Category: Teatro
Daniel Fernández - El Nuevo Herald
También fue aplaudido el toque original de sacar a Rigoletto sin camisa con su joroba durante unos compases de la obertura, bajo un spot luminoso, como para ir presentando al sinuoso personaje. Encomiable idea del director escénico Jeffrey Marc Buchman. Sin embargo, su “aporte” a la escena final, agregando el espíritu de Gilda, aunque impactante desde el punto visual, le resta dramatismo y fuerza al famoso dúo de padre e hija moribunda. Eso sin contar que cambia el argumento, pues la joven aún no ha muerto.
Pero lo más importante de esta producción es la realización musical donde se lució nuevamente la orquesta de la FGO, esta noche bajo la batuta del energético Andrew Bisantz, quien supo mantener el pulso rítmico de esta extraordinaria partitura sin robar protagonismo a los cantantes. Entre estos, la palma mayor es para Mark Walters, en el rol titular, que no sólo mantuvo su personaje creíble en todas las situaciones, sino que su hermosa voz fue el mejor regalo de la noche. La bella Nadine Sierra también brilló como la inocente y suicida Gilda, su Caro Nome fue el único momento en que el teatro se vino abajo en aplausos. Michael Fabiano, lamentablemente no estuvo a la altura de los otros dos cantantes protagónicos. Después de un primer acto brillante, donde su Questa o quella lo cubrió de aplausos, y también los obtuvo en el dúo romántico con Sierra, su voz comenzó a decaer. Al final, su La donna e mobiledejó mucho que desear, aunque tampoco fue un desastre. Hay que reconocer a su favor que su apostura y presencia escénica, al igual que su talento dramático, vistieron a su personaje de una credibilidad que lo sacó del frecuente cliché, aunque Buchman (como la mayoría de los directores escénicos) no supo explicar visualmente el cambio de ánimo del personaje hacia Gilda. Aunque no está detallado en el libreto tal y como ha llegado a nosotros, el que ella prefiera irse con Rigoletto es lo que decepciona al duque, y pasa de cantar: “Que sepa al fin quien la ama/ que conozca quien soy/ que aunque ocupo el trono/ soy esclavo del amor”, a: “La mujer es voluble como pluma al viento”.
Muy bien el Sparafucile de Kevin Langan. En cambio, la Maddalena de Dana Beth Miller resultó muy esquemática. Le falto sensualidad y pasión a su personaje. Quizá fue deficiencia de la dirección escénica. La escena en la cama con el duque quedó muy “aguada”. Era el momento de aligerar las ropas del cantante, que por otra parte exhibe su atlético (y maquillado) torso innecesariamente en otros momentos.
Joo Won Kang en su breve papel de Monterone, al igual que las intervenciones de Jason Ferrante como Borsa, Ryan Milstead como Marullo, Craig Colclough como Ceprano y Margaret Gawrysiak como Giovanna resultaron adecuadas tanto en lo musical como en lo dramático.
La coreografía de Rosa Mercedes, aunque mínima, pues sólo se contó con cinco bailarinas, fue agradable y bien ejecutada. Sin duda un baile con cinco parejas hubiera sido más vistoso, pero estamos en tiempos de crisis.
Aplauso aparte para las luces geniales de Jeff Davis y los bellos trajes coordinados por Camila Haith. Extraordinario el diseño de maquillaje de Christopher Diamantides, especialmente por el efecto de joroba en Rigoletto. Por último, pero no por falta de méritos hay que felicitar al coro (fundamentalmente masculino) que bajo la dirección de John Keene fue uno de los brillantes elementos de esta puesta en escena, una de las mejores de los últimos años en la FGO. No se la pierda. •
’Rigoletto’, de Puccini, se mantedrá en cartelera hasta el 18 de febrero en el Ziff Opera House del Adrienne Arsht Center, Miami, FL. Información y entradas: 800 741 1010 y www.fgo.org.