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1374909 10151983779726929_727458596_nPor Max Barbosa – www.TeatroenMiami.com

  In love, you think there are two of you, when in fact there are three.

     Eric-Emmanuel Schmitt ( Two gentleman of Brussel).

  

  Cólera Island, versión muy a lo Medina de un texto de Eric-Emmanuel Schmitt (Bélgica, 1960), provoca su debut en TEMFest 2013.

 

      A nuestro modo de ver, Cólera Island es un melodrama. ¿De ahí la contextualización                              del conflicto en Florida?

Al principio de la obra, el personaje de Paz le dice a Fuentes “Háblenos de su concepción del amor” y el escritor responde “¿Por qué me habla en plural cuando me hace una pregunta? Me encanta que empecemos por ese “A nuestro modo de ver”. Creo que las entrevistas también tienen género, y que éste es determinado por el tono de aquella. ¿Qué determina el género de una obra? ¿Quién determina el género de una entrevista? ¿Quiénes? En ningún caso el contexto geográfico. Una comedia puede transcurrir en el Infierno y una tragedia en el Paraíso. La historia de “Cólera Island” transcurre en Florida porque yo escribo de aquí y de ahora, y trato de dar una versión del tiempo que me ha tocado vivir. Para unos, melodrama es un suceso popular que busca conmover exagerando la violencia de las situaciones y la intensidad de los sentimientos; para otros, es una obra cuyos textos se dicen con música. No me sirven ninguna de las dos. Pero sólo soy el emisor del mensaje. El receptor es quien lo asimila y lo adapta a su mundo y sus valores. Si hay quienes asocien “Cólera Island” a un melodrama es quizás porque sus lecturas tienen que ver con el universo del folletín.  Desde el punto de vista formal, esta técnica de la muñeca rusa, donde una situación encierra otra nueva que va a impulsar el torrente dramático, es algo que buscan los guionistas de folletines, aunque se sabe que  una cosa piensa el guionista y otra el director de la cadena. En nuestro caso (y valga el plural) yo soy el guionista, el director y la cadena.

 

 Los nombres de los protagonistas, Ulises Fuentes y Tommy Paz, ¿se relacionan con los mexicanos Carlos Fuentes(1928-2012) y Octavio Paz (1914-1998)?
Otra vez el dilema del receptor y el emisor. Usted asocia el mensaje a dos monstruos de la literatura que vivieron al mismo tiempo en el mismo país, y que tuvieron esa relación epistolar durante más de treinta años, plena de morbo porque aún esas cartas permanecen bajo llave. Le aseguro que no faltará quien asocie mis personajes a personalidades mundialmente conocidas en Miami. Para que esto pueda ser de todo el mundo no puede ser de nadie. Si un director debe saber sembrar el pánico en sus actores, un dramaturgo debe saber suscitar la sospecha en sus espectadores.

 

 En Cólera Island, un personaje llamado Yoshvani Medina fue el primer editor de Ulises Fuentes. El adaptador y editor, en este caso tú, se mata a sí mismo en la acción que desarrolla.

Es la verdad de las mentiras, una metarealidad condicionada por el futuro, pero que tiene una posibilidad entre cien mil de realizarse, lo que no la hace real, sino verosímil. El gran combate del dramaturgo es contra la verosimilitud, que es la causa por la que tantas obras suenan falsas, empezando por los folletines. Me contaba Emile Lansman, el editor belga de mi obra Merde!, que al final de los noventa un dramaturgo chino, totalmente desconocido, Gao Xingjian, le había hecho llegar unas obras absolutamente geniales, que publicó en su entonces incipiente editorial.  Un tiempo después la academia sueca le dio el Premio Nobel a Gao, y el modesto local de Emille, amaneció rodeado por centenas de periodistas del mundo entero. Es una historia verosímil que siempre me vuelve a la memoria, como este periodista de Cólera Island que de alguna manera vuelve al lugar de su crimen, como un asesino de morbo incontenible.

 

 En tu version predomina el texto: bocadillos precisos en función del desarrollo melodramático de la acción. ¿No es una limitante para lograr una puesta imaginativa?
Usted usa el adjetivo “melodramático” para definir el desarrollo de la acción. La acción es la acción y no acepta adjetivos, la acción es el turbión que emana del choque entre el superobjetivo de los personajes y los obstáculos. Hay dos fases bien distintas en el proceso de creación de una obra: escritura y puesta en escena.  Usted no puede pensar que una obra bien escrita limitará la imaginación del director. Es como decir: no voy a educar a mi hijo porque será muy refinado para sus contemporáneos. Un director siempre agradece un texto preciso, como un actor siempre agradece una puesta con estrictez. El teatro no es una ciencia exacta, pero todo el mundo sabe cómo tiene que terminar: con el público atravesado por la emoción.

