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Por Waldo González López - Para www.TeatroenMiami.com
(Con selección, traducción y prólogo de este poeta y crítico literario, apareció publicada, en 1992 ─por la ya desaparecida Colección La Puerta de Papel, del Centro Provincial del Libro y la Literatura de La Habana, Cuba─, la plaquette Paris at night, con varios textos del gran poeta francés Jacques Prévert.
Ahora, en la web del poeta y teatrista cubanoamericano Ernesto García (donde desde varios meses atrás, tengo mi columna de crítica teatral), publico el prólogo y tres de los textos que traduje en los ’80 de tan significativo autor, mi preferido en la poesía gala del pasado siglo.)
No sólo anticonformista, agresivo y ateo ─como lo definen algunos─; también ríspido, rebelde y rabioso (y valgan las erres), la voz más actuante y actuada (en escenarios a través de sus poemas dramáticos) y actual de la poesía francesa de este siglo, Jacques Prévert vino al mundo ─para atacarlo y amarlo─ en el Neully-Sur Seine de 1900.
Aliado al surrealismo (o, como quería el notable crítico hispano Díaz-Plaja: superrealismo) en sus inicios, lo abandona en 1930 por su desidia con lo social (recordar Breton), si bien no echa a un lado el instrumental valioso de la escuela gala que asimila e incorpora brillantemente a su poesía y teatro, mas sin desdeñar jamás la crítica a la burguesía, su enemiga cenital, y el capitalismo.
Recordado además por las hermosas letras de sus canciones (Les feuilles mortes ─Las hojas muertas─ es su mayor clásico universal), los más célebres compositores de su país (con Joseph Kosma en primer lugar) musicaron sus textos que andan en boca de su pueblo, al que siempre reflejó sin pacaterías ni ‘color local’, sino con el talento inusual de quien sí conoce sus esencias y sustancias.
También evocado como guionista de cine, su obra toda se impuso ─e impone aún─ por su carácter a un tiempo surrealista y popular que apela al sentir y la razón.
D e ahí su inclusión en las más exigentes antologías poéticas francesas y universales en esta centuria ─junto a figuras de la talla de Yeats, Rilke, Neruda, Ritsos, Kavafis y otros pocos─, así como las innumerables ediciones y traducciones de sus versos en los más diversos países y lenguas. Su poética comprende, entre otros, los volúmenes Paroles (1946), Histoires (1946), La pluie et le beau temps (1955), Histories et d’autres histories (1961), Spectacle (1967) y Fatras (1976). Murió en 1979, dejando su impronta personalísima e inimitable en la poesía del siglo XX.
Paris at night
Tres fósforos encendidos uno tras otro en la noche
El primero para ver tu cuerpo entero
El segundo para ver tus ojos
El tercero para ver tu boca
Y la oscuridad para recordarlo todo
Abrazándote
Sangre y plumas
Alondra del recuerdo
Es tu sangre corriendo
y no la mía
Alondra del recuerdo
mi puño he apretado
Alondra del recuerdo
pájaro muerto hermoso
nunca hubieras venido
a comer en mi mano
los granos del olvido.
Él estuvo a mi alrededor
Él estuvo a mi alrededor
durante meses días horas
y mi seno tocó
llamándome su pequeño corazón
Y me arrancó una promesa
como se arranca una flor a la tierra
Y guardó esta promesa
como se guarda una flor en un invernadero
Yo olvidé mi promesa
Y la flor súbitamente se marchitó
Y sus ojos de las órbitas salieron
me miró con dureza
y me injurió
Otro vino y nada pidió
pero me miró toda entera
Para éste ya estaba desnuda
de los pies a la cabeza
y cuando me desnudó
lo dejé hacer.
Y yo no sabía quién era.
(Musicalizado por Joseph Kosma)