Category: Waldo Gonzalez
Por Waldo González López – www.TeatroenMiami.com
Fotos: Cortesía de Betania Peña, representante de la artista
«... Alma Rosa, joven cubana de fuego, dispone de una voz como hay pocas: es impresionante» (A. Heliot, Le Quotidien de Paris).
He aquí uno de los criterios emitidos por una colega francesa, tras disfrutar de su excelencia vocal. Ella ha sido definida por periodistas y críticos musicales de distintos ámbitos de muy diversas maneras, mas todas las opiniones coinciden en la admiración causada por el impresionante ángel y la hermosa voz de esta valiosa cantante, trovadora, compositora y actriz nacida en la Isla.
«... Alma Rosa, una cantante cubana, con voz cálida, sensual y poderosa...»
(Arlette Frazier, Pariscope).
Dueña de la melodía, seductora nocturna y ama de la sensible concurrencia que llega hasta un espacio ya suyo, donde ella provoca esa necesaria purificación de las pasiones provocadas por su arte que resulta —según Aristóteles, el más culto de los cultos griegos de la Antigüedad helénica— la catharsis, o el canto como un ritual.
Sí: todo y más en su incambiable espectáculo de las noches sabatinas, donde lo catártico deviene normal en el agradable club-restaurant «Catharsis», de 1644 SW, 8th St.
«… Una cantante excepcional...» (Colette Godard, Le Monde).
La noche de su reciente cumpleaños disfruté hasta la catarsis en Catharsis, con el alma abierta, la sensibilidad enhiesta y la poesía entregadas en su voz en los clásicos boleros y canciones que regaló al nutrido público —sus incambiables fans— en su morada: el sitio en que tan se está, donde, desde su arribo, mora el ángel de la nostalgia, escudado por el lezamiano ángel de la jiribilla…
«… Alma Rosa, una cubana suntuosa con voz de oro [...], destinada a un porvenir de los más prometedores» (Le Quotidien de Paris).
El excelente periplo musical —viaje mágico y misterioso mediante— incluyó números clásicos, que partió de la centenaria canción trovadoresca «Longina» (Manuel Corona) y llegó hasta la también inmortal: «Veinte años» (con letra de Guillermina Aramburu y música de María Teresa Vera), pasando por «Dolor y perdón» (Benny Moré), sin olvidar otras canciones inolvidables, como la mexicana «Se te olvida» (Álvaro Carrillo) y la puertorriqueña «Madrigal» (Don Felo).
Sus excelentes músicas ofrecieron a la intérprete el respaldo idóneo para que la noche llegara —ahora sí, con toda la pasión del más hondo sentir— a la catarsis de todos: cantante, músicos y público. De tal suerte, María Consuelo en la flauta y Elisabeth Suárez en la percusión consiguieron la apoyatura idónea para la total conjunción arte-público en la noche eterna y siempre nueva del Catharsis.
«… Alma Rosa es capaz de entusiasmar al público, ya sea con las primeras notas. En ella, todo parece sencillo y natural»
Y tuve que convenir, finalmente, con otro colega francés, quien aseveró:
«[…] el carisma que le procura la sola fuerza de su voz, acostumbrada a los coros de su Habana natal» (Gerald Arnaud, FNAC Agenda).
Por todas las maravillas de aquella y todas las noches en Catharsis, aquí llega volando, Alma Rosa, quien, atentamable, responde a mis preguntas:
¿Cuándo nace, Alma Rosa, tu pasión desde el alma, por la rosa del canto? y ¿Desde cuándo cantas con el alma en vilo y la rosa a flor de piel?
-Waldo, no sería posible fijar una fecha, porque cantar ha sido siempre mi gran pasión, pero podría decir que a los 7 años mis padres me concedieron mi gran deseo de tener una guitarra de verdad (ya tenía todos los instrumentos de la orquesta, pero en juguetes), y ahí comenzó todo en serio.
«Me enamoré de la intimidad extraordinaria que se puede conseguir entre la voz y la guitarra donde solamente la emoción puede darte las pautas de los silencios, las respiraciones, las furias o los desgarros; no hay que esperar a que te miren para hacer un matiz o una parada, es simple, todo fluye, es tu alma que te guía.
«Todos los recuerdos que guardo de mi vida están vinculados al canto y la música, mis mayores alegrías han sido gracias a la música y mis mas grandes tristezas han sido disipadas escribiendo y sacando afuera mi voz. El canto es simplemente mi vida y mi salvación. Todas las personas importantes en mi vida llegaron por la música, todas las grandes decisiones de mi vida han sido priorizadas o postergadas por la música.
«La “voz” es solo un medio para transmitir la emoción, para hacer vibrar y hoy día que necesitamos tanto rodearnos de buenas y sinceras vibraciones, me considero afortunada por servir de vehículo que transporta las mentes a los lugares mas lejanos para revivir pequeños momentos emotivos de sus vidas, y todo eso solo con una canción.»
¿Qué países has visitado con el alma abierta y la rosa en la mano?
-A los trece años visité Bulgaria y, un año antes de mi partida definitiva, estuve en Hungría, Venezuela y el país que cambiaría mi vida para siempre: Francia.
«Curiosamente mi primera visita a Paris fue extremadamente decepcionante y dolorosa por razones que no vale la pena mencionar, pero se debieron básicamente a encontronazos ideológicos y miserias humanas: fueron tres meses tan duros, que al volver a Cuba y reponerme, tomé la firme determinación de regresar a conquistar esa ciudad, no era posible que todos estuvieran equivocados y en el país del amor y del glamour todo hubiera sido tan oscuro para mí. Un año después tomé un avión con destino a Paris, sin decirle nada a mi familia y sin esperanzas de regreso, porque en aquellos años te ibas para siempre, y con mi guitarra, mi voz y mis 20 años todo se hizo posible.
«¡París!, mi segunda pasión. La ciudad mágica que, esta vez, me recibió con los brazos abiertos y me hizo grandes regalos: La Libertad, no la libertad física o geográfica, que esa me la tomé yo, sino la libertad de espíritu, la de vivir sin prejuicios. El respeto a mi trabajo, al tiempo ajeno, al derecho de los demás a no pensar como yo, y la posibilidad de desarrollar mi carrera musical y diversificar mi camino artístico, incursionando en el teatro y el cine, como actriz; componiendo música para cine e introduciéndome en el mundo del teatro musical que me proporcionó tantos lauros (incluyendo el Premio Moliere del teatro francés).
«¿Países… cuántos? No he podido estar en todos evidentemente, pero siento como si lo hubiera hecho. Cuando vives en Europa, te olvidas literalmente de las fronteras, y entonces hoy estás en Palestina cantando para miles, y mañana en Perpignan en un pequeño club de jazz, hoy te presentas en un festival de verano acompañada por la Orquesta Sinfónica de la Opera de Paris, en una playa del sur de Francia y mañana te llevan volando en helicóptero para que llegues a tiempo a cantar en un espectáculo mágico creado especialmente para el Bal de la Rose en Mónaco… Países… lo que nos diferencia son las costumbres y las maneras.
«Un país de hoy eran varios antiguamente, son solo formalismos políticos y económicos. Si viajas por carretera en España, en solo unos cuantos kilómetros de travesía todo puede cambiar, el paisaje, el idioma, la comida, la música y hasta el aspecto físico de las personas, así que puedo decir que he tenido el privilegio de viajar a miles de países que he conocido, esencialmente gracias a mi trabajo como cantante y, además, tengo esa necesidad absoluta e insaciable de querer ver más.»
¿Por qué la canción trovadoresca y el bolero, que expresas con la rosa del alma al vuelo?
-Desde niña tuve siempre preferencia por la música tradicional, al punto de sentirme un poco desplazada en ciertas ocasiones por la manera en que trovadores contemporáneos me miraban, tan joven y ya fuera de moda. Siempre he sido clásica, ¿qué puedo hacer? Me gusta lo que trasciende en el tiempo, pero sobre todas las cosas, lo que es auténtico y guarda su identidad.
«La música tradicional me ayudó a sobrevivir fuera de Cuba y me mantuvo siempre atada a ella. Cuando te vas tan joven a un lugar donde, para asombro tuyo, no se menciona nunca tu país en los noticieros y no hay casquitos de guayaba en los supermercados, ni se escucha siquiera hablar tu idioma, lo único que tienes es tu identidad y tienes que aferrarte a ella, porque si la pierdes ya no serás nadie nunca, y tampoco podrás pertenecer a ningún lugar.
«Por circunstancias profesionales, he cantado en muchos idiomas, me gustan los idiomas, pero siempre escogí grabar en español, en ningún otro idioma una guaracha tendría el mismo sabor. Escribir canciones es algo complicado, tienes que tener dominio del idioma para sintetizar en tres minutos una idea que produzca una emoción, y yo amo la riqueza del español. Así que con mi música y mi español es que consigo desahogarme y ser yo.»
¿Qué sueños y proyectos atesoras en el alma de tu rosa cantábile, Alma Rosa?
-Los sueños son infinitos. ¡Ay del que no los tenga! Todos mis sueños poco a poco se hacen realidad en forma de proyectos, hay que ponerle fecha a las cosas para que sucedan; la vida me ha enseñado que no se puede esperar sentada a que toquen a tu puerta con el contrato millonario que te hará famosa, porque las cosas no suceden así: hay que trabajar cada día muy duro y estar siempre lista no dejar escapar la oportunidad cuando se presente.
«Tengo presentaciones cada sábado y cada vez que tengo la oportunidad, acabo de terminar un álbum con canciones maravillosas de amigos personales, como Fernando Osorio (“La negra tiene tumbao”), Luis Enrique, María Isabel Saavedra, Pancho Céspedes, Kelvis Ochoa y Jorge Luis Chacín. Escogí hacerlo con aires de jazz porque es el estado de ánimo que me provocó ese conjunto de canciones, aunque velé muy de cerca porque nuestra rítmica y esencia estuviera presente.»
Y ya dejo ensayando para su próxima presentación sabatina en Catharsis a la admirada Alma Rosa, quien, con su voz que brota del alma, se me antoja una Reina Midas, pues todo lo que canta, lo convierte en oro.