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Waldo González López para www.TeatroenMiami.com
A punto de iniciar la 11ª. edición de uno de los eventos escénicos de mayor trayectoria en Miami (el Festival Latinoamericano del Monólogo «Teatro a una voz») ofrezco a nuestros ciberlectores una entrevista con el destacado fundador del mismo: Juan Roca, conocido director de la compañía Havanafama, caracterizado por su incansable y laborioso quehacer, acompañado de sus numerosos actores y técnicos que no cejan en su cotidiano empeño de presentar buen teatro a su habitual público de su acogedora sala en La Pequeña Habana.
Así, ya comienzo la charla con el también director artístico:
Juan ¿por qué un Festival del Monólogo?*
-Nuestro Festival se ha propuesto desde su fundación, once años atrás y en Los Ángeles, darle toda la importancia que lleva el trabajo del actor. Con un Festival del Monólogo estamos, desde la soledad escénica del intérprete, ahondando en las distintas posibilidades que tiene y puede explotar.
«Muchos actores, al ser entrevistados, han dicho que hacer un monólogo es mucho más complejo que una obra en uno o más actos, donde se confraterniza en el escenario con otros personajes y otros colegas de la actuación.
«Un monólogo requiere mayor trabajo del actor, como se sabe. Sobre él cae todo el peso de la representación, y es el máximo responsable de llevar a feliz término la obra. Considero que el actor es el centro del teatro que realiza la Compañía Havanafama, y es cuando surge entonces la inquietud de crear un espacio para los actores, para que desde el mismo encuentren el espacio idóneo donde desarrollar sus talentos. Es también la posibilidad de crear el intercambio entre creadores como una estrategia creativa encaminada a la evolución de esta disciplina en el teatro.
«El Festival Latinoamericano del Monólogo “Teatro a una voz” no es más que eso: un sitio que creamos para el encuentro de todos los actores, una suerte de muestra de cómo avanza el trabajo de esos pilares fundamentales de toda representación.
«Nuestros talleres sirven también para el crecimiento de los actores. Es eso, sin duda: una serie de jornadas de intenso teatro con el propósito de crear un espacio donde pudieran confrontar los actores y, en ese intercambio, darle valor al diálogo entre creadores a favor de un crecimiento de la escena.»
Aunque yo sé la historia de tu exitoso Festival, quizás muchos ciberlectores de nuestra web y mi columna, quizás no. Por eso, ¿cuándo, dónde y cómo lo comenzaste?
-Es en 1997 cuando se crea el evento. Nuestra Compañía ha servido de escuela para muchos actores, profesionales y amateurs que, en la misma, han encontrado el espacio ideal para perfilar las herramientas necesarias para su carrera. Así, funciona como una suerte de intercambio de experiencia donde encuentran un sitio idóneo para desarrollar sus talentos.
«En la fundación, muchos se sumaron a la aventura y fueron también muchos los retos que debimos afrontar ya que, como todo lo nuevo que surge, no estábamos exentos de riesgos y de cometer errores pero, incluso de esos errores, primados por el arranque inicial, aprendimos y así, poco a poco, año tras año, se ha ido edificando lo que tenemos asentado hoy como Festival Latinoamericano del Monólogo “Teatro a una voz”.
«Disímiles experiencias se han ido sumando en el camino que nos han hecho madurar también como equipo creador. Considero que el evento ha tenido un proceso de maduración, por el que hemos incluido y asimismo desechado algunas ideas. Uno de los aciertos ha sido contar además con personalidades de alto prestigio que se unen al Festival para darnos sus conocimientos en los distintos talleres de creación establecidos de manera colateral a las representaciones.
«En esta XIa. edición, nuestro festival aún está en proceso de cambios, dadas las nuevas experiencias que se van sumando por el camino y nos hacen en muchas ocasiones replantearnos la estrategia creativa y reestructurar las bases del evento, que extiende su geografía a todos los que quieran sumarse a nuestro proyecto y, por encima de todo, es un momento importante para el encuentro, para el diálogo, para fomentar la comunicación entre los creadores de ahora.»
¿Por qué un Festival latinoamericano, y no local o internacional?
-Creo que, de cierto modo tienes razón, ya que en la actualidad no deberíamos
enmarcar solamente al evento como Latinoamericano, porque ha ampliado su
ámbito geográfico. Resultado de ello es la presencia de no pocos artistas que se acercan al mismo desde otras regiones del mundo para mostrarnos su arte.
«Pero olvidar los orígenes de algo que hemos ido construyendo paso a paso sería verdaderamente injusto. Cuando se funda el evento, hace más de una década, decidimos nombrarlo Festival Latinoamericano del Monólogo, pues los trabajos presentados en ese entonces eran sólo de Latinoamérica.
