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ARTURO ARIAS-POLO  - elnuevoherald.com   


Noche tras noche en la penumbra de un viejo bar, tres amigos imaginan que son Celia Cruz, Beny Moré y un barman de una legendaria fonda habanera. El trío encuentra refugio en vidas prestadas mientras la ciudad sufre los estragos de una de las peores crisis por las que ha pasado el cubano de la isla: el llamado “período especial”. 


Se trata de Delirio habanero, tragicomedia musical de Alberto Pedro (1954-2005) que trae desde La Habana Teatro de la Luna, la compañía dirigida por Raúl Martín que FUNDarte presentará hoy en el On.Stage Black.Box Theater del Dade County Auditorium. 



Entre canciones de antaño y recuerdos de una Cuba que nunca más será la que fue, personajes interpretados por Laura de la Uz, Amarylis Núñez y Mario Guerra añoran el esplendor de aquella Habana de los casinos; ésa que vio nacer a la Guarachera de Cuba y bailó al son del Bárbaro del Ritmo mientras los parroquianos de La Bodeguita de Medio, la emblemática fonda de La Habana Vieja, disfrutaban con las anécdotas del cantinero Varilla. 

“Si la obra gusta tanto se debe al modo en que está contada. Pero lo más importante es que aborda el tema de la diáspora cubana y la muerte de la utopía [en un país] donde los individuos han perdido la capacidad de soñar [porque no] tienen futuro”, expresó Raúl Martín. 

Con la función de hoy Teatro de la Luna concluye el recorrido que viene haciendo por varias ciudades del país. “El cubano de la isla concibe el futuro añorando un cambio o buscando otro lugar donde vivir. Y en el caso de Delirio habanero, ese deseo se trasmite mediante tres personajes que se refugian [en el bar] para defenderse de una realidad, donde no hay oportunidad de crecer”, añadió el teatrista, que sostiene que el texto amplía el concepto de patria y nacionalidad. 

“La obra dice que todos los cubanos de adentro y de afuera son cubanos, y que Cuba está donde quiera a través de su música. Y el mejor ejemplo es Celia Cruz, que se fue de Cuba y siguió siendo la más cubana entre las cubanas”, precisó el director, en cuyo resumé se incluyen trabajos en el Teatro Nacional de Guiñol, Teatro El Público y varias compañías danzarias, entre otras agrupaciones habaneras. 

Al referirse al personaje de la cantante, Martín explicó que, pese a que su música sigue vetada en la radio cubana, al igual que sus videos, los jóvenes crean una suerte de complicidad ante el hecho de “verla” en escena. 

“Las nuevas generaciones saben quién fue Celia Cruz aunque no se pase en la radio ni la televisión trasmita sus videos”, destacó. “Sin embargo, pienso que una de las claves del éxito de la obra es que pone sobre el escenario una figura prohibida en Cuba, y a los jóvenes le encanta lo prohibido”. 

Por otra parte Martín reveló que si el teatro cubano de hoy logra burlar la censura obedece a que se trata de un arte de minorías. Sin embargo, cuando a él le ha tocado conceder entrevistas a los medios sobre Delirio habanero se le impide mencionar a Celia Cruz, “aunque su nombre aparezca en las revistas especializadas en teatro”. 

“Los teatristas gozamos de ciertas libertades en comparación con otros medios. [Y entre otras razones] se debe a que todo [el mensaje] queda ahí, [sobre el escenario] y no trasciende. Es sólo un momento de comunicación efímero”, señaló. 

En 1994, Delirio habanero se estrenó en La Habana por el grupo Teatro Mío bajo la dirección de Miriam Lezcano. Desde entonces no ha dejado de presentarse tanto en Cuba como en los circuitos de festivales de teatro iberoamericanos. 

‘Delirio habanero’ en On.Stage Black.Box del Dade County Auditorium, 2901 W Flagler St., Miami. Hoy, a las 8:30 pm. Boletos: $25 (con descuento de $5 para estudiantes y personas mayores de 65). Informes: 1-800-745-3000, (305) 316-6165, (305) 547-5414 ; This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.   y www.fundarte.us   

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