Max Barbosa | TeatroMundial.com, Miami
Jorviproductions finalizó la presentación de Un Adán sin Eva pero con suerte en el Teatro Trial. Dicha compañía, lidereada por el actor mexicano Rodrigo Vidal, intenta enriquecer el contexto teatral miamense desde que estrenó su espectáculo anterior La dama de negro.
Dicha entidad posee diversas posibilidades que bien pudieran permitirle obtener el propósito de su creación. El hecho de haber finalizado La dama...en el pasado mes de septiembre, estrenando Un Adán... a fines de noviembre; es decir, menos de dos meses entre una y otra, evidencia una base económica que permite tal afán, así como el privilegio de contar con actores y realizadores artísticos en sentido general. Porque, en realidad, Jorviproductions, AW( Actor’s Workshop) y MV ( MoránVidal, agencia artística) conforman la trilogía que sustenta el proyecto en cuestión. Hasta donde yo sé, en Miami no existe sociedad igual.
Pero, a veces, el camino del infierno nos lo facilita las buenas intenciones.
La puesta en escena de Un Adán sin Eva pero con suerte refleja la imperiosa necesidad del consorcio de emplear directores de teatro en la máxima expresión del concepto, no directores televisivos en la máxima expresión del termino; teatro es sinónimo de arte. La obra coincide, en cuanto a concepto escénico, con las siempre vilipendiadas puestas del llamado teatro vernáculo cubano de Miami si consideramos la arbitrariedad de los movimientos; el uso de muchachas atractivas, sólo, visualmente; personajes sin trascendencia y acciones que se desarrollan linialmente. Sin embargo, en aquella expresión cultural – que sin duda lo es a pesar de los vilipendiadores-, estas carácterísticas conforman su entorno.
A mi modo de ver, es imprescindible que los entusiastas promotores de Jorviproductions, muy ligados al quehacer de la televisión, asuman el hecho teatral en sí mismo con las peculiaridades que lo diferencia y que lo convierte en pasión imperecedera, unica. Talento tienen: el actor Roberto Levermann, quien incorporó al personaje de Adán, es un ejemplo.