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Por Waldo González López – www.TeatroenMiami.com
El cuaderno Este amor en que me abraso —donde reuní todas las décimas escritas por José Martí— se publicó, con selección, edición, prólogo y notas en el 2003 y por gestión personal, con el decisivo apoyo del entusiasta y laborioso colegamigo Pedro Creach (hoy residente en República Dominicana), por la Colección «Clásicos de la Décima», creada en el 2000 por el autor de este comentario.
En la Nota de Contracubierta, escribí:
Con la publicación, por primera vez en Cuba y el mundo, de las décimas de José Martí, en el Aniversario 150 de su natalicio, cumplimos con un honroso deber, en tanto el Apóstol constituye el mayor índice de nuestra identidad y sus versos escritos en esta estrofa resultan otro rasgo de su hondísima cubanía.
Como no son tan conocidas, por haberlas escrito sin ánimo de ser publicadas, y en distintos momentos de su agitada vida, hoy propongo a los ciberlectores de esta columna en teatroenmiami.com esta mínima selección de sus textos, extraídos de ese título, de inmediato agotado, tras su presentación el año de su edición, en una de las anuales Jornadas Cucalambeanas celebradas, desde hace más de cuatro décadas atrás en mi provincia natal, Las Tunas, en homenaje al más popular poeta cubano, el también tunero Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, El Cucalambé.
(CUANDO ME PUSE A PENSAR)
Cuando me puse a pensar
La razón me dio a elegir
Entre ser quien soy, o ir
El ser ajeno a emprestar,
Mas me dije: si el copiar
Fuera ley, no nacería
Hombre alguno, pues haría
Lo que antes de él se ha hecho:
Y dije llamando al pecho,
Sé quién eres, alma mía!-
A BORDO
Vela abajo, mozo arriba,
Acá el roto, allá el peñasco,
Ido el sol, recio el chubasco,
Y el barco, no barco, criba:
Gigante el viento derriba
Los hombres de las escalas;
Desatadas van las balas
Rodando por la cubierta,-
Y yo, en medio a la obra muerta,
Vivo, de mi hijo en alas!

A JUAN BONILLA
Mi querido amigo Juan:
He puesto ahora mismo el nombre
En unas cartas que vanDe usted como ejemplo de hombre,
Camino al Cayo y dirán
Al constante Cayo Hueso
Que en esta angustia y exceso
De oficio que ahoga mi vida,
Por lo noble no lo olvida
Su amigo: ni olvida el $1.00.
Su
Martí
Nota: Como se puede advertir en esta mínima muestra (en particular, atender la última décima), el genio del más universal de los cubanos de todos los tiempos, no olvidaba nada, ni incluso —como buen criollo— el sano humor que define a los nacidos en la Isla, como en otros países caribeños.
Así, el casi desconocido humor martiano se da a veces en los Apuntes (incluidos en sus Obras Completas), tan hermosos como sus poemas, tal en otros momentos de su excelente creación literaria y periodística, incluso en su propia autocaricatura (que incluí en la cubierta de ese breve volumen con sus décimas).
El humor martiano es un rasgo caracterológico, no tan conocido por muchos, pues, como se puede comprobar en su décima-carta «A Juan Bonilla», reveló no poco humor, aunque el gran Hombre sufriera y luchara por la patria que debió abandonar en plena adolescencia.