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Extraña
primera noche en Tàrrega
SANTIAGO FONDEVILA
La inauguración
quedó aislada del resto de programación
debido al Onze de Setembre
Una sola imagen,
un momento excelso, impactante, puede salvar.
o casi, un espectáculo. Y si a aquél
le ponemos una buena ración de fascinantes
petardos, la sensación que queda es satisfactoria,
aunque el espectáculo carezca de dramaturgia,
de ritmo y tenga una banda sonora falleramente
sinfónica. A la postre, nadie entiende
demasiado o nada, la historia que se nos contaba.
Eso ocurrió con “Tombatossals”,
vocablo castellonense que recoge una leyenda
mitológica sobre el nacimiento de la
ciudad de Castellón creada en los años
treinta del siglo pasado y con la que el grupo
Xarxa Teatre inauguró el jueves por la
noche la vigésima tercera edición
de la Fira de Teatre al Carrer de Tàrrega
en la misma explanada donde el pasado año
Sol Picó rubricaba una de las mejores
inauguraciones de este certamen que aúna
feria y fiesta
La gran sirena alada y plateada
que surcaba la oscuridad del cielo a veinte
metros de altura desprendiendo escamas sobre
las casi 5.000 personas que acudieron al acto
era en sí mismo toda una poesía
visual con poderes de encantamiento. Desaparecido
el atávico ser, los “diosecillos”
encarnados por los actores de Xarxa sobre el
escenario resultaban poco menos que muñecos
de trapo en una algarabía infantil. Esa
sirena salvó la inauguración.
Ella y los espectaculares fuegos de artificio
con su enorme poder de fascinación.
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Nos quedamos pues con esa imagen en
la retina y poco más pudimos hacer, ya que
la inauguración de este año rompió
la tradición o costumbre de convertirse en
pistoletazo de salida de la frenética actividad
escénica. Apenas si dos espectáculos
para toda la noche y madrugada. ¿Por qué?
Cosas del calendario. Ayer, Onze de Setembre y Diada
Nacional es jornada de concentraciones y ofrendas
florales. Inaugurar la feria esa mañana y seguir
con ella, consideró el patronato, era un problema
de coincidencias. De manera que se optó por
pasarla a la noche anterior. (Nada que ver con la
iniciativa de Piqué lanzada ayer para cambiar
las liturgias de la Diada.) De esa forma, se hizo
posible que las autoridades catalanas –de otras
comunidades y del ministerio– acudieran a la
inauguración oficial. Se da por supuesto: no
hay otra manera de hacerlo. No aporta nada, pero hay
que hacerlo. Pero esto es una feria de teatro y cabría
pensar que alguien podría ponerle un poco de
imaginación, difícil de encontrar en
las alocuciones de las autoridades que se agradecen
mutuante sus colaboraciones y se regocijan del éxito.
Jordi Vilajona, conseller de Cultura, no pudo quedarse
ni al “Tombatossals”... A la una de la
madrugada, Tàrrega vivía una víspera
de festivo más. Jóvenes y más
jóvenes en los bares de música o paseando.
Fuente
- La Vanguardia
Septiembre
- 2003
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