«Porque además cobraba más sentido desde Los Ángeles nombrarlo así, ya que nuestro teatro también era hecho en gran medida por latinos. Fue una manera de alzar las voces de los actores latinoamericanos y darles el espacio de creación que necesitaban.
«Nuestro Festival, al evolucionar, ha tenido necesariamente que cambiar, reajustarse y readaptar sus bases, por eso es que hemos tenido también visitantes de otros sitios como, por ejemplo, de Italia, dándole una connotación distinta, un rango de Festival Internacional. Pero creo que renunciar a nuestro nombre inicial sería en gran medida cambiar de evento. Ya no sería aquel Festival que iniciamos en 1997 con todo el impulso de la juventud y con la cabeza llena de proyectos y sueños. Es, a mi manera de ver las cosas, como si yo dejara de sentirme que pertenezco a Caibarién, el sitio donde nací. La vida se transforma y toma cursos disímiles, pero en la medida en que seamos fieles a nuestros orígenes seremos más auténticos.
«Por eso hoy continuamos nombrándolo así: latinoamericano, porque también en gran medida somos latinos los que estamos al frente de su organización, pero, sobre todas las cosas, por la fidelidad a la fundación del mismo y como impulso para seguir perfilando las herramientas para que lo soñado en un arranque siga creciendo y conformando un evento que es casa y teatro al mismo tiempo: el sitio donde tener un pretexto para encontrarnos siempre en
la fiesta del monólogo que se produce en nuestra ciudad cada febrero.»
¿Por qué no se premian los mejores monólogos en tu esperado evento?
-Como ya te dije antes, la premisa inicial del Festival fue fomentar el diálogo y crear un espacio para que todos los actores encontraran una tribuna donde mostrar su arte. Por eso, está de más pensar en la competencia. Soy de los que opinan que logramos mejores cosas a partir de la muestra, despojados de toda competencia, ya que estar en un evento, donde la finalidad es el premio, es dejar a un lado la esencia del diálogo entre creadores, porque gradualmente y de alguna manera, las competencias generan rivalidades y siempre quieren los participantes obtener el galardón.
«Despojados de toda energía competitiva —donde, como dije, influye en gran medida el ego y el deseo de los participantes de ganar— es que podremos lograr de mejor manera esos presupuestos que el Festival persigue, y las bases para dialogar serán más fuertes.
«Nuestro interés, entonces, es que, desde la muestra, se generen nuevas inquietudes para los creadores y encuentren en la confrontación nuevos motivos de inspiración para seguir creando.»
¿Quién otorga el reconocimiento a tu bien armado evento anual que ha conquistado numerosos actores y directores latinoamericanos desde su creación más de una década atrás?
-El reconocimiento lo otorga el público como los creadores que asisten como invitados. Nuestro propósito ha sido siempre crear una casa donde todos se sientan cómodos, un espacio escénico donde puedan exponer sus trabajos. Por eso es que, a lo largo de la historia del Festival, encontramos la participación de colectivos teatrales de otras partes de mundo, lo que permite ampliar nuestro universo y, de esa manera, ver cómo avanzan otros países en materia de teatro, conocer, comparar, dialogar, y todo encaminado al crecimiento de nuestra escena.
«Es ver también buena parte del arte escénico que se produce en distintos puntos del mundo, en tanto ello enriquece nuestra visión a la hora de enfrentar las nuevas creaciones. Países como Italia, Alemania, España, Francia, Ecuador… y casi todos los países hispanoparlantes han encontrado, en la sede del Festival, una tribuna para también confrontar con el teatro que hacemos en esta nación inmensa.
«Este intercambio cultural ha generado siempre la posibilidad de dialogar con distintas estéticas, de nutrirnos de otros conocimientos y otras culturas y, sobre todo, ha aportado al crecimiento tanto de los visitantes, como de nuestros colegas.
«Muchos son los que regresan al Festival, y estamos desde hace mucho tiempo trabajando para que todo lo que pudo ser mejorado en la edición anterior, sea aquí erradicado. Queremos ir en busca de un camino de exploraciones que nos conduzca a la perfección, concientes de que en el mundo no existe lo perfecto, pero sí los deseos de tener cada año un Festival mejor organizado y en el que se sientan bien sus protagonistas, para que Havanafama se convierta en la casa de todos los que llegan y que quieran regresar al año siguiente.
«Creo que tener en nuestra ciudad la posibilidad de fomentar estas cosas de las que te he hablado, es un privilegio que nos nutre a todos los artistas y nos ayuda a crecer en conjunto. Este será siempre un buen pretexto para seguir haciendo teatro aquí en Miami y en el mundo. Nos hemos propuesto la firme contienda que todos los que vengan al Festival, queden siempre con los deseos de regresar. Trabajamos duro para ello, pero estamos convencidos de que lo lograremos, porque todo lo que se genera desde el amor llega siempre a feliz término.»