante ese año
y después en 1996 realicé trabajos de
mesa y diseños, pero no fue hasta 1999 que
me decidí y comencé su montaje por fin.
Trabajé en este proceso de creación
coreográfica, de nuevos diseños y producción
durante un año y medio para su estreno definitivo
en junio de 2000. Como ves, el Ballet Dador necesitó
nueve años de mi vida para que se abrieran
las cortinas y ver la luz.
¿Recibió algún
reconocimiento esta obra?
Obtuvo el primer premio de coreografía
en el Concurso Nacional de Coreografía de la
UNEAC, los primeros lugares en Diseño de iluminación
y Diseño de escenografía y vestuario,
en el Concurso Nacional de Diseño de las Artes
Escénicas en 2001.
¿Cómo fue la
experiencia en Itálica, Festival Internacional
de Danza 2003?
Este festival se desarrolla en Sevilla
cada dos años, surgió en 1980 en Itálica
y desde entonces se plantea como propuesta estética
el reconocimiento de la diversidad cultural y la combinación
de tradición y vanguardia. Si algo lo ha distinguido
es el espacio que ha dado a la Danza Contemporánea
y en sus últimas ediciones ha sido dedicado
a algún país de Iberoamérica,
en esta ocasión a Cuba.
Fui invitada para realizar el montaje
de Dador, que cuenta con la música original
de Juan Antonio Leyva y Magda Rosa Galbán,
en una coproducción entre la Compañía
Rosario Cárdenas de Danza Combinatoria y la
Diputación de Sevilla con la colaboración
del Centro Andaluz de Danza de la Junta de Andalucía.
Luego de dos meses de intenso trabajo
en Sevilla, estrené Dador, en ese Festival,
en una versión especial. Reduje de 13 a 8 los
intérpretes y se compuso el elenco con la presencia
de cinco componentes andaluces y los bailarines cubanos
de mi compañía, Jakelline Balladares,
Karem Ortiz y Jorge Luis Montano. El resultado de
esta unión fue muy interesante y fructífero,
de alguna manera tuve que modificar algunas escenas
para adaptarlas a las necesidades de los cuerpos y
estilos de cada bailarín, sin que se alteraran
los conceptos e imágenes de mi propuesta danzaria.
La gran complejidad coreográfica a nivel de
movimiento, y las dificultades de los bailarines andaluces
para captar mi estilo, finalmente fueron solventadas.
Realmente fue una experiencia enriquecedora y grandiosa
para todos. En lo personal pienso que siempre tienes
que saber delante de quién estás e ir
al ser humano para destacarle sus virtudes y sobretodo
para motivarlo y apoyarlo en sus inseguridades. No
solo aprendieron ellos, yo también disfruté
de una oportunidad única para entender otras
formas de pensar e interpretar la danza.
Me siento muy orgullosa de haber dado
a conocer a Lezama a través de la danza, muchas
personas no sabían de la existencia de este
gran escritor cubano. Tuvimos una muy bonita aceptación
y reconocimiento del público y de la crítica.
¿Habías presentado
otra pieza antes en España?
En 1998 realicé con la Compañía
nuestra primera gira a España. Participamos
con la obra María Viván en el Festival
Madrid en Danza y en el Festival Internacional de
Danza de Valladolid. Además, presentamos en
El Escorial otro programa que incluía Toque
de salón; Noctario; Danza de fin de siglo y
Canción de cuna, entre otras de mis obras.
Luego presenté en diciembre de 2000 el espectáculo
Verdi en Danza, con los bailables de las Óperas
Otelo, Macbeth, Las Cuatro estaciones de Las Vísperas
Sicilianas y Don Carlo. Fue el Teatro de la Maestranza
de Sevilla quien nos hizo ese pedido, que devino una
experiencia intensa, tuvimos un excelente apoyo y
muy buena crítica, ellos asumieron la producción.
¿Qué proyectos
tienes ahora en mente?
No me gusta mucho hablar de mis proyectos,
simplemente porque casi siempre tengo varios disputándose
interiormente y los dejo que avancen un poco en esa
lucha hasta que uno triunfa en su fusión mente,
corazón y entorno. Así me pasó
entre Dador y María Viván, tuve un gran
debate de supremacía. Incluso había
anunciado Dador en una entrevista como próxima
obra a trabajar y María Viván se impuso,
dando paso al alcance de una mayor madurez.
Septiembre
- 2003
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