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'Nonato en
útero': una experiencia brutal
NORMA NIURKA
Especial/El Nuevo Herald
En el espacio que ocupa el Teatro
Obstáculo en el exquisito, y desolado de noche,
Design District, Víctor Varela surge como ave
rara, transformándonos desde que ponemos un
pie en su recinto.
Nonato en útero, su primera
producción creada en Miami, con actores formados
en su técnica y filosofía teatral, lleva
un título chocante y un tema escabroso que
invita a la reflexión.
Clonar o no clonar, nacer o nacer
más de una vez, parece ser la interrogante
moral que lanza Varela, mientras asimili a su nuevo
entorno.
Esta es la nueva propuesta del teatrista
cubano que --luego de causar sensación en su
país con un trabajo grotowskiano que usualmente
hacía en la sala de su casa-- llegó
a Miami con dos piezas que ratificaron el mito.
Ahora Varela nos presenta el resultado
de dos años de labor en su taller junto a la
actriz cofundadora del grupo, Bárbara María
Barrientos, y sus nuevos actores, Jorge Palmer, Jesús
Pérez, Gerardo Maidana y Reynaldo González.
Este último, un actor veterano que aquí
sorprende con una admirable mutación técnica;
Jorge Palmer, un verdadero descubrimiento.
La escenografía del director
--en el espacio donde 40 sillas de tijera forman un
semicírculo sin límites-- nos atrapa
dentro de un profilactico laboratorio de experimentos
con humanos.
Varela crea una imagen fantasmagórica
que parece arrancada de un cuadro de El Bosco: enormes
conductos transparentes que se inflan y desinflan;
muñecos blaquísimos de diversos tamaños,
acumulados o desechados, según convenga; el
vientre de la embarazada visto como por Rayos X, el
feto chupándose el dedito (como en aquellas
primeras fotos que asombraron al mundo). El grupo
demuestra que cualquier objeto es de uso creativo:
dos rodillos de pintar, una carretilla, una especie
de carro plástico para llevar ropa sucia en
los hospitales, pertenecen al mágico universo
del hecho teatral.
La mano maestra del director y estos
devotos intérpretes hacen testigo a un público
totalmente silente de la lucha de estos embriones
convulsos, estos fetos rebeldes o sumisos, condenados
(o liberados) por un nuevo orden. Pocas palabras,
frases dichas sin emoción, el juego escénico
del disciplinado elenco y la música de Alfredo
Triff enfatizan el matiz ritualista de la puesta en
escena.
Como el ''llanto en útero''
citado por García Márquez en Cien años
de soledad, cuando Aureliano Buendía llora
en las entrañas de su madre; el ''nonato en
útero'' de Varela llora, patalea, grita y nace
al mundo nuevo, no se sabe si para bien o para mal.
Tal vez en su pieza, la interrogante
de Varela acerca de la clonación no se refiera
solamente al hecho físico del nacimiento. Cuando
sentencia al feto: ''Tu nacerás dos veces y
no será suficiente'', parece dirigirse a sí
mismo, por su nacimiento en Cuba y en el reciente
exilio. En todo caso, el artista ha renacido aquí
para bien de la comunidad teatral.
Nonato en útero es una experiencia
brutal que sacude los sentidos y el pensamiento manteniéndonos
alerta y conmoviendo nuestra conciencia.
''Nonato en útero'' se
presenta hasta diciembre, los viernes y sábados,
a las 9 p.m., en el Teatro Obstáculo, 180 NE
39 St., Suite 223, Miami. Reservaciones: (305) 710-4569.
Fuente:
El Nuevo Herald
Septiembre
- 2003
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