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mail-01-2013Por Max Barbosa - www.TeatroenMiami.com 

 

Drume negrita vuelve a ser suceso a partir del próximo 18 de enero en Teatro en Miami Studio.   Escrita y dirigida por Ernesto García, dicha obra inauguró el TEMFest 2012 a teatro desbordado durante los tres primeros días que iniciaron el festival. Se hizo inevitable una función extra el domingo 14 de octubre.

 

En Miami las reposiciones no son costumbres, más bien, excepciones por el riesgo que corren en cuanto a participación de público. Es como si este agotara en una sola lectura el ofrecimiento aunque la presentación sea valedera.. Claro, nos referimos al teatro de arte, a nuestro  “teatro de la legua”, parafraseando a José Sanchis Sinisterra. Además, si la puesta ocurre en diferentes escenarios, bienvenido sea; pero su aceptación pudiera ser diferente cuando regrese al espacio donde se estrenó.

 

 Drume negrita es capaz de revertir lo desacostumbrado.

 

Se trata de una provocación en la máxima acepción del término, desde el título, el cual corresponde a la canción de cuna homónima del cubano Eliseo Grenet (1883-1950). Ernesto  nació en Cuba. Para los interesados en la cubanía como hilo conductor miamense, debe ser curioso desentrañar el por qué de esta relación, la motivación para recurrir a un cántico tan tierno para narrar los pesares de La Mama (Simone Balmaseda), Prostituta (Annimary Martínez) y Gonzalo (Lian Cenzano). Tres personajes vehementes, desgarrados por sus propios personajes, esos que cada uno de ellos concibe para la puesta en escena del día a día ante la sociedad que los agobia: el teatro dentro del teatro de ellos mismos. De ahí la estructura dramatúrgica parecida al monólogo sin serlo, gracias al cuarto personaje; indispensable para el accionar del drama.

 

Sí: Drume negrita es una provocación capaz de revertir lo desacostumbrado.

 

Pero, ¿cuál es el criterio de Ernesto García?

Cómo autor nunca escribo provocaciones. Soy demasiado tímido. Más bien creo que es mi manera de ver el mundo que es un poco oblicua, impresionista y expresionista (a la vez); que sé yo. Mis amigos siempre se ríen de las cosas que digo, aún cuando las digo en serio, me da la impresión de que percibo la realidad como “The Matrix”, como un espectador. Escribo lo que veo, más allá de que moralmente o éticamente piense diferente. Mis personajes y mis historias no tienen que ver conmigo, me expongo a sus antojos, les doy riendas, les animo, pero no soy yo. Creo que a los espectadores les provoca y les alienta esta visión. Yo solo quiero contar historias, primero como autor y luego como director; con el papel en blanco o con el escenario vacío. Entonces llegan los actores y los espectadores y me hace bien cerrar el ciclo que comienza con una idea sencilla y pueril: había una vez

 

[Entrevista de Max Barbosa a Ernesto García sobre el estreno en TEMFest 2012 de Drume Negrita]

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