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Por Angel Cuadra
Teatro en Miami Studio, los viernes y sábados, a las 8.30 p.m., está llevando a escena la obra “Si vas a comer espera por Virgilio”, cuyo autor es José Milián; obra que es una referencia a Virgilio Piñera, presentado en unos aspectos de su personalidad y su trato en las relaciones cotidianas con los demás, en especial con su íntimo amigo Pepe, que es el propio autor de la pieza en cuestión.

Virgilio Piñera, como es bien sabido, fue una de las más importantes figuras del teatro cubano de todos los tiempos. Pero, además, fue también destacado en los campos literarios del cuento y la poesía.

Fue Virgilio uno de los primeros en el mundo en abordar la técnica dramática conocida como teatro del absurdo, proyección cuya influencia ha ampliado y enriquecido la dramaturgia contemporánea en general. Entre sus obras más significativas cabe citar “Electra Garrigó”, “Dos viejos pánicos” y “Aire frío”. Y, por otra parte, es también conocido el aislamiento intelectual al que lo confinó el actual régimen político que persiste en Cuba.

Virgilio, según los que lo trataron de cerca, no obstante su gran talento creador, era una personalidad difícil, aunque de gran atractivo para el reducido círculo de sus amigos íntimos, como fue, en la vida real y su trato personal entrañable, el autor de esta obra “Si vas a comer espera por Virgilio”.

En esta obra elementos entendidos como convencionales y el diálogo directo, coherente, se entremezclan con los modos del teatro del absurdo y lo sugerente, en esa especie de metáfora dramática cuya implicación va más allá de lo inmediato y la lógica elemental.

Tres personajes protagonizan la acción dramática: Virgilio Piñera (como era en vida), Pepe, el amigo entrañable y Ella, personaje simbólico –podríamos decir--, que se presenta como una entidad o elemento catalizador, aunque importuno, en las relaciones personales cotidianas entre Virgilio y su allegado Pepe, bien distantes en cuanto a generación o edades y actitudes, y a la vez bien unidos en la admiración por uno de ellos, y la necesidad de complemento vivencial por el otro.

De toda esta complejidad resulta el encanto de esta pieza, que lleva al espectador a compartir lo trascendente de la personalidad de Virgilio, que ya lo era en su notable obra literaria y a cuya puesta en escena, su director Rolando Moreno, ha logrado sacarle buen partido con su montaje original y sugerente.

Dos escaleras que en forma inclinada y ascendente, van desde el centro del escenario a cada uno de los laterales, en las cuales en ciertos momentos están sentados en cada una Virgilio y Pepe, quienes de una cesta con comida en su interior, la que rueda por una carrilera alta, los dos amigos van tomando los alimentos de un menú previamente confeccionado por Pepe, lo que sugiere la estancia en una cafetería o fonda, a donde acuden, tras una larga cola para entrar, los supuestos comensales, entre ellos una señora bien entrada en años, que come cada día en ese lugar. Ella acude allí a diario, y acudirá en un último acercamiento a Virgilio que, bajo su paraguas que los cubre a ambos, indica quizás la última visita de ella y el turno final en la vida de Virgilio.

Jorge Hernández, que acompañado de su guitarra, ameniza ese sitio a donde acuden los comensales, e interpreta canciones populares, a la vez se convierte en Ella, la vieja importuna de la que este actor hace una caracterización de afectada comicidad, pero bien eficaz en la misión que Ella significa entre los otros personajes con los que interactúa, hasta la expresión de grave acercamiento final a Virgilio.

En el personaje de Pepe, Ariel Texidor representa la figura fresca y juvenil, muy natural, de admirador de Virgilio, y equilibrio con el carácter peculiar de su amigo y maestro.

El personaje de Virgilio lo escenifica Gerardo Riverón, que realiza una buena caracterización de la personalidad egocéntrica o exigente de dicho escritor, pero, a la vez, generosa y atractiva, y a veces irónica con el medio social e intelectual bajo el que se siente condicionado. Paraguas en mano siempre, Virgilio aparece a un tiempo maniático y solemne. Estimo que todas esas facetas las armoniza con un buen oficio Gerardo Riverón.

“Si vas a comer espera por Virgilio”, espectáculo de buen teatro, que se presenta en esta ciudad por Miami en Teatro Studio. Reservaciones, Tel. (305) 515-7473.

 

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