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TEMS-dientexdiente-production-9258A Raquel y Vicente Revuelta in memoriam

 

Por Max Barbosa. - www.TeatroenMiami.com

“ El baño está listo, pasa para que lo veas”. Así me saludó Ernesto García cuando visité por primera vez aquel taller de reparar radiadores de autos que hoy es Teatro en Miami Studio.  El, Sandra, un grupo de amigos, actores y colaboradores, extraían chatarras por doquier. La culminación del baño era motivo alentador para crear este espacio teatral que el pasado 6 de mayo celebró cinco años enriqueciendo nuestro entorno cultural con cincuenta y ocho producciones en su haber. ¡Producciones!.

 

De ahí que el estreno de “… y diente por diente” no es casual. Los Garcías (Sandra y Ernesto), se conocieron para enamorarse en el Teatro Estudio de los Revueltas allá en La Habana, Cuba, a inicios de los años noventa. Medida por medida, comedia de William Shakespeare  (1564-1616), fue la última puesta en  que ambos trabajaron bajo la dirección de Vicente antes de dejar la Isla. Ernesto, parco en elogios verbales, pero prolífero en cuanto a los teatrales, versionó el texto original en homenaje a Raquel y Vicente, festejando, además, el cumpleaños de Teatro en Miami Studio.

 

“… y  diente por diente” es digna de tales propósitos.

 

 Se dice que si alguien conoció el corazón del ser humano es Shakespeare. La doble moral protagoniza Medida por medida, también en esta versión que respeta la estructura dramatúrgica de aquella, actualizándola mediante el texto sin disolver el objetivo de William; tanto, que se mantiene la ingenuidad narrativa de la época con respecto a nosotros: se intuye desde el inicio que el conflicto tendrá un final feliz para regocijo de la ciudadanía, aunque la intención no es un espectáculo shakesperiano propiamente dicho.

 

Hay que destacar  la relación público-actores-dramaturgo-director, que si bien es elemental en una representación, no siempre ocurre. La concepción de la puesta se basa en estos aspectos como unicidad. Por eso la sala teatro se convierte en el lugar donde actores y asistentes participan del juego a partir de la entrada al lunetario cuando Sobrecogida (Sandra García), Tres Palitos (Nirma Necuze) y Chucho (Anniamary Martínez) los reciben con la putería de ellas y el proxenetismo de él. Dicha comunicación se intensifica constantemente, llegando a su clímax durante el recibimiento al Alcalde. El público tiene la oportunidad de estrecharle la mano en  señal de bienvenida o de enarbolar pancartas como VIENBENIDO HARCARDE o CI CE PUEDE. El espacio teatral en función del acontecimiento.

 

En las puestas de Ernesto el lenguaje corporal, gestual, goza de lo que pudiera definirse como  “semiótica de la imagen visual”. Esa que el semiótico español Juan Margariños de Moretín (1935-2010), define cuando posee  “la cualidad de suscitar en una mente la posibilidad de que se le considere como sustituta de otra forma que no es la que se está percibiendo”. Baste señalar  el pulseo entre Angelo y Doña Remigia. Teniendo en cuenta lo anterior, las magníficas caracterizaciones de  Simone Balmaseda (Doña Remigia) y Anniamary Martínez (Chucho ), ofrecen una imagen mucho más allá que la simple incorporación de hombres por mujeres. Ernesto hace añicos la costumbre de la época donde aquellos asumían papeles femeninos, pero Doña Remigia sorprende por su comportamiento varonil aparentemente fuera de contexto.

 

Las actuaciones se caracterizan porque cada personaje posee su individualidad que no tiene por qué ser sinónimo de calidad. Osvaldo Strongoli (El Alcalde) cumple su rol mediante una interpretación sobria, pausada, adecuada dicción, recordándome su Hombre de Éxito enFifty Fifty. Hay actores que se mueven en una sola cuerda de manera profesional. Lian Cenzano  (Ángelo), preciso en el texto pero luce tenso al desplazarse. Ángel Lucena  (Lucio/Codo), si en el programa  de mano no aparece que interpreta esos personajes pudiera creerse que son dos actores diferentes. Excelente Codo, el policía. Nirma Necuze (Tres Palitos/Mariana), el primer personaje (puta en abundancia) le permite a la actriz explayarse en su discurso- corporal, sobre todo-  más que en el segundo que exige mayor interioridad. Sandra García (Sobrecogida)  ¿Sobrecogida Sandra? Vital para obtener la participación del público. Ejemplo a observar cuando actúa. Fernando Goicochea (Carcelero), creíble. Bernaldo Bernal (Cura) y Yosiel Rodríguez (Dimitri), demuestran que cualquier personaje es importante en el teatro. Carlos Bueno (Claudio), la perseverancia es sinónimo de óptimos resultados cuando el talento existe. En comparación con otras actuaciones hay un salto cualitativo. Oneysis Valido (Isabel), desde su aparición con el Bolero de Isabel como fondo proyecta la candidez que el personaje exige.

 

Recomendación: las escenas de conjunto son difíciles. La final se resiente si cada actor no conserva su personaje.

 

Como es habitual en las puestas de Ernesto García, los elementos que la conforman (luces, música)  funcionan como el Big Ban, en su momento adecuado. “… y diente por diente” es puro teatro. Sin escenografía, el actor como hilo umbilical y mucha imaginación para crear teatralidad, para sugerir hasta un calabozo subterráneo.  Muchos bocadillos están dirigidos al público para que medite al respecto, quizás más en las voces de los actores que en los personajes que asumen.

 


Posdata.- Asistí a la función posterior al estreno. Corre una leyenda que esta es fatídica siempre.

 

“… y diente por diente”

Teatro en Miami Studio.

Viernes y sábados, 8 y 30 pm.

2500 SW 8 St, Miami. Teléfono: 305-551-7473.

Teléfono: 305-551-7473.

www.teatroenmiami.org

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