Menu
RSS

Habey Hechavarría - El Nuevo HeraldSangre-15

La actual edición del TEMFest ha ofrecido la oportunidad muy poco frecuente de ver teatro experimental en Miami. Sangre , obra de dos jóvenes artistas cubanos, el autor Yunior García y el director Erom Jimmy, desafió a los espectadores con una propuesta tan irreverente en el texto y en su representación, como en los cuestionamientos sociales.

Mejor aún, el posicionamiento político del espectáculo, que se presentó en la sala de La Casa del TÉatro, no se revela solo en la palabra, sacude emocionalmente con imágenes y situaciones dramáticas realizando una disección en la conciencia colectiva del pueblo de la isla.

Sangre-28En la obra asistimos al desangramiento de un país. Tres historias entrecruzadas con personajes muy diferentes en comportamiento y criterios componen un abanico de temas cotidianos: la familia, el sida, la homosexualidad reprimida y la escondida, el amor a pesar de todo, el exilio (no la emigración), la represión social, la fe religiosa en medio del disparate. Debo reconocer que la correcta integración de estos y otros temas, no es solo un resultado de la dirección. La intensidad con que los actores Belkis Proenza, Lester Martínez, Yani Martin y Marcial Reyes asumieron, al menos dos personajes cada uno, dio una base sólida al resto de la construcción espectacular. Porque la propuesta enfoca los problemas de mujeres y hombres concretos, no de instituciones, líderes o entelequias. Por esto la obra muestra que el desangramiento incluye el enrojecimiento inexplicable del habanero río Almendares, la fuga indetenible (no el éxodo) de ciudadanos, y las vidas que, aun sin extinguirse, se pierden por el hastío en medio de la nada nacional.

Duele el espectáculo y a la vez seduce con el enfoque narrativo que vela y desvela sin perder la intriga. Divierte también con proyecciones fílmicas dramatizadas y fotos que documentan el paisaje social de fondo. Desafía la gestualidad actoral no cotidiana, mezclada con momentos realistas y otras figuraciones que teatralizan, en diferentes lugares de la sala, el estado interior de los personajes. El movimiento coreográfico, unido a la música y a un agradable diseño de luces, manifiesta la desesperación y la angustia ante una crisis general que, parafraseando la historia cubana reciente, nada tiene de “período” ni de “especial”.

Culturales

Locales

TEMS en la Web