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TEMS-dientexdiente-production-9142Por Waldo González López –www.TeatroenMiami.com

Fotos: Cortesía Teatro en Miami Studio

Dos siempre recordados creadores cubanos: los actores, directores y Premios Nacionales de Teatro Raquel y Vicente Revuelta, durante los años ’50 del siglo pasado, crearon una Academia Teatral y, a inicios de los ’60, la mítica Compañía Teatro Estudio, formadoras de realizadores, intérpretes y, algo no menos importante, un público conocedor de buen teatro.

 

Entre sus discípulos, dos resaltan en Miami: Sandra y Ernesto García, quien desde cuatro semanas atrás, dedicada a los Revuelta, presenta una nueva y valiosa opción a los espectadores que, también en esta centuria, disfrutamos la inmortal dramaturgia del más célebre escritor inglés de todos los tiempos: William Shakespeare, que dio lustre universal a su distrito natal en el condado de Warwickshire, Stratford-on-Avon.

 

Por fortuna —o, por «el azar concurrente» que guiaba la poética del también novelista cubano José Lezama Lima—, durante las últimas semanas, Shakespeare  ha sido y continúa siendo motivo de interés en las carteleras de las compañías escénicas de la ciudad.

 

En consecuencia, tras varios estrenos de distintas agrupaciones —cuyas puestas han presentado, con ópticas diversas, algunas de sus mejores y más populares obras, comparables a las de los trágicos y comediógrafos griegos y romanos—, ahora podemos releer, reinterpretar y, una vez más, reír y pensar con la distinta aproximación a …y diente por diente.

 

A partir de la comedia Medida por medida (1603), el también dramaturgo Ernesto García de nuevo acierta en su más reciente puesta, gracias a su hondo análisis que evidencia la actualidad de esteShakespeare, nuestro contemporáneo —para decirlo con el valioso título del estudioso checo Jan Kott y su acercamiento a las obras completas del autor inglés, texto preferido y utilizado por este crítico y ex profesor de Historia del Teatro Universal, durante el primer lustro de los ’70, en la Escuela Nacional de Teatro, de la hoy cincuentenaria Escuela Nacional de Arte.

 

García —asimismo fecundo autor, con numerosa producción dramatúrgica, muestra un amplio periplo (que va desde El mismo viejo temor hasta Al horizonte no se llega en una barca de papel, pasando por Fifty Fifty, Sangre, El celador del desierto, Improvisando a Chéjov, Aromas de un viaje y El reloj dodecafónico, entre otras)— esta ocasión propone una novedosa versión de Medida…, corroborando la indudable actualidad y la comprobable inmediatez del genial creador de imborrables comedias, presentadas en infinidad de escenarios y trasladadas a numerosas cinematografías, en particular la inglesa.

 

 Durante su permanencia en el ya desaparecido Teatro Estudio, Ernesto García laboró en varias puestas, entre ellas, Medida por medida(entonces dirigida por Vicente Revuelta).  Y ahora, en su actual propuesta, ofrece su particular mirada que —imbuida de la ineludible visión posmoderna— no olvida el eje central de la obra shakespeareana, cuya profunda impronta —que bucea en el fondo de los «problemas humanos, demasiado humanos» (según los calificaría en el siglo XIX el filósofo alemán Friedrich Nietzsche)— propone respuestas a los problemas de antes, hoy y siempre, y he aquí su esencial valor estético y humanista, cuya conversión en ese admirado contemporáneo nuestro, tan cercano, le permite hablarnos como un amigo y consejero.

 

A partir de tales presupuestos (que enriquecen su conceptual propuesta), entre los que figura una válida intención (tal confesara al colega Max Barbosa en previa entrevista): que el público: «(…) se acerque a esta obra poco conocida de Shakespeare para divertirse mientras reflexiona sobre la tentación del poder y la corrupción». A ello se añade —según remarca en sus «Palabras del director»—, el carácter tan permanente como actual de su versión y puesta, y tal percepción se aprecia, asimismo, en los criterios expuestos en sus «Palabras…».

