Category: Waldo Gonzalez
A lo largo de mi ya larga vida como periodista cultural, he hecho muchas entrevistas con las más importantes figuras de la cultura cubana y latinoamericana en diversas manifestaciones que van de las letras a la escena, y en esta, el humor.
Así, recuerdo las que realicé a auténticos humoristas cubanos como Octavio Churrisco, Nelson Gudín (quienes se han presentado en Miami y el público no se ha identificado con su delicioso humor, y dos que, lamentablemente, no han estado acá: el excelente actor y comediante Carlos Ruiz de la Tejera y el maestro Olver Vargas o, mejor, “El Auténtico Imitador”, según lo denominé en la revista Bohemia, en el ya lejano 1978, cuando lo lancé a la popularidad.
Mas, entre todos ellos, tan valiosos, tampoco puedo olvidar a la enorme figura de mi admirado Luis Carbonell, “El Acuarelista de la Poesía Antillana”, quien, si bien no es un humorista a la manera tradicional, en sus geniales, inimitables estampas, consigue los mayores aplausos desde las décadas del ’40 y ’50.
Sin embargo, en una de las funciones del exitoso I Festival Internacional de Obras de Pequeño Formato —en el que fungí como jurado, con la muy destacada actriz Ana Viña y el periodista cultural y poeta Baltasar Santiago Martín— tuve la suerte de disfrutar (y luego premiar) al más grande humorista colombiano y, sin duda, el mejor de los latinoamericanos residentes en Miami.
Así, conocí al seriamente carismático, el riente y sonriente Saulo García, grande entre los grandes, a pesar de su absoluta sencillez, dueño de una bonhomía inenarrable, que —entre mil y un méritos— posee uno, quizás el más difícil: el saber mantener al público casi falleciente sin morir de risa durante dos horas.
Pero hay algo más (sólo posible entre quienes, porque se saben grandes, no tienen que estarlo mostrando a cada paso): su sencillez a toda prueba, esa genuina bonhomía que desarma al pedante que llega en pose de descubridor del mundo y apenas se queda en la orilla, por no mojarse los pantalones.
Y es Saulo García representa —y es hasta la saciedad— el dueño y señor del mejor humor: y es asimismo ese cuentero que, con sumo genio, cuenta sin cuento en cada encuentro de risa y reflexión, en toda conversación, en cada instante de la existencia que el mejor humor venga a cuento.
Pero antes que el propio Saulo me corte con uno de sus geniales gags o uno de sus insaciables chistes, prefiero comenzar su entrevista. Pero oigamos, de viva voz, al gran humorista y comediante:
Saulo, ¿por qué el humor?
-No sé por qué el humor. No lo escogí. Ya lo traía en la sangre y hasta en la cara. ¿No lo crees? A veces pienso que debí escoger una farsa más rentable. Como la política.
¿Para qué el humor?
-Para todo: para despertar, para adormecer, para verse, para ocultarse, para enseñar, para aprender, magnificar y desmitificar. Para todo y para nada también.
¿Por qué el teatro?
-Porque me ayuda a entender y a entenderme. Por la catarsis. Es un espejo que nos muestra las flaquezas y los gorditos también.
Con talento y modestia, has alcanzado los mayores lauros, tras años de esfuerzo y laboreo. Entonces, ¿cómo valoras tales triunfos?
-A veces miro pa’ atrás, y saco pecho contento. Y a veces miro pa’ lante. Y me mata el desaliento.
¿Qué es la risa para Saulo García?
-El mejor premio.
Haces un humor reflexivo sobre hondos temas de la actual realidad latinoamericana, Así, ¿no has olvidado tus raíces colombianas?
-En cualquier idioma, en cualquier lugar la tierra es como la madre que se quiere más estando lejos. Aunque ya casi tengo los ojos azules y aprendí a decir: Oh Mi god!, I love my country!
La vida es un tema muy serio. Por eso, te pregunto: ¿qué es la vida para un humorista de tu talla?
-Como diría un mariguanero: ¡esta vida es una risa!
Henri Bergson estudió la risa con profundidad. En tal sentido, ¿cómo tú defines el humor?
-“La risa se relaciona directamente con la inteligencia del hombre”, dijo Bergson. Y creo que tenía razón, aunque los gallegos nunca lo entendieron. “La risa solo es posible en grupo y no en solitario”, afirmó también el filósofo francés. Pero esta vez creo que se equivocó, porque para la risa, como para el sexo, más que compañía hace falta imaginación. Y a veces se goza más en solitario. O al menos, resulta mas barato, je, je.
«Hacer humor es encontrar la parte tonta de lo trascendental y la parte trascendental de la tontería. La frase no es mía, pero me gusta.»
La última pregunta, Saulo: ¿cómo un humorista tan serio como tú, ve el futuro inmediato del que llamara el poeta brasileño, loco mundo?
-El loco mundo ha enfermado, de stress, envidia y rencor. Y la forma de aliviarlo es con más amor y humor.