Ambos pertenecen a una pléyade-estirpe teatral cuya existencia está supeditada a la escena de tal manera que se hace inconcebible imaginarlos detrás de bambalinas o saliendo a foro. Sufren en carne propia, al igual que otros colegas, el desamparo que significa ser teatrista en un contexto socio-cultural dominado por la bobería contemporánea. Pero en vez de rememorar sus éxitos en aquel Teatro Estudio habanero, laboran con los pies bien puestos en la tierra de este pueblo. De ahí que, en la práctica, conformen una compañía: escriben, dirigen, asumen la producción en sentido general, independientemente de promover las artes escénicas en
Es más: la casa donde habitan dejó de serlo para convertirse en espacio teatral por antonomasia. El entusiasmo que los consume pude percibirlo, saborearlo, cuando asistí al ensayo de
.
Cuatro obras conforman el espectáculo:
La audición,
La institutriz,
El duelo y
El arreglo. “Originalmente son piezas cortas de quizás seis minutos”, aclara Ernesto, “ Sandra y yo realizamos el trabajo dramatúrgico, expandiendo los conflictos a modo de reflejar la vigencia de Chejov; por eso es un clásico”, agrega.
Es cierto. Los personajes padecen nuestras vicisitudes inmersos en circunstancias muy particulares, pero universales. Si en
La audición una actriz de talento se enfrenta a un tribunal aparentemente insensible, en
La institutriz nos sorprenderá su infinita sumisión ante la patrona, recordándonos, quizás, la pasividad de algunos pueblos ante el oprobio. En
El duelo y
El arreglo observaremos el amor en dos facetas, sorprendente y conmovedor, respectivamente. Además, predomina en el texto creado por ellos, esa sutileza propia de Chejov para referirse a las actitudes y comportamientos humanos a través de la comedia.
Entonces comprendí el entusiasmo de los actores, cómo disfrutan incorporando cada personaje porque el concepto del montaje no permite otra actitud. Proceden de los talleres impartido por Sandra. Ocho intérpretes encontrándose alegremente con Anton cual niños ingenuos e inocentes. Así debió de ser en el principio de los tiempos, cuando Tespis. Él quedaría impresionado por la diversidad de nacionalidades de sus cofrades: Cuba, Perú, Nicaragua, Argentina, Chile, Perú y Colombia. Claro, Sandra y Ernesto, profesionales al fin, no les exigen “acento neutro” ( ? ) como los extraterrestres productores televisivos.
“Nosotros no representamos la realidad exterior, sólo la del escenario”, aseguran.
Aunque en el hogar-laboratorio-hospedería-almacén de los Garcías es imposible ensayar con la totalidad de los requerimientos técnicos, palpé la intención del ofrecimiento por el ritmo, balance de las escenas, vestuario, música, coreografías y el actor dueño absoluto del Universo.
Improvisando a Chejov es un divertimento que provocará risas, reflexiones y hasta lágrimas. Auguro una puesta en escena exitosa. ¡No permitas, amigo lector, que te lo cuenten!
Dos funciones; sólo dos funciones en
Byron Caryle Theatre, 500 71 St, Miami Beach.
Para información y boletos de entrada deben llamar a Box Office 305-867-4194 o ticketmaster al 305-358-2885. También en ticketmaster.com