Category: Teatro
Chely Lima - El Nuevo HeraldEntre las piezas que se presentan destaca Tres pestañeos, escrita y dirigida por Eduardo Pardo, donde se narran los postreros momentos de la vida de una condenada a muerte, a quien se concede narrar su versión de los hechos al puñado de desconocidos que en este caso resulta ser el público presente.
La extrema simplicidad de la puesta contribuye a enriquecer la tensión dramática de la representación, donde se usa una silla por toda escenografía, y se aprovecha el sonido tintineante de las cadenas de la prisionera para poner un escalofriante acento de fondo a los parlamentos de los personajes. Una lámpara común presta una cruda luz a escena y por momentos dibuja sobre los hombros de la actriz un par de alas de sombra que se proyectan en la pared del fondo y parecieran estar propiciando una segunda lectura de la trama.
Adriana Barraza y Arnaldo Pipke nos involucran con virtuosismo en la atmósfera enrarecida de Tres pestañeos; Barraza conmuevedentro de la contenida emotividad con que asume el papel de la asesina y Pipke desarrolla una caracterización del carcelero tan realista que consigue conturbarnos.
Lástima que el libreto no esté a la altura de la puesta y el desempeño actoral. A esta compleja anécdota sobre relaciones entre padres e hijos le sobran palabras explicativas y le faltan silencios sugerentes; la introducción se alarga demasiado y la dramaturgia no procura un crescendo que permita que la tensión suba de forma gradual, con lo que la intensidad de la historia nos satura emocionalmente y el clímax y su revelación final pasan sin penas ni glorias. •