Category: Teatro en el Mundo
Santiago Portuondo – para www.TeatroenMiami.com
El triunfo de la Revolución en 1959 trajo innegables y definitorios cambios para el desarrollo de la cultura cubana. El nuevo gobierno en sus inicios comenzó a trazar líneas y direcciones en todos los ámbitos; imponiendo hacia donde ir de acuerdo a sus nuevas concepciones de qué debía ser. La Cultura era desde ahora política del Estado.
Desde ese mismo año hubo un interés marcado en la creación e institucionalización de agrupaciones teatrales, musicales y danzarías… Muy especialmente se favoreció la creación de agrupaciones folklóricas afrocaribeñas que habían sido marginadas y poco atendidas, que a su vez contribuyeron a la preservación y crecimiento de costumbres y mitos que ya venían presentando cierto deterioro debido a una homogeneidad con mezclas o influencias hispánicas y anglosajonas. Basten como ejemplo nuevos ritmos musicales como el mambo, y como expresión bailable las populares ruedas de casino para denotar esta influencia de lo ex temporeo en el gusto popular….
Una revolución triunfante -como la que se instauraba en la isla- siempre trae rupturas con las tendencias imperantes en ese momento, e iconoclasticismos, lagunas y pérdidas irrecuperables porque representan las manifestaciones atribuidas a clases o grupos sociales que detentaban el poder político y económico anterior….
Sin embargo, no así ocurrió con el Ballet, sumum de la danza y de la cultura elitista europea y occidental. El matrimonio de Alicia y Fernando Alonso, así como el bailarín y coreógrafo Alberto Alonso, hermano de este último, tres figuras luminarias y de sobrado prestigio internacional, quienes desde muy temprano en la década de 1950, venían fundando escuelas y recabando ayudas para desarrollar compañía nacional de ballet en Cuba. Contrariamente a lo que se pudiera suponer, fue el triunfo de la Revolución quien ofreció el momento y los recursos necesarios para la creación de esta compañía que, con su Prima Ballerina Absoluta como figura cimera, logra institucionalizar el Ballet Nacional de Cuba y su propia Escuela Cubana de Ballet.
Años pasaron, y a mediados de la década de 1970, Fernando se establecería en Camagüey y allí contribuiría decisivamente, como maestro y coreógrafo principal, al desarrollo de una segunda compañía de prestigio internacional, en un terreno muy bien abonado por la labor de Vicentina de la Torre que había fundado allí una compañía en 1967.
Sin embargo, la otra ciudad con una gran cultura y expansión danzaría; Santiago de Cuba, pese al constante esfuerzo de autoridades y personalidades de la Cultura en la villa, no había logrado concretar nunca el sueño de tener su propia compañía de ballet. Conservatorios y escuelas de nivel medio tenían un claustro de magníficos profesores. El Ballet Nacional de Cuba y el Ballet de Camagüey daban frecuentes y largas giras por todos los teatros de la villa y ponían a su disposición sus principales regiseurs… Pero no es hasta 1993 que se propicia la creación de una compañía santiaguera de ballet con una mayoría de bailarines y coreógrafos provenientes de la Escuela Nacional en la Habana.
De allá a acá han pasado 20 años y por el elenco de la pequeña compañía han desfilado unos seis directores y decenas de figuras que no permanecían en la compañía por más de dos años y hacían imposible el mantener un repertorio estable.….
Desde hace un lustro, la compañía comienza a ser dirigida por la maestra y coreógrafa Suria Salmón quien desde sus inicios se trazó una estrategia y tareas muy concretas para estabilizar y fomentar la compañía santiaguera junto a una tenacidad y disciplina constante.
Poco a poco han ido conformando un repertorio propio y original de más de 20 piezas cortas y medianas…Hasta que hace sólo dos semanas, el domingo 3 de junio, a punto de cumplir sus 20 años, la Compañía Ballet Santiago ha estrenado la versión de Alicia Alonso de la Suite Coppelia, un ballet sentimental y cómico con coreografía y libreto original de los franceses Arthur Sain-León y Charles Nuitter, y música de Léo Delibes.
Este ballet está basado en una historia macabra del escritor E.T.A. Hoffmann. La historia dramatiza la existencia de un inventor misterioso y pálido, el Doctor Coppelius, que tiene una muñeca mecánica danzante de tamaño real de la que se enamora Franz, un pueblerino, que ha dejado a un lado su verdadero amor, Suanilda. Ella en el segundo acto entra en casa de Coppelius, se disfraza como si fuera la muñeca y pretende convencerlo de que ésta ha tomado vida…. Suanilda salva a su amado Franz y huyen juntos después de dejar a Coppelius en el caos de su taller de muñecos.
La fábula está dividida en tres actos en que el primero y el último son los más coreográficos, mientras que el segundo concentra el núcleo narrativo y dramático, a la vez que permite mostrar la individualidad y calidad danzaría de la bailarina que interpreta a Suanilda.
Con solo un elenco de una docena de bailarines, Suria nos representa con suprema excelencia artística los tres actos de la Suite, aunque debe completar el cuerpo de baile, con alumnos escogidos de las escuelas de ballet de santiagueras…
A teatro lleno se realizó el estreno y a teatro lleno han continuado las sucesivas representaciones. Y no podemos dejar de escribir el comentario que me hizo a viva voz y muy emocionada una sexagenaria profesora de ballet: “Por fin el Ballet Santiago ha llegado a la mayoría de edad”.
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