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Por Max Barbosa.

Ernesto García es imprevisible. Sabemos del espíritu renacentista que lo amamanta, permitiéndole concebir sus puestas en escena como hijas recién nacidas porque las engendra, da a luz, cría y desarrolla sin descuidar el más mínimo detalle cuando son presentadas en sociedad. Sin embargo, desconocemos a cuál imaginería acudirá para diferenciarlas unas de otras. Ernesto, dominador del suspenso, ofrece escasas pistas. Sólo hay un camino para descubrirlo: el que conduce a Teatro en Miami Studio; entonces nos sorprenderá con Fifty Fifty.

 

La sabiduría popular ha convertido estas dos palabras en un paradigma que atesora el individualismo imperante alrededor nuestro. Dando y dando o a la americana son variantes de un mismo tema cuyo motivo conductor parte del relativismo que nos agobia. 


Desde el inicio de la puesta lo percibimos mediante las vertiginosas imágenes cinematográficas que proyectan conceptos, verbos y sustantivos pertenecientes al vivir de cada día. De ahí el sufrimiento de cada uno de los personajes que deambulan por una omnipresente ciudad sumida en la bobería como estilo de vida. Por tanto, el escenario pudiera ser Miami.

Felicia (Sandra García) prácticamente vive en una parada de ómnibus. Es tal su soledad en medio de la colectividad que necesita relacionarse con los transeúntes que esperan en dicha parada, situada frente a un hermoso lago. La Actriz (Anniamary Martínez), El Ladrón (Carlos Bueno), La Peluquera (Simone Balmaseda) y El Hombre de Éxito (Osvaldo Strongoli) hablarán con ella según las estaciones del año. No es casual que La Peluquera lo haga en primavera y El Ladrón en invierno. Los diálogos son catarsis urbanas, confesiones para aligerar las penas a través de Felicia quien reivindica la sabiduría que ofrecen los años en un mundo donde la vejez estorba.

Sandra crea un personaje fascinante, ratificando, una vez más, su excelencia como actriz. Jamás pierde la caracterización del mismo, al contrario, en la medida en que se desarrolla el conflicto Felicia se adueña de este debido a la fluida relación con los demás, incluyendo al público. Pero quizás el instante a destacar sea cuando relata la muerte de su esposo. El texto describe las asombrosas coincidencias que motivaron el deceso que al ser tan increíbles y reales provocan risas sin influir en el dramatismo que Sandra expone. Humor negro al extremo.

La Actriz de Annimary Martínez convence porque actúa con sinceridad dentro de una situación que, sin lugar a dudas, ella conoce. Obtener un buen papel en la televisión significa popularidad y dinero. Su mérito radica en demostrar que el teatro es vida, no la vida misma.

El Ladrón de Carlos Bueno es un verdadero “ tigre”, capaz de venderle una tumba al sepulturero pero incapaz de hacerle daño a Felicia porque él no es una caricatura. Adecuada la interpretación del texto así como la impostación de la voz que le permite enriquecer el personaje.

Al entrar en escena La Peluquera llega la primavera por la alegría que desborda Simone Balmaseda, apoyada por el vestuario de colores claros, el peinado impecable de quien conoce el oficio y su actuación. El desdoblamiento que realiza al contar las desdichas de las lavanderas del pueblo demuestra que estamos en presencia de una actriz.

Osvaldo Strongoli acierta con El Hombre de Éxito por la seguridad con que dice los bocadillos que no es más que un mea culpa para continuar la lucha por la existencia.

Fifty Fifty no aburre debido a que los elementos que la conforman son coherentes según la propuesta de Ernesto García. Se observa su labor de director, entre otros logros, por la individualidad de los personajes. La estructura dramatúrgica son escenas independientes pero dependientes entre sí que el público comprende al aplaudir cuando finaliza cada una de estas. Meritorias las referencias al lago con visos de personaje, siempre serán esperanzadoras; interesante que esté situado más allá de la cuarta pared, es decir, en el respetable.

Y pensar que esta comedia urbana no estaba en los planes de los Garcías para iniciar la temporada en Teatro en Miami Studio. Por causas ajenas la prevista hubo que cancelarla*. Escribirla y montarla fue en tiempo record. Un buen ejemplo de Fifty Fifty con buenas intenciones.

*El periodista se refiere a la obra “Ruinas”

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