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waldo bioWaldo González López (Las Tunas, Cuba, 1946)

Poeta, ensayista crítico teatral y literario, periodista cultural. Graduado en la Escuela Nacional de Teatro (ENAT) y Licenciado en Literatura Hispanoamericana (Universidad de La Habana). Autor de 20 poemarios,  6 libros de ensayo y crítica literaria, varias antologías de poesía y teatro. Desde su arribo a Miami (2011), ha sido ponente y jurado en eventos teatrales y literarios internacionales. Merecedor de 3er. Premio de Poesía en el X Concurso “Lincoln-Martí” 2012. Colaborador de las webs: teatroenmiami.com (Miami) y Encuentro de la Cultura Cubana (España), Boletín de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (New York), y los blogs OtroLunes (Alemania), Palabra Abierta (California), Gaspar. El Lugareño, y el diario digital El Correo de Cuba (ambos en Miami).

grettel trujilloPor Waldo Gonzalez López - www.TeatroenMiami.com

Hoy propongo a los ciberlectores de mi columna en teatroenmiami.com esta nueva sección que espero sea de su interés, como de todos los fans de la escena, pues aquí abordaré —a partir de la praxis y los criterios de intérpretes cubanos y de otros ámbitos, latinos o de otras geografías— cenitales aspectos sobre el complejo y hermoso oficio de actor, reflejados en entrevistas realizadas por mí o extraídos de sus propios puntos de vista  escritos por ellos mismos, tal la reflexión que inicia hoy este nuevo capítulo, cuya aparición en el muro de Facebook de una excelente actriz cubana, me lo sugiriera. Ella, a pesar de su eterna juvenilia —tal titulara su libro de 1884 con sus recuerdos estudiantiles el escritor argentino Miguel Cané (1851-1905)—, es poseedora de suficiente talento y una probada experiencia: Grettel Trujillo.

  La idea no es nueva, pues este cronista ya la había emprendido, tiempo atrás, a través de diversas entrevistas y comentarios críticos, como en artículos publicados en esta columna, ofrecida por mi colegamigo Ernesto García (reconocido dramaturgo, director escénico, músico y poeta), a quien, si bien se la he agradecido personalmente en anteriores ocasiones, ahora lo hago públicamente, ya que mucho valoro su pujante labor apoyada por su talento y variados oficios arriba mencionados, como también por la creación de esta web que, laureada por Yahoo en 2003, constituye, sin duda, el más riguroso y consecuente espacio que poseemos directores, actores, técnicos y críticos teatrales de Miami.

   Por otra parte, la experiencia adquirida por mí —“perro viejo entre flores”, según titulara su mejor novela un apreciado narrador portugués— no fue en vano, pues mucho aprendería durante mi etapa de profesor de Historia del Teatro Cubano y Universal en la ENA, tal denominamos nuestra querida Escuela Nacional de Arte y, en especial, la de Artes Dramáticas, donde, becado en los ‘60s, este cronista primero estudiara y, en parte de los ‘70s, laborara como educador en aquellas queridas aulas, donde enseñara dichas materias, como asimismo creara el Archivo de Obras Teatrales, idea sugerida por un inolvidable amigo —y, durante sus últimos años, también vecino, pues convivíamos en el edificio de Infanta y Manglar, municipio El Cerro—, quien fuera director y profesor del centro: ese gran actor que se llamará para siempre Raúl Eguren, a quien injustamente nunca se le confirió el Premio Nacional de Teatro, aunque al menos se le entregara el de Enseñanza Artística, profesión ejercida por el también dramaturgo y artista plástico durante décadas durante su honrosa vida como profesor de jóvenes estudiantes de actuación, a los que develaba los misterios de una necesaria asignatura: Voz y Dicción. 

   Pero bien, aquí están los criterios de mi admirada y apreciada actriz, quien ahora se presenta —con las asimismo experimentadas intérpretes cubanas Marta Velasco y Zully Montero— en otra reposición de la exitosa puesta del recién desaparecido realizador Max Ferrá: La señora de La Habana, de Luis Santeiro, en la Sala Catarsis del teatro Trail los domingos a las 2 de la tarde.