 

 Lo anterior exige, además, actores que dominen la interpretación del texto, ¿es así?
Actuar es comprender. La valía de un actor no depende de su cara ni de su cuerpo, sino de la interpretación que sea capaz de hacer un texto. La interpretación tiene dos fases: asimilación y regurgitación. Las dos son interiores, que no se debe confundir con los adentros. Hay diferencia entre interno e interior. Interiorizar es un término que existe en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, “internalizar” no. La primera fase va del texto al entendimiento; la segunda, del entendimiento al escenario. El trabajo de un dramaturgo es pulir las palabras, las situaciones; el de un actor es decirlas con verdad. Es más apasionante trabajar con un texto riguroso, con una puesta exacta, donde los actores digan con precisión. Es lo que diferencia el arte de la cultura, el oficio del diletantismo, lo justo de lo aproximativo. Es lo que nos permite montar esta obra en cuatro ensayos. El profesionalismo de Edward Nutkiewicz y Renato Campilongo es intachable. Son actores que hicieron un trabajo de mesa extenso y profundo, que llegaron al primer ensayo con la obra aprendida, que son capaces de prestar su cuerpo al personaje y sufrir la dictadura de sus pulsiones. Nada garantiza el éxito en teatro, pero cuando se trabaja con ese rigor dramatúrgico e interpretativo, se instala una confianza, una impresión de fluidez, una serenidad sólo accesible a los grandes performers.

 

Yoshvani-Medina¿Cuáles de estas características pudieramos encontrar en el amor que padecen Ulises y Tommy: conyugal, clandestino, paternal o filial? 
Los personajes son dos tipos como usted o como yo, que no tienen nada que ver entre ellos, pero que las circunstancias los hizo cruzarse de manera crucial: amando a la misma mujer. Dos rivales que no tienen nada que los una ni que los separe hasta el momento que se enteran que tendrán que vérselas en un duelo atroz que ninguno hubiera deseado, pero que ninguno eludirá, por orgullo o por instinto de conservación. Dos bestias hechas para el amor, que tendrán que hacerse la guerra, hasta que uno se engulla al otro como de alguna manera hacen los gladiadores o los amantes.

 

 La música. Su función en la puesta.
Tengo una relación profunda con la música, mi padre es músico, crecí yendo a los ensayos de la Orquesta de Música Moderna de Pinar del Río, compuse mi primer tema siendo muy niño. Desde el 2011 empecé a componer los temas para mi primera comedia musical (Romeo is Julieta, basada en la obra homónima de Shakespeare), en los que avanzaba lentamente. Pero algo vino a acelerar el proceso: el año pasado, cuando fui a dirigir mi obra Probation a Repertorio Español, en New York, me encontré con un piano en mi apartamento. Compuse catorce temas nuevos y entré definitivamente en el febril mundo de la composición musical para el teatro. Desde entonces no paro de escribir con música. Cuando conocí a Luis Gómez, el gran guitarrista venezolano, la química fue instantánea. Luis compuso la banda sonora de mis puestas de Campo minado, El Traje, Tápense los oídos, señoras, Miss Julie y Cólera Island, y nos prometimos componer a cuatro manos los temas de “Sueño de una noche de verano”, que ha sido una experiencia única en mi vida. En Cólera Island hay un tema central, que sirve de base a la música incidental que refuerza la obra. Luis ha trabajado con el universo sonoro de una isla, habitada por la belleza y la soledad.

 

 Equipo de realización.
La escenografía es del arquitecto Carlos Artime, un pintor fascinante de Miami. Carlos se inserta esta vez en la tendencia del minimalismo grandilocuente, entregando un espacio rectangular con vista al mar. El espacio evoca el salón de la casa de este escritor de éxito  que vive solo en su isla hace más de diez años.

 

El afiche es del creador e intérprete cubano George Riverón, que ha sido mi director de arte en proyectos clave de la compañía :Una muchacha con la cabeza llena de pájaros, con Gabriel Porras, Rosalinda Rodríguez y Natalia Ramírez; Las hijas, con Sonya Smith; Pequeños crímenes conyugales, con Alba Raquel Barros y Gualberto González; Siempre se olvida algo, con Alex Otaola, Denise Sánchez y Roxana Montenegro, entre muchos otros. George asegura la identidad visual y también la parte multimedia del espectáculo, que actúa de manera sutil y subjetiva.

 

Como siempre, mi sempiterna Yenilen Mola, me asiste en la producción, o sea, en la escritura de este poema plural que escribimos sobre la arena para quien quiera escucharlo.

 

Y

Sólo decirles que entregaremos el mejor espectáculo que seamos capaces de generar. Nuestra prioridad siempre ha sido lo que tenemos que decir. Somos artistas que tenemos algo que decir y nos las arreglamos para gritarlo lo más serenamente posible. De ahí el juego de Outspoken con ArtSpoken.

 


 

OCT 18/ 19/ 20 (VIERNES y SABADO 8:30 PM /DOMINGO 5 PM) – En Artspoken: 1167 SW 6th ST. Miami
Artspoken: COLERA ISLAND
Versión libre y dirección de Yoshvani Medina sobre una obra de Eric Emmanuel Schmitt.
Un ermitaño escritor, premio Nobel de literatura recibe por primera vez la visita de un reportero para
una entrevista. Este hecho sin precedentes durará una hora y media en tiempo real, pero alcanzará para
voltear el infinito espacio de sus vidas.
Con las actuaciones de Edward Nutkiewicz y Renato Campilongo.


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