Category: Max Barbosa
Max Barbosa |
www.TeatroMundial.com, Miami
Ay dolores. Dolores
que en el alma se te enredan
como el tallo entre las flores
y la miel en las colmenas. (2)
La apertura de
Teatro en Miami Studio trasciende el hecho teatral en sí mismo. Es el entusiasmo, afán y perseverancia de Sandra y Ernesto García por dar a luz el hijo anhelado que viene a enriquecer el contexto cultural de nuestra ciudad mediante la obsesión por la escena, esa inherencia del teatrista para llevar a cabo los empeños sin lamentaciones por las puertas que se cierran cuando de toques culturales se trata. No importa, los Garcías las abren con sus alumnos, colaboradores y amigos como en los tiempos de Sófocles ( 495 ó 497, antes de Cristo.) sin ayuda gubernamental. ¡Ay del hacedor de sueños que depende de ministerios o iletrados funcionarios! Por supuesto, ellos acumulan alumbramientos anteriores, entre otros: el documental
Raíces aéreas, homenaje al teatro cubano del exilio; las puestas en escena
El celador del desierto e
Improvisando a Chejov, así como
www.teatroenmiami.com, “publicación” en internet que desde el año 2000 su lectura se hace obligatoria. Creo que Teatro en Miami Studio significa el agradecimiento de Sandra y Ernesto a Teatro Estudio, mítica institución cubana, donde bebieron en el manantial de Raquel y Vicente Revuelta.
Sangre, escrita y dirigida por Ernesto a partir de
Antígona, es la propuesta inicial.
¿Qué hizo Sófocles para que dicha heroína sobreviva a través de los tiempos? ¿Será que sólo él ha sabido visualizar lo irreconciliable del opuesto amor filial-poder gubernamental
in extremis? La realidad circundante estremece. De ahí que
Sangre coincidió con otras dos parecidas intenciones: una en Buenos Aíres, Argentina; y otra, aquí en Miami, el pasado 18 de agosto.
El Centro Latinoamericano de Investigación Teatral promovió la presentación bonaerense con la actuación de Ana Yovino- premiada con la distinción Trinidad Guevara, además de estar nominada para el galardón Florencio Sánchez-, bajo la dirección de Carlos Ianni y “ versión libre” ( ¡ Oh, Fabio, las versiones!) del poeta peruano José Watanabe. Teatro Abrego, compañía española de gira por Latinoamérica, arribó a la sala Prometeo del Miami
Dade College con
El corazón de Antígona. María Vidal- quien recreó a Lady Macbeth anteriormente-, protagoniza dicho rol, codirigida por Pati Doménech- autor del texto- y el argentino Jorge López. A diferencia de
Sangre, ambas son monólogos. ¿ Pero no fue precisamente Sófocles quien introdujo un tercer actor, encauzando las reformas que Esquilo( 525-426, antes de Cristo) había iniciado en aras del desarrollo de la acción dramática, vital en cualquier teatralización? Ianni y Doménech-López lo saben, pero cuando el dinero “vuela, se posa y levanta otra vez”, como diría Mike Pourcel, monologar gana popularidad.
Dolor de muerte tú llevas,
más fuerte que el olor a tumba
como la tierra en penumbras
y sin soles, es tu pena. (2)
La puesta en escena de
Sangre funciona como el mecanismo de un reloj suizo: movimientos, textos, luces, música, efectos y demás gozan de la exactitud propia del director exigente, ese que no admite sacrilegios durante la Misa. Ernesto García posee el privilegio de asumir la realización del espectáculo en su casi absoluta totalidad cual dictador capaz de permitir libertades que no tergiversen el propósito que persigue, de ahí la coherencia del discurso teatral, su discurso, aunque él diga “no es teatro lo que hago”. Perdóname, socio, las evidencias te desmienten. Tanto, que desde el inicio de la puesta, cuando el coro se desplaza vertical y horizontalmente, como en aquella época, nuestra tragedia ha comenzado.
Sandra García-Antígona trasmite credibilidad. Graduada
Summa Cum Laude del Instituto Superior de Arte en La Habana, predica con el ejemplo desde que sale arrastrando el cuerpo insepulto de Polinices. Da hacia la luz un personaje sin sobreactuaciones a pesar de que el tenso contexto dramático es una tentación para desafueros y muecas tan caros por estos lares. Más aún: el personaje no tiene la posibilidad de incorporar, paso a paso, motivaciones que contribuyan a su desempeño dramatúrgico porque Antígona , al salir a proscenio, ya sufre inmisericordemente. Sandra, quien también es profesora de actuación, les ofrece a sus alumnos (¿A ellos solamente?), integrantes de
Sangre, un paradigma actoral a imitar.
Interesante el Creonte de Cristian Ocón. Prepotente pero temeroso; implacable pero amoroso con Hermón, su hijo. Contradicciones humanas. Al actor le favorece su fortaleza física que, ayudado por el maquillaje y el vestuario- rayas en la cabeza, botas con los bajos de los pantalones metidos en ellas y camiseta sin mangas-, nos sugiere que bien pudiéramos encontrarlo al salir del teatro.
Las Erinias, Marcia Stadler y Lis Nicot, oprimen a Creonte mediante constantes movimientos coreográficos en el Olimpo, simbolizado por la pequeña plataforma que corona el trono de Cleonte. Desde allí “comerán su cerebro”, pero bajarán a la tierra para incidir más directamente sobre él según corresponda. Muy acertado el vestuario al destacar los atractivos muslos y piernas de las actrices porque esas Erinias son fuertes y poderosas.
El resto del elenco, Annia Mary Martínez ( Ismene), Lucy Llopis o Yarabey Encalcada (Tiresias) y Carlos Bueno ( Hermón) enfrentan el reto de incorporar personajes complejos desde el punto de vista dramatúrgico debido al conflicto individual y colectivo que padecen; es decir, personajes difíciles para cualquier actor. Sin embargo, me llamó la atención cómo enfrentaron el desafío: valientemente; sobre todo, Carlos Bueno, cuyo Hermón se debate entre el amor a Antígona y el respeto a Creonte. Sus actuaciones no son para descartar, son para tener en cuenta; sólo es cuestión de tiempo. Paciencia, muchachos, están en buenas manos.

En sentido general, Ernesto García logra una puesta dinámica y provocativa, una Antígona de hoy. Ningún detalle escapa de este cometido. Considero que la intimidad de la sala- cincuenta asientos- contribuye a incorporar al espectador a la atmósfera tremebunda que en ocasiones prevalece ante el desastre que se avecina, sorprendiéndonos con el final cinematográfico del suicidio de Creonte.
Ay dolores. Dolores
que si de vivir se trata
la vida te la arrebatan
como un soplo de tambores. (2)
Post Data.- Por las relaciones de trabajo y de cariño que me unen a Sandra y Ernesto García, medité si sería adecuada esta nota por eso de “conflicto de intereses” tan al uso en este pueblo; pero como mi lectura de la puesta difiere de otras, decidí correr el riesgo. El que quiera leer que lea; el que quiera interpretar, que interprete. Amén.
Fuentes:
1.- Larrañaga, Ignacio: Encuentro; manual de oración. Impresora Múltiple, México, 2000.
2.- Fragmento de “Sangre” musicalizado para la puesta por Ernesto García.
3.- Fotos cortesía de Teatro en Miami. (Sandra García y Anniamary Martines - Lucy Llopis y Sandra García - Marcia Stadler, Lis Nicot y Christian Ocón)
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Sangre Teatro en Miami Estudio 2500 SW Calle 8, 2do. Piso Viernes y sábado, 8.30 p.m. Teléfono 305 551 7473
www.teatroenmiami.org - Últimas funciones de la temporada. Viernes 24 y Sábado 25 de Agosto.