 

 Así, acorde con su muy particular «juego» —recordar la cercana traducción en otras lenguas: Inglés (to play) y Francés (jouer)—, asume el tono del amado comediógrafo quien, tal lo define García, «fue osado al jugar con los géneros y presentarnos una obra que desde lo filosófico hasta lo profano, y como admirador del bardo, mantengo este juego en mi versión, creando un tejido dinámico entre ilustración y descaro».

 

Tal lograda asunción/perspectiva dramatúrgica y escénica —aunque a algunos pacatos pueda parecer superficial o vulgarizadora— la completa el director al añadir, con acertada visión, que (tal también aclara en sus «Palabras…»): «No hay aquí “buenos o malos”; como en todo, hay un balance entre benevolencia y perversidad, todos buscando sobrevivir en el juego caótico de la existencia, donde el orden es solo una percepción.»

 

Creo que aquí reside el quid de las exitosas versión y puesta que, desde su estreno, abarrota la céntrica sala de Teatro en Miami Studio (2500 SW, 8 ST, La Pequeña Habana). Y ello, trae a colación una cuestión tan común como urgente:

 

 ¿Acaso no resultan la comedia y la risa, sin facilismos ni vulgaridades, un necesario solaz como respuesta a la grave problemática mundial, ocupada por tantas crisis, guerras y desastres que centran la atención de los medios de comunicación, ocasionando la muerte a miles de paupérrimos desesperados y el suicidio de otros miles desesperanzados?

 

No me cabe duda, porque creo que, en nuestro actual contexto internacional, este «escape» es necesario, por lo que hoy se requiere con urgencia. Se sabe que las opciones artísticas educan y entretienen —tal exigían los clásicos—, ya que a través del arte de calidad se enseña y distrae a todos, incluyendo, por supuesto, los jóvenes.

 

…Y diente por diente obsequia un humor agudo que permite el disfrute del «doble sentido», acorde con el carácter latino de la gran mayoría de la población miamense (el elenco actoral es latinoamericano), pero en ningún momento afecta las (buenas) costumbres del público, que, lo más opuesto: ríe, disfruta y participa de la aplaudida puesta, con la que Teatro en Miami Studio festeja su primer lustro de fecunda creación teatral, siempre con estrenos, reposiciones y un importante evento; por todo, la compañía sería reconocida el pasado octubre, por el alcalde Tomás Regalado, en la segunda edición del TEMFest 2011.

 

Para la consecución de tan visibles logros, Ernesto dispone de un sólido equipo de muy bien entrenados actores, la mayoría formados por la valiosa intérprete y profesora Sandra García, su inseparable cofrade de vida y sueños, esfuerzo y laboreo, quien también aquí descuella por su profesionalidad.

 

Así, los buenos desempeños conforman un extenso listado, mas, no puedo ni quiero dejar de mencionar varios que descuellan en la puesta por el elaborado desempeño de sus protagónicos o por su mayor praxis.

 

Son los casos de Ángel Lucena (Lucio/Codo), Osvaldo Stróngoli (El Alcalde), Simone Balmaseda (Doña Remigia), Nirma Necuze (Tres Palitos-Mariana), Anniamary Martínez (Chucho) y, por supuesto, Sandra García (Sobrecogida), en cuyas elaboradas entregas se aprecian organicidad y gracia, dictadas por la experiencia.

 

Resalto, además, el diseño de escenografía (con economía de medios, sugiere los viejos muros de las calles inglesas), el de luces (a tono con el ambiente de la época) y la música (acorde con la propuesta alternativa de pieza y puesta, las melodías van de una época a otra, en virtual afán contemporáneo), todo a cargo de Ernesto García, quien comparte, con Sandra y Ángel Lucena, la concepción y el vestuario.

 

Al final, los prolongados aplausos expresan el placentero sentir del público que así recibe y agradece la apreciable puesta —condimentada con el necesario humor—, debida al entusiasta equipo de Teatro en Miami Studio.

 

Gracias, pues, a su ágil ritmo y buenas actuaciones, este regalo de arte, bajo la acertada dirección de Ernesto García, es bien recibido.

 

Y es esta otra de mis propuestas a tener en cuenta por todos los fans de la escena que, durante las últimas semanas, se han visto acrecentadas por el loable laborioso jubileo creador de varias agrupaciones latinoamericanas, cuyas entregas he ido reseñando (y apoyando) en esta columna, de teatroenmiami.com

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