Entre el mar y el escenario
Fecha Tuesday, 29 May a las 13:50:12
Tema Teatro Latinoamericano


Marina de Tavira se refugió en el teatro, la música y el activismo social tras el asesinato de su padre 

El Universal

"Estamos en un país lleno de impunidad". Marina de Tavira lo dice no solamente por convicción ideológica, sino porque vivió un episodio que lo demuestra.

Su padre la llevaba a ver todas las obras dirigidas por su tío, el maestro Luis de Tavira. Marina era una niña y difícilmente asimilaba la propuesta humanista filosófica montada en escena: "Eran obras complicadas y enigmáticas; yo no entendía nada, pero sabía que era algo maravilloso y quería participar".

Hasta que un día su padre nunca más pudo llevarla al teatro: fue asesinado por sus convicciones políticas y activismo social. Este episodio ha impulsado la vida de Marina de Tavira hacia la obra de Berthold Brecht, la música (quiso aprender a tocar la guitarra igual que su padre) y el activismo social.

"Atenco, mi más sentido pésame, si mis manos no hacen nada que lo haga mi palabra. ¡Mujeres sin miedo, todas somos Atenco!". Esta es la estrofa final de Mujeres sin miedo, una lectura dramatizada sobre los abusos y excesos que cometió la policía en San Salvador Atenco hace más de un año. Marina de Tavira fue parte de un grupo de actrices (Ofelia Medina, Marta Aura, Carmen Huete, Francesa Guillén) que la representaron en diversos foros.

-Si no es miedo lo que provocan los sucesos de Atenco, entonces ¿qué provoca?

-Intolerancia. Pienso que el miedo a la diferencia, el miedo a que la gente se exprese y tenga una identidad, genera intolerancia y violencia. Eso fue lo que vimos.

-Hasta hoy no se ha resuelto ninguno de los juicios contra los policías. -¿Es frustrante alzar la voz y que nadie te escuche?

-Estamos en un país lleno de impunidad; ahora que se cumplió un año sentí la impotencia de que no se ha hecho justicia, si es que en este caso puede hablarse de justicia, ya que el daño que sufrieron las mujeres es irreversible. Pero por lo menos uno aspira a que haya algún castigo a quienes lo cometieron para que no se repita. Ahora mismo en la Casa del Teatro (Vallarta esquina con Carranza, en Coyoacán) se está montando Fuenteovejuna, de Lope de Vega, y lo que sorprende es la vigencia de la obra.

-¿Cuál personaje teatral te ha cambiado la vida?

-Casi todos. Por ejemplo, Santa Juana de los Mataderos, de Berthold Brecht, me conectó con mi necesidad de cambiar el mundo y abatir la desigualdad entre los seres humanos. Ella era todo lo que yo no me atreví a ser, y, sin embargo, yo me atrevía a hacerlo en el escenario. La señorita Julia, de Patrick Marber, me reveló un personaje que se pregunta si es posible trascender la clase social -el segundo apellido de Marina es Servitje, del clan de poderosos empresarios mexicanos.

-¿Es una coincidencia que regularmente interpretes personajes pasionales y tremendos?

-Mi maestro, Luis de Tavira, dice que los personajes te escogen; yo creo que, en efecto, buscan almas afines. A mí me encantan los personajes apasionados que van hasta las últimas consecuencias de sus actos.

-Si pudieras cambiar un capítulo de la historia de México, ¿cuál sería?

-Cambiaría muchos. Pero si pudiera hablar de manera personal, cambiaría la historia del asesinato de mi padre que sigue sin esclarecerse. Fue un asunto político que nadie ha tomado en sus manos, y como él, cambiaría la de todos los que han muerto en esas circunstancias.

Marina de Tavira ama el mar y el escenario. No necesariamente en ese orden, pero es absolutamente feliz: "Últimamente he tenido la sensación de que estoy cumpliendo mi destino al estar parada en el escenario. Es como una revelación y digo: ´¡guau!, estoy haciendo aquello para lo que nací´".

-¿De qué tamaño es tu egoteca?

-Creo que todos tenemos una egoteca grande aunque se refleja en baja autoestima. Yo tengo un ego grande, pero peleo mucho contra él porque cuando uno sucumbe al ego deja de hacer cosas creativas.

"No sé el tamaño exacto, pero también estoy consciente de mis limitaciones".

-Si pudieras escoger tu siguiente vida ¿qué desearías ser?

-Actriz otra vez, ja, ja. No. Me gustaría tocar el chelo. Al ver a un chelista, siento un enorme placer.

-¿Lo intentaste en esta vida?

-En esta vida intenté tocar la guitarra porque mi papá lo hacía.






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