GRETTEL TRUJILLO

Reflexiones sobre el Arte del Actor (dedicado a mis amigos actores). Hoy es uno de los primeros días de febrero del 2017, tengo 44 años, una edad que es dos veces 22, dos veces número doble, qué cosa tan bonita el ser dos (según los textos antiguos que citara Jerzy Grotowsky: “Nosotros somos dos, el pájaro que picotea y el pájaro que mira, uno morirá, uno vivirá”)…

   Es tarde en la noche, mañana debo llevar, como siempre los niños a la escuela. Muy temprano debemos levantarnos Rebeca, Sebastián y yo; y me ha dado por pensar en el oficio del actor ¡a esta hora de la madrugada! y me ha emocionado ese pensamiento, como todo lo que tiene que ver con esa palabra que puede traducirse en el mismo idioma como sublime, pasión, comprensión, catarsis, amor….

   Pienso en algo que siempre me ha dado curiosidad: oficio que consiste en decir palabras ajenas y hacerlas propias; oficio de armar mapas de lejanas latitudes, años, siglos y convertirlos en itinerario propio; oficio de venas y sangre, de risas, sudor y lágrimas, de riesgo, de exposición, de desnudez….

   Y pienso en esto, por aquello del sentido de la vida, por aquello de la fe y del amor, ¡ay, el amor! ¡Qué coraje, carajo! Salir así tan campante sin otro material que tú mismo: es la verdad hecha metáfora el sentido del actor; es la verdad y más nada que tú y tus demonios y tus ángeles; es la certeza de que somos mortales y, a la vez, inmortales; es comprender o tratar de comprender lo que no alcanzas a ser, porque solo (dicen) tienes una vida; es la lucha por hacer entender los por qué a ti mismo y al otro en ese altar espacio de re-presentación (presentación doble), realidad analizada y repetida mil veces, espectador de ti mismo y de tu sombra, ese perpetuarte y tallarte en la piel y las venas las vidas que no eres, ese retar al más allá y al más acá que luchas por comprender. Oficio no visible en el sentido estricto de la palabra, oficio de SENSACIONES. Oficio volátil que “Gone with the wind”, pero que “Stay in the heart”.

OTRAS REFLEXIONES DE GRETTEL

El pasado enero, entrevistada por Geysell Cisneros para Diario Las Américas, la valiosa intérprete confesaba:

   “El teatro es la escuela que más forma al actor, la verdad pura y el lugar en que tienes que sacar tus armas para convencer al público. Quizás la adrenalina que se vive en cada función es lo que me gusta experimentar. Ese momento en que si olvidas algún parlamento tienes que crear. Supongo que les sucede a todos los actores”, y enseguida añadía:

   “Casi siempre sucede que en el teatro hay personajes más interesantes que interpretar, mientras que en la televisión generalmente no tienen la sustancia que uno quisiera. Por ejemplo, en las telenovelas no hay mucho para holgarles, no tienen un desarrollo completo, todo es superficial”,

   “Es un fenómeno interesante porque la gente se mostraba pesimista, pero el teatro es un punto de encuentro real y va marcando cómo se desarrolla el pulso cultural de las ciudades. Creo que el teatro está resurgiendo en su mejor momento y está logrando poner a un lado la burbuja en que la sociedad está sumergida”.

   “Un actor de teatro necesita dominar las técnicas específicas de expresión corporal y de dicción. Además de estudiar lo suficiente para no quedarse en la superficie, también tiene que ser carismático por naturaleza, saber entretener y tener mucho poder de comunicación”

ALGUNAS PUESTAS DECISIVAS EN QUE HA LABORADO:

El enano en la botella y Josefina la viajera, de Abilio Estévez.

Hortensia y el museo de sueños, Dos hermanas y un piano, Ana en el Trópico (Premio Pulitzer de Teatro, 2003) y Hortensia y el museo de sueños, de Nilo Cruz. 

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