updated 9:47 AM EDT, Aug 15, 2014
A+ A A-

Gladys Triana: alfabetos para la trascendencia

 

ptuNj.St.84ADRIANA HERRERA - El Nuevo Herald

La exhibición Games in the Dark, de Gladys Triana, reúne en Hardcore Contemporary Art Space su más reciente video, In Solitude, y una selección de cuatro de las series fotográficas realizadas desde el 2008. A lo largo de su larga trayectoria, esta artista cubana (Camagüey, 1934) residente en Nueva York, ha renovado incesantemente su lenguaje hasta desembocar en la fotografía como medio de invención de un lenguaje para la trascendencia.
En su práctica, Triana transforma pequeños objetos cotidianos encontrados en irreconocibles formas escultóricas que acaban refiriendo a una dimensión ontológica, relacionada con el ser y con la noción del cambio. Construye situaciones fotográficas ambiguas y abstractas -pese a la concreción de los elementos usados- donde los juegos de la luz y las sombras protagonizan diversas puestas en escena que llevan al espectador a observar de otro modo la representación de eventos correlacionados con la dramática existencial.


Su hallazgo de la última década ha sido fotografiar imprecisos objetos -a menudo no vistos suficientemente o descartados- de tal modo que sirven como alfabeto de ensayos filosóficos visuales sobre la fragilidad o la movilidad que rodean nuestro paso por el mundo. Cada serie contiene imágenes sugerentes que hablan del umbral hacia otros estados; iconografías aptas para observar lo que Triana llama el “camino efímero de nuestra existencia”. Si su narrativa es elusiva es precisamente porque no busca contar hechos precisos sino provocar una mirada que se deleita en situaciones cambiantes con el conocimiento de que todo es luz intangible y sombra que pasa.


A mediados de los años 80 Triana rompió literalmente su anterior obra figurativa y con los fragmentos construyó fuertes collages abstractos sobre la travesía esencial. En el 2001, su pintura había cumplido un tránsito que iba del retrato de personajes a las formas abstractas relacionadas con un arte sagrado en obras como The Stillness of Life, o The Essence of the Center. Entonces, inició un nuevo proceso de ruptura: dejó atrás un largo recorrido que incluía pinturas laberínticas sobre los desplazamientos internos tanto como geográficos; instalaciones alusivas al discurso de las mujeres artistas cercadas por la domesticidad, o a los ritos de la cotidianeidad representada en primeros planos de manos de mujeres cogiendo objetos diarios; y comenzó a transferir su universo al lenguaje de la fotografía.


Inicialmente fotografió manos de mujeres mayores en contacto con objetos urbanos inadvertidos -como un modo de volver a ver todo cuanto descartamos en la realidad- y luego se centró en un tipo de abstracción que no sólo explora lo existencial, sino que fundiendo objetos comunes con la noción de lo atemporal, crea una iconografía en torno al vuelo espiritual.


Cinéfila consuetudinaria, evoca Blow Up de Antonioni para recordar que nunca podemos estar seguros de lo que miramos. Aprovechando el principio en torno al cual gira el argumento del filme -“la cámara ve lo que el ojo no ve”- logra llevar sus registros fotográficos, aparentemente minimalistas, a un más allá de las fronteras de la visión habitual. La serie On the Field despliega variaciones sobre un campo de juego en el que fichas y situaciones pueden referirnos a la movilidad existencial; la serie Seen or Not Seeing está construida con cinco elementos individuales sobre un soporte: basta cambiar ligeramente la postura para que la proyección de las sombras cree la apariencia de un conjunto distinto. En On the Bridge, las pequeñas fichas hieráticas acaban por remitirnos a la atmósfera de imprecisas situaciones afectivas; mientras en Borderline la alusión a los pasajes laberínticos encarna el drama existencial. El video In Solitude está constituido por el juego de los objetos indefinibles en una atmósfera nebulosa que sitúa al espectador ante lo cósmico; la presencia del agua como signo de la transformación; y la puesta en escena de un poema metafísico de José Triana que habla de alfabetos hechos con el pavor y el prodigio de existir. Nos demuestra así que la fotografía puede ser medio apto para el ensayo filosófico.•


Adriana Herrera es curadora y crítica de arte. Colabora con galerías y museos, y asesora publicaciones especializadas.


‘Games in the Dark’ de Gladys Triana en Hardcore Art Contemporary Space, 72 NW 25 St., Miami FL 33127. (305) 576-1645. Hasta el 2 de abril.


Read more here: http://www.elnuevoherald.com/