Menu
RSS

 

untitled (168 of 334)-1Por: Julie De Grandy- www.TeatroenMiami.com

Hay palabras cuyo significado es casi imposible de traducir de un idioma a otro. La palabra francesa “épatant” es una de ellas. De la misma manera, hay sensaciones que por mucho que se tejan palabras en filigrana para intentar describirlas, es difícil que quien no las experimente, pueda comprender su magnitud.

Por eso se me hace tan complicado describir la amplia gama de sensaciones que experimenté presenciando “Drume Negrita” la obra de Ernesto García que se estrenó en la tercera edición del TEMFest, festival creado por él y su esposa la gran actriz, directora y profesora de teatro Sandra García. Sentí como si un poderoso imán me atrajera hacia dentro de un universo provocativo que acariciaba mis sentidos, sacudía mi intelecto y erizaba mi piel. El título de la obra es homónimo de la famosa canción de cuna de Eliseo Grenet que tantas veces hemos escuchado dentro del repertorio cubano en voces de legendarios intérpretes y eso nos hace sentir ternura y cariño hacia esa negrita que nos es tan familiar.

Se me dificulta ser objetiva ante la obra de Ernesto García; alguien que respeto, admiro y quiero. Por eso ni siquiera voy a intentarlo. Para mí la pluma de Ernesto García es pura magia. Y lo ha sido una vez más en esta obra que se desarrolla a través de tres monólogos viscerales y sensoriales ejecutados con precisión y entrega por tres notables intérpretes, bajo la dirección preciosista del propio dramaturgo. Son monólogos con una negrita de apenas tres meses de nacida que reposa dentro de una rudimentaria cunita de madera que se asemeja a la caja de de un limpiabotas callejero.

Tres bancos son los habitantes del espacio escénico. Tres bancos donde descargan el peso de su pena y de sus inquietudes los tres personajes de la pieza; tres bancos que por intervalos son pedestal de la cuna de la negrita de incierto destino.

Drume Negrita-17Sin embargo, el escenario dista de estar vacío, pues la danza de luces, humo, sonidos y música – todos obra de Ernesto García - cobran la dimensión de ambiente y de telones de fondo haciéndonos ver un parque donde deambulan sombras que albergan la soledad y el sufrimiento, la denuncia y la esperanza.

Una mujer la pare, una prostituta la desdeña y un hombre tendrá la última palabra sobre el destino de la negrita. Estos tres seres se atreven a desnudar su alma ante la inocencia de esta criatura sin raciocinio para juzgar, ni palabras aprendidas para condenar. Porque a veces el interlocutor más sabio es el eco de la verdad que resuena desde nuestra propia boca y la presencia de otro ser es un mero catalítico para provocar el desahogo libertador de la angustia de la existencia, sobretodo cuando esta existencia es marginal dentro de una sociedad moralista y elitista.

Simone Balmaseda despliega una energía arrolladora en la ejecución del personaje de “La Mama”. Es una actriz a quien no se le dificulta llenar el amplio espacio de un escenario con el dramatismo de su lenguaje corporal, la resonancia de su voz y la carga de su fuerza interna. Resulta curioso la incongruencia de su aspecto burdo y masculino caracterizando la maternidad, algo que se asocia con aspectos de dulzura y feminidad. La escuela de la vida ha forjado su cinismo, pero su sabiduría es genuina y el abandono de su hija es – dentro de sus circunstancias – un estoico acto de amor.

Anniamary Martínez es la “Prostituta”, un personaje entrañable que la actriz maneja con simpática soltura. Es inteligente y hábil para encontrar las trampas que burlen las reglas establecidas. Esta joven actriz ha ido madurando sobre las tablas del TEMS y es admirable su crecimiento histriónico que vengo observando en los últimos años. Ella es en la obra la alquimia que trasforma el drama en comicidad sin aparente esfuerzo. El desparpajo de su personaje se aleja de la vulgaridad para tornarse en ingenua sabiduría.

Drume Negrita-5Lian Cenzano es “Gonzalo”, un hombre/mujer que dista del estereotipo y evoluciona por vericuetos que sorprenden al espectador. Su apariencia - lejos de ser grotesca - es “bella” y sensual, enriqueciendo su personaje con un hermoso despliegue de voz en su número musical. Se le percibe cómodo en la escena y nos hace creíbles las etapas de su personaje. Cierra el triunvirato de actores con este personaje que - al igual que en el de La Mama - resulta incongruente la ambigüedad de su aspecto físico con su esencia y compasión.

En la obra de Ernesto García los personajes siempre son complejos y se suelen alejar de lo que parecen ser a primera vista. Este dramaturgo conoce bien tanto la intríngulis del teatro como de la naturaleza humana. Disfruta jugar con la psiquis del espectador y suele dejar interrogantes en tramas y personajes para incitar el pensamiento de los que todavía no se nos ha olvidado practicar dicho ejercicio. Ernesto García es transgresor y políticamente incorrecto, cosa que aporta fuerza e impacto a sus textos. Para Ernesto García no hay miedos ni tabúes a la hora de escribir. Eso es lo que hace su obra tan dinámica, provocativa y fascinante.

Creo haber presenciado todas las obras de Ernesto García puestas en escena y puedo atestiguar que su cerebro es privilegiado y el arsenal de sus ideas y conceptos dramáticos aparentan ser inagotables. Parece retarse constantemente como creador, distándose de sus temas anteriores y sorprendiéndonos repetidamente con la originalidad de sus textos y puestas escénicas. Recuerdo con especial cariño su musical “Enema” y su “Oda a la tortura”.

A Ernesto García se le puede llamar hombre-orquesta del teatro pues crea con una mezcla de sudor y talento cada ápice de sus obras y puestas escénicas, desde el texto a la música, desde el concepto escenográfico hasta el diseño de luces pasando por creaciones de multi-media, diseños gráficos y dirección de actores, todo con admirable gusto y consistente acierto.

Tenemos el privilegio en Miami de tener a Ernesto García, uno de los grandes dramaturgos contemporáneos de América. Ver sus obras nos enriquece a todos los que integramos el medio artístico y es un regalo para los sentidos de los amantes del buen teatro.

Cuando sea grande, quiero parecerme a Ernesto García…

Culturales

Locales

TEMS en la Web