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Publicado: Vie Nov 07, 2008 12:43 pm Asunto: 'El desahucio' logró cautivar y retener al público |
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'El desahucio' logró cautivar y retener al público
ANTONIO ORLANDO RODRIGUEZ
Especial/El Nuevo Herald
'El Desahucio', espectaculo comico musical que se presento el sabado en Lincoln Rd.En el mundo hay cada vez más grupos teatrales que han hecho suyo el refrán ''Si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma''. Sustitúyase la palabra Mahoma por público, y montaña por teatro, y todo está dicho: su objetivo es ir al encuentro de la gente en espacios escénicos no convencionales, como calles, parques o plazas. Los espectáculos de teatro callejero suelen apoyarse en una dramaturgia sencilla y flexible, que privilegia la capacidad de improvisación y se vale de diferentes lenguajes expresivos: desde el clown y la danza hasta la acrobacia y los zancos. Dentro de esta vertiente se inserta el quehacer de la compañía hispana Zanguango Teatro que, con el auspicio de Fundarte y el Centro Cultural Español, presentó en nuestra ciudad su creación colectiva El desahucio.
La anécdota es mínima: Reme (Begoña Martín) y Fuencisla (Helena Hernández Moreno), dos vedettes de quinta categoría que no tienen ni para pagarse una humilde pensión, se instalan con sus maletas y su piano sobre ruedas en un espacio público. Allí conocen a un juglar (Jorge Arche) que intenta ganarse la vida con sus escasas habilidades como acróbata. El policía Ramón (un delicioso Raúl Camino) llega, autoritario e intransigente, con la misión de desalojarlos. El espectáculo habría ganado con un guión de mayor elaboración, que esbozara otras contradicciones y conflictos entre los personajes, pero, a pesar de no tener grandes pretensiones dramatúrgicas, logra su propósito: divertir.
La música se convierte en el plato fuerte del segmento final, en el que tienen cabida desde la poesía surrealista de Balada para un loco de Ferrer y Piazzolla, hasta una versión en clave humorística de Un beso y una flor, el hit romántico popularizado por Nino Bravo en 1972, y los efectivos La goualante du Pauvre Jean y Mon manège à moi, dos clásicos de Edith Piaf. Que el elenco de Zanguango Teatro no posea aptitudes sobresalientes como cantantes o bailarines, lejos de convertirse en un handicap, contribuye a la atmósfera lúdica y desenfadada que busca el montaje.
La divertida secuencia que rinde homenaje a las comedias silentes o la absurda decodificación que hacen las vedettes de una pantomima de Marcel Marceau están entre los momentos más afortunados. El montaje comenzó con algunas alusiones de carácter social (desempleo, inmigrantes indocumentados y penurias económicas) y terminó como una alocada revista de variedades, con canciones y coreografías, en la que Ramón fue la máxima atracción con un desinhibido strip-tease y una inesperada caracterización ``a lo Carmen Miranda''.
Si bien en Miami no existe una fuerte tradición de teatro callejero ni, por lo tanto, un público habituado a disfrutarlo, la troupee de cómicos españoles dirigida por Miguel Muñoz logró cautivar --y retener, verbo clave para este tipo de propuesta-- a las numerosas personas congregadas en Lincoln Road y Euclid Street, en Miami Beach. Algunas habían acudido con el propósito de ver la obra, pero la mayoría de ellas se fue sumando progresivamente, atraídas por el llamativo vestuario, la música y la energía de los actores. Al inicio de la representación, parecía que el ''hielo'' entre intérpretes y público no iba a romperse, pero después se logró una cálida complicidad que se puso de manifiesto en las risas y los aplausos espontáneos.
Tras el agitado e irreverente cancán (¡al ritmo del Milord de la Piaf!) que puso fin a El desahucio, el público empezó a disgregarse. Cosa curiosa: muchos espectadores, agradecidos por el buen rato que habían pasado, dejaron dinero en un sombrero que --como parte del montaje-- estaba colocado sobre la calle. Una buena prueba de que la gracia burlesca de Zanguango también funcionó en Miami.• |
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