Category: Teatro
Olga Connor - El Nuevo Herald
Humberto fue el fundador de la prestigiosa Sociedad Cubana de Filosofía. Virgilio nunca se presentó en sus conferencias en el Ateneo de La Habana, pero venía poco a la capital. Aunque de vez en cuando le pedía dinero a su hermano para sobrevivir, estaban distanciados. Sin embargo, Humberto colaboraba con Orígenes, una revista de la que Virgilio fue cofundador.
Quise saber la razón de esta disputa, en la reunión en la sala del Cuban Heritage Collection de la Universidad de Miami, el último día del congreso Teoría y práctica del teatro cubano en el exilio: celebrando a Virgilio. Allí estaban algunos de los que lo conocieron, los escritores Luis González Cruz, Julio Matas, Matías Montes Huidobro, José Prats Sariol, José Triana, las actrices Teresa María Rojas, Laura Zarrabeitia, el luminotécnico Rafael Mirabal, y el camarógrafo Mario (Mayito) García Joya.
Matas, que actuó en Aire frío, de Virgilio, expresó que Humberto y Virgilio eran “el aceite y el vinagre”. Humberto, el “aceite”, un hombre muy amable, muy considerado, pero muy cerrado en algunas instancias, aunque fuera el introductor en la isla de la filosofía existencialista. Virgilio era el “vinagre”. Nunca se sabía con qué actitud respondería. Pero era también acosado por su homosexualismo, que la familia no aceptaba. Esta fue una de las razones de las desavenencias entre los dos hermanos, comentó Triana. En su prólogo a Aire frío, en Teatro Completo(1960, Ediciones R) Virgilio escribió que esta obra era una inmensa catarsis de su vida familiar. “¡Cuántas cosas he tenido que sacrificar, cuántos pareceres, la oposición de mi familia…!”
García Joya dio un testimonio de cómo Virgilio se sentía marginado, por un episodio que presenció. En un ómnibus, quiso que otro amigo le buscara la transferencia con el conductor para cambiarse a otra ruta. “¿Te imaginas lo que me contestaría con esta vocecita que tengo si le grito que me dé transferencia?”, le explicó Virgilio a Mayito. También contó que cuando lo vio por el año 78, ya se sentía muy acosado. Luego lo encontró en casa del dramaturgo Abelardo Estorino, y creyó que estaba a punto del suicidio. Por esta razón concertó con amigos para que Virgilio diera una conferencia en el anfiteatro de la Escuela de Letras de la Universidad y se le colmó la sala. “Todos tenían tantas ganas de que Virgilio hablara”, dijo García Joya, “y él dio una clase magistral. Se le veía una gran felicidad en el rostro. Poco después murió”.
Del teatro y su diferencia con la representación sabía mucho Virgilio. “No creo que el autor teatral pueda disponerse a comentar lo que él considera su teatro sin ‘hacer un poco de teatro’ y ocultando lo mucho o lo poco de teatral que tenga su persona”, escribió en 1960. “Confieso que soy altamente teatral